Día 30 de diciembre, penúltimo día del año, así que es hora de hacer resúmen musical de este 2006 que ya se nos va (y de qué manera más convulsa, dadas las noticias). Este post tendrá la misma estructura del que hice el año pasado, pero sin el apartado de decepciones, así que, como el año pasado, empezamos con cinco grupos que no había escuchado nunca hasta este año y que me han encantado:

 

Polysics

Polysics 

Si algún día Japón piensa invadir el mundo, no necesitará bombas atómicas, ni robots gigantes de combate ni series de dibujos animados que nos provoquen ataques epilépticos, tan sólo necesitará a Polysics para dominarnos a todos. Por intentar definirlos, Polysics son como Devo, pero con más guitarras, más teclados (que a veces parecen sacados de un juego de la Game Boy), más baterías, más velocidad, más espíritu punk… como la new wave de finales de los 70, pero elevados a la infinita potencia. Describirlos, y más si quien lo intenta es un pobre aprendiz como yo, es complicado, así que lo mejor es perderse en su sorprendentemente abultada discografía: empezar por el recopilatorio, Polysics Or Die!, con sus éxitos principales (XCT, Urge On, Each Life Each End, su versión esquizo de My Sharona, Peach Pie On The Beach, New Wave Jacket, Kaja Kaja Goo…), para luego seguir con su primer y hasta ahora todavía no superado primer disco en una discográfica grande, Neu!, el más guitarrero de todos; luego tal vez proseguir con su disco más popero, For Young Electric Pop (con esa maravilla llamada Black Out Fall Out), y luego perderse por el resto. Una vez que entren en tu vida, nunca saldrán.

 

The New Pornographers
 
The New Pornographers, al completo 
 

En un universo alternativo donde los Polysics no existieran, sería mi descubrimiento del año, sin duda. Grupo canadiense formado por unos siete componentes, muchas veces catalogado como supergrupo debido a las conexiones de todos (Carl Newman es ex-Zumpano, Neko Case es… bueno, ella misma, Dan Bejar es Destroyer, Blaine Thurier es cineasta…), hacía tiempo que un grupo de puro pop no me atrapaba tanto. Y eso es debido a que Carl Newman, lider y principal compositor, es un GENIO. Con mayúsculas. Sus melodías son siempre perfectas, grandes tesoros, nunca manidas, siempre sorprendentes… Y si encima, recordamos que tiene una pedazo de voz, le añadimos los coros de Neko Case (que cuando encima ella es la cantante solista ya te quieres morir de gusto, como en “All For Swinging You Around” y "Letter From A Occupant”) y dos o tres canciones por disco del gran Dan Bejar, el resultado son tres discos inconmensurables y un grupo que en un universo más justo, sería considerado un mito a la altura de los más grandes del pop de la historia, pero que en este es un tesoro a descubrir y guardar.

 

Yoko Kanno

Yoko Kanno 

 

La gran dama de las bandas sonoras japonesas, devoradora de estilos incansable, Yoko Kanno es al anime lo que John Williams al cine: el gran mito musical. En su amplísima discografía ha pasado del techno a las piezas orquestales, al jazz, blues, pop, psicodelia, rock… casi ha pasado por todos los estilos imaginables, pero lo más sorprendente no es la cantidad de géneros que ha tocado en sus bandas sonoras, sino lo increíblemente bien que lo ha hecho en cada uno de ellos, tanto que asusta, sinceramente, siendo algunas de sus canciones auténticos himnos de la animación japonesa (Inner Universe, Voices, Blue, Stray…) En un universo más justo (como en el que The New Pornographers estarían a la altura de los más grandes del pop), Yoko Kanno tendría una estatua en Tokio, sus discos tendrían ventas comparables a las de Beyoncé y su nombre le sonaría al 80% de la gente.

 

Autechre

Autechre 

 

De los más importantes en la IDM, he de reconocer que todavía no les he hecho demasiado caso a sus dos primeros discos, Amber e Incunabula, pero Tri Repetae me parece de lo mejor que he escuchado en mi vida en techno, el balance perfecto entre innovación sónica y capacidad para ser escuchado de manera fácil (y el segundo CD, recopilatorio de algunos Eps anteriores, es casi mejor que el propio disco). A partir de ahí, se olvidaron de lo que era el techno más o menos normal, y siguieron adelante con la experimentación, llegando a su límite en Confield, disco realmente difícil de escuchar (aunque hay piezas, como la primera, que me dejan hipnotizado), para luego volver a un cierto balance, nunca tan redondo como en Tri Repetae, pero al menos un poco más audibles. Lo que es seguro es que nunca dejarán de sorprender ni de empujar los límites de la música electrónica un poco más allá con cada nuevo trabajo.

 

Kyuss

Kyuss 

 

Con lo que me gustan los Queens Of The Stone Age, tiene delito que hasta este año no hubiera escuchado a Kyuss, pero más vale tarde que nunca. Con muchos más graves que los QOTSA (Thumb es la canción perfecta para reventar un subwoofer), mucho más progresivos, y al final, para mi gusto, más irregulares: a ratos más brillantes (Thumb, Green Machine, Gardenia…) y a ratos no soy capaz de tragarlos, pero sin duda especiales, insulares, únicos y maravillosos. Ah, y me gusta mucho más la voz de Josh Homme que la de John Garcia.

 

Siguiente parte: 10 singles de este año que me han gustado.