2006: resúmen musical. 4) Top 10 de discos
Cuarta y última parte del megapost de resúmen musical del año, a la vez que último post del año 2006. Los diez discos que más he han gustado a lo largo del año, (en orden inverso), del 10 al 1, son:
10. Jenny Lewis & The Watson Twins. Rabbit Fur Coat
Jenny Lewis, actriz que se metió a cantante en los poperos Rilo Kiley, sacó su primer disco en solitario a principios de año, y firmó un trabajo que ya le gustaría al grupo hacer algún día: un precioso disco de “soul blanco”, en la linea de gente como Dusty Springfield, la banda sonora perfecta para un bar de carretera perdido en el desierto de Nevada a eso de las 2 de la mañana, con unas letras maravillosas (mención especial a la canción que comparte título con el disco), melodías preciosas, unos impagables coros de The Watson Twins y la frágil pero expresiva voz de Jenny Lewis, arropando e interpretando con el dramatismo necesario cada canción. Desde ya espero con ansiedad el segundo disco de esta chica.
9. DJ Shadow: The Outsider
Seguramente tengo un pésimo gusto, pero no puedo evitar mostrar mi incredulidad por lo que la crítica ha hecho con este disco. Veamos: entiendo que sea un shock que DJ Shadow, antaño el genio de los paisajes atmosféricos y melancólicos, el dios detrás de dos de los discos definitivos de mi vida (Endtroducing... y The Private Press), se meta a hacer rap. Pero, leñe, que no lo ha hecho tan mal Corrijo: lo ha hecho excelentemente bien. 3 Freaks es uno de los temas rap del año, tan bien producido que no me importa que los MCs elegidos me parezca que no estén a la altura de tan privilegiada base. Turf Dancing es tremenda, Dats My Part y Enuff tres cuartos de lo mismo, y Backstage Girl es un número a lo Organized Sound sobresaliente (Seein Things y Keep Em Close no me convencen por el estilo tan crunk que tienen, pero siguen siendo buenas producciones) Y si no quieres rap, ahí tienes al DJ Shadow atmosférico de siempre, sólo que esta vez con algunas guitarras eléctricas y vocalistas: Sergio Pizzorno y Chistopher Karloff (componentes de Kasabian) en la excelente “The Tiger”, Christina Carter en la acústica, atmosférica y preciosa “What Have I Done” y un tal Chris James que, si bien es una mala imitación de Chris Martin, no arruina para nada el encanto de Erase You (puede que la más parecida a sus temas anteriores) y You Made It. Incluso tienes algo parecido a punk acelerado en Artifact. Ok, no es el mejor disco de DJ Shadow, es su disco menos coherente, a veces casi parece una mixtape, pero... ¿mediocre? ¿Decepción del año (como he leído en unos cuantos foros)? Lo dicho, tengo muy mal gusto.
8. Destroyer: Destroyer’s Rubies
Dan Bejar no falla. Ni en The New Pornographers, donde siempre pone un contrapunto más lírico y distinto melódicamente a Carl Newman, ni en solitario, con su alter ego Destroyer. Con sus influencias glam a lo Bowie, con sus maravillosas letras kilométricas (le pasa un poco como a Alejandro Sanz: quiere decir tantas cosas que a veces queda atropellado) pero que nadie sabe cantarlas con tanta naturalidad como él, y con sus canciones gigantescas (3000 Flowers sobre todo, de lo más bonito que se ha hecho este año).
7. Lily Allen: Alright, Still
El disco veraniego del año. Y el mejor disco veraniego desde hace un tiempo. Lily Allen es el segundo fenómeno MySpace más importante del año (antes van los para mi sobrevaloradísimos Arctic Monkeys), y una muestra más del infinito poder de Internet como arma publicitaria si es bien usado. Pero lejos de ser un bluff, Lily responde al hype creado por las canciones de su MySpace con un disco luminoso, con mucho de pop, grime, y notas de ska y calipso, y letras irónicas, incisivas, graciosas e ingeniosas, amos, como ella en persona. Cierto que se han dejado fuera del disco al menos cuatro de sus mejores canciones (Absolutely Nothing, Nan You’re A Window Shopper, Cheryl Tweedy y Sunday Morning), que de haber sido incluídas habrían hecho subir unos cuantos puestos este disco; y que a partir de la gran Shame On You (mi favorita del disco junto con Everything's Just Wonderful) el disco pierde fuelle; pero antes has escuchado al menos cuatro singles incontestables: Smile, Knock ‘Em Out (o la respuesta femenina al “Fit But You Know It” de The Streets), LDN y la ya citada Everything’s Just Wonderful, todas pertenecientes a esa categoría de temas que te hacen sonreir y bailarlos sin darte cuenta. Cuando termina Alfie, tienes una sonrisa tonta en la boca, y el mundo, aunque sigue siendo un lugar bastante horrible, parece más luminoso que hace 40 minutos, cuando empezaba a sonar la guitarra de Smile, e incluso un poco menos asqueroso.
6. The Pipettes: We Are The Pipettes
Para resumir: sonido Phil Spector en el 2006 (hasta con coreografías). Eso son The Pipettes. Así dicho, parece una broma, pero hay un pequeño detalle que hace que no sea una broma: las canciones. Pull Shapes es inmensa (el momento “clap your hands if you want some more” es tan glorioso que no te lo crees), Dirty Mind tiene un final de traca, It Hurts To See You Dance So Well es una melodía perfecta, ABC es irresistible... Así podría seguir con casi todas, hasta llegar a la conclusión de que We Are The Pipettes es de todo menos una broma, que es un disco de puro pop de hace unos 40 años, que funciona tanto en las piezas marchosas como en las baladas melodramáticas, y con letras que afortunadamente se salen del típico “chico conoce chica-chica cae rendida ante chico). Y todo esto teniendo en cuenta que "I Like a Boy In Uniform (School Uniform)", su más glorioso y absurdo single, no fue publicado en el disco.
5. TV On The Radio: Return To Cookie Mountain
Seguramente si no fuera fan de Beck este disco tendría que estar por encima de The Information, pero reconozco que el fanatismo me puede. Aún así, TV On The Radio resisten el hype, cohesionan sus influencias, limpian un poco su sonido, y se sacan de la manga otro discazo, pasional, eléctrico a ratos, caótico, oscuro, turbulento, con la gran voz de Tunde Adebimpe en lo más alto, y canciones tan tremendas como Wolf Like Me, A Method o la esquizoide I Was A Lover, por poner tres ejemplos. Seguramente lo más increíble de TV On The Radio es que han logrado un sonido personal, intransferible, reconocible a kilómetros, en una época donde creemos que todo está inventado, que ya no hay invención posible. Tal vez por eso este texto sea tan corto y poco concreto: como los mejores placeres, es difícil describirlos, hay que experimentarlos.
4. Beck: The Information
Güero fue un magnífico disco resumen para Beck: coge todo lo que has hecho antes, añade un poco de Sea Change por aquí, un poco de Odelay por allá… y listo, como si necesitara darse un respiro. También fue un disco revelador: el californiano se había vuelto profesional, en el sentido de que ahora aplicaba pocas ideas por canción, pero esas las aplicaba con más gusto y menos absurdidez (toma palabro) que antes, lo cual era bueno por un lado, y malo por otro (adiós al Beck absurdo y loco). The Information, con Nigel Godrich a los mandos, y sacado sólo un año después de Güero, sigue esta senda, pero no es tan minimalista en ideas por canción como Güero. Y además, cosa sin importancia, Beck está sembrado en este disco, firmando un set de canciones tremendo, más rapero que nunca. con un single que da por sí solo mil vueltas al resto de singles de Güero (Nausea), incursiones en los terrenos de The Postal Service (New Round), raps acelerados y bizarros (1000 BPM), canciones a lo Rolling Stones (Strange Apparition), y que, a pesar de haber sido grabado a lo largo de los últimos 3 años, suena como el trabajo más coherente y mejor secuenciado de Beck, aparte de haber tenido una promoción en Internet maravillosa (los videoclips cutres“filtrados” en YouTube). Y además puedes hacerte tu propia portada. Será cienciólogo (y ha llamado a su hijo Cosimo: pobre hijo), pero sigue siendo muy grande.
3. Clipse: Hell Hath No Fury
Creía que el saldo de rap notable de este año iba a ser exclusivamente para Ghostface Killah y su magnífico Fishscale, cuando en noviembre llegaron Clipse, a quienes no conocía de nada, y salvaron el año con un disco sobresaliente, que además de contener letras brillantes, contiene el mejor trabajo de producción de The Neptunes de su historia. Es tan bueno que primero no te crees que realmente sean obra suya, y después, cuando han pasado 11 temas perfectos, nos obliga a tragarnos todas las palabras de crítica que hemos vertido sobre ellos en el pasado y ponernos de rodillas ante sus minimalistas y atmosféricos beats (nadie sabe como ellos juntar sólo dos o tres elementos, pero antagónicos, y hacerlos funcionar), que esta vez son más bizarros que nunca: el arpa impagable de Ride Around Shining, la tormenta de sintes de Trill, los coros de Keys Open Doors, el acordeón estropeado de Momma I’m So Sorry, y así con los 11 primeros temas (el 12, Nightmares, es más convencional, y casi suena fuera de lugar). No ha salido de mi mp3 en estos dos meses, y todavía suena fresco como el primer día.
2. Joanna Newsom: Ys
Una cantautora folk que toca el arpa y que tiene una voz realmente peculiar (a mí me suena a Carmen Vijande con 40 años menos) entrega un disco de 5 canciones, de una media de 10 minutos cada una, con arreglos orquestales épicos pero que nunca tapan a los dos elementos básicos de las canciones (voz y arpa), letras poéticas y en muchos casos preciosas, que en general parece el polo opuesto de su debut, The Milk Eyed Mender; que tiene una portada que es un retrato prerrafaelista de ella y un libreto de unas 30 páginas con los bordes dorados. Seguro que hay una ley física que establece que la posibilidad de que un proyecto así sea un truño importante y/o pedante es del 95%. Pero Joanna obra el milagro, y entrega un disco tremendo. Ayudada por Steve Albini (Pixies, Nirvana,…), quien le graba el arpa y la voz, y con la postproducción de Jim O’Rourke (productor de uno de los mitos musicales de esta década, el Yankee Hotel Foxtrot de Wilco) y los preciosos arreglos orquestales del gran Van Dyke Parks (con quien Brian Wilson ideó aquel mito inacabado de los 60 y acabado hace dos años llamado SMiLE), apoyando pero nunca tapando; Joanna, cuya voz ha ganado muchísimo en estos años, entrega cinco canciones que al principio te apabullan con sus motivos melódicos cambiantes y su duración a primera vista inabarcable, pero que poco a poco te van atrapando hasta que al final no sabes vivir sin ellas: puede que primero te quedes con la melodía principal de Emily, luego te quedes prendado de Sawdust & Diamonds (nada de orquestas: nueve minutos de Joanna y su arpa que te dejan con un nudo en la garganta), y al final seas capaz de tararear los 15 minutos de Only Skin.
1. Neko Case: Fox Confesor Brings The Flood
Desde que entró en mi vida supe que era el disco del año, y a no ser que un milagro entrara en mi vida nada lo iba a mover de allí. Ha terminado el año, y casi se produce el milagro (Joanna Newsom), pero ni siquiera ella ha podido tirar a Neko del primer puesto de mi modesto top 10. Vista su secuencia de discos, Neko Case no ha hecho más que mejorar: The Virginian es agradable, Furnace Room Lullaby es realmente bueno, y Blacklisted era excelente. Pero cuando parecía complicado mejorar a Blacklisted, la estadounidense lo vuelve a hacer y entrega un disco perfecto, nocturno, atmosférico, frio-pero-intenso, 12 grandes canciones de su “folk-noir” marca registrada, tocadas por una banda en estado de gracia y coronadas por su voz. Perdón: su inmensa, expresiva, rica, profunda y preciosa voz (cuando hace coros para The New Pornographers, siempre te fijas más en sus coros que en Carl Newman, otra gran voz, por cierto), que en este disco suena mejor que nunca. El resultado de tantos buenos ingredientes es un disco inolvidable, lleno de canciones que me han dejado el corazón hecho trizas (tantos favoritos: Hold On Hold On, Star Witness, Maybe Sparrow, Dirty Knife, The Needle Has Landed...), y que hoy en día, tras siete meses, todavía me siguen emocionando como el primer día.
Y de regalo de fin de año, aquí tenéis el siguiente archivo zip (para descargarlo, el link que os he dado os llevará a una página de SendSpace, alli bajáis hasta donde pone Download link: 2006.zp, hacéis click sobre 2006.zip, y empezará a bajarse), de unos 120 megas, con los 10 singles que he destacado en la segunda parte de este megapost más otras diez canciones, una de cada disco de este top 10. No atragantarse con las uvas, a pasarlo bien, y como ya dije hace un año, que en el 2007 nuestros problemas duren tanto como nuestros propósitos de año nuevo. ¡Feliz año!
