(aviso: Spoilers sin compasión. Avisados quedáis)

Los dos protas de la serie: Edward y Alphonse Elric 

Fullmetal Alchemist es un manga (comic japonés) que fue adaptado a serie de anime (animación japonesa) por el estudio BONES y compuesta de 51 capítulos, aunque esto no es exacto, ya que, a pesar de compartir algunas cosas, en otras son completamente diferentes. Su argumento (el del anime, que es lo que he visto), más o menos, es el siguiente: Edward y Alphonse Elric viven felices en su casa, y son muy buenos aprendices del arte de la alquimia, la cual permite trasmutar cosas en otras distintas, permitiendo reparar pbjetos, crearlos a partir de los materiales que se encuentren alrederor, y muchas más cosas. Lamentablemente, su madre muere, y los chicos se proponen el más difícil todavía en este arte: resucitarla. Pero la cosa sale horriblemente mal: Edward pierde un brazo y una pierna, y Alphonse pierde todo su cuerpo, aunque su hermano es capaz de fijar su alma a una armadura de metal en el último momento. A partir de entonces, entran a formar parte del Ejercito como Alquimistas Nacionales, a las órdenes de Roy Mustang, a la vez que se embarcan en un viaje para hallar la Piedra Filosofal, un artefacto que les permitiría recuperar sus cuerpos.

Tras terminar con la segunda temporada de Veronica Mars (qué serie, señores, ¡qué serie!), decidí finiquitar las aventuras de Edward y Alphonse Elric de una vez por todas. Y si bien sigue sin parecerme la bomba, he de decir que me he reconciliado bastante con Fullmetal Alchemist, sobre todo gracias a su parte final, porque lo que es el principio... la verdad es que, aparte del momento bizarro cuando intentan resucitar a la mama, el episodio donde Tucker transforma en semiperro a su hija, y el gran capítulo donde Hughes muere, poco más recuerdo, aparte de la insistente sensación de que ojalá venga alguien y les estampe a ambos una piedra gigante en la cabeza. Porque aquí viene uno de mis principales puntos de conflicto con esta serie: no aguanto a los hermanos Elric. Me parece unos niñatos, mal escritos, peor desarrollados, simples, cursis, tontainas... siempre deseé que atravesaran la famosa Puerta para no volver jamás. Mi máxima motivación para aguantar durante aquellos capítulos fue sin duda el grupo de los Militares. Todos, desde el Gran General, pasando por Mustang, Hughes, Riza, Sheshka, Havoc... y terminando en el absoluto rey de todos ellos, el gran Amstrong (en todos los sentidos) son como lo que deberían haber sido los hermanos Elric, como su reverso glorioso: divertidos, ocurrentes, con diálogos brillantes, personalidades definidas, serios sin ser estúpidos... Terminaba viendo los capítulos por si tenía una oportunidad de verlos en acción y divertirme un rato. Los Homúnculos son una mezcla de personajes que me han interesado (Sloth y Greed sobre todo) y me han cargado (sí, Wrath, te miro a tí, pequeña rata con pelo largo y voz chillona que no paraba de gritar), el personaje malvado del final me resulta un poco plano, Winry me ha gustado (un poco de contrapunto realista y gracioso, aunque con un punto triste, a la estupidez de los dos hermanos) y la maestra de alquimia de los hermanos me ha gustado, aunque siempre deseé ver una escena que hubiera sido maravillosa: los hermanos se despiden de ella otra vez más, y mientras se alejan, oyen un sonido como de vómito, y de repente ven volar por encima de sus cabezas un corazón palpitante... Lo sé, soy un tipo despreciable. En fin, en general me han interesado en esta serie mucho más los secundarios que los protagonistas.

El argumento gira constantemente sobre la místicamente llamada "ley del intercambio equivalente": si quieres algo, entrega algo del mismo valor. Al principio es la verdad universal, pero que según avanza la serie, se ve que tampoco es que sea tan cierta como parece, aunque más o menos casi siempre se termina cumpliendo. Creo que se le podría haber sacado un jugo mejor a este tema, pero aún así no me parece que esté tan mal sacado al final; y además, para una serie que respeta el primer principio de la Termodinámica, tampoco hay que ser muy duros. Como al principio tiene bastante de serie tipo Dragon Ball (vamos por el mundo teniendo aventuritas, rescatando personajes y esas cosas), me aburrí bastante en general, aunque hay que reconocer que al final casi todos estos momentos terminan siendo relevantes en el argumento, lo cual me dice que la trama me podrá gustar más o menos, pero está bien hilada. A partir de que llegan por segunda vez a Lior, la cosa mejora, y mucho, sobre todo debido a que el día que empezaron a escribir esos episodios tuvo que haber una bajada brutal del precio de la farlopa en Japón, y los guionistas se pusieron hasta las trancas, porque si no no es comprensible de dónde se sacan ciertos giros de los capítulos finales, los cuales son como una montaña rusa de situaciones ultradramáticas, increibles, estrambóticas y algunas verdaderamente delirantes (¡¡Londres, 1916!! ¿¿WTF??). Parecido a lo que sucedía en Evangelion (me refiero a la acumulación de cosas ultradramáticas que suceden en los capítulos finales), pero no tan extremo, ya que aquí el argumento se mueve bastante más durante el resto de la serie. Y de nuevo, me sucede lo mismo que en Evangelion: todo sucede demasiado deprisa. ¿Qué les costaría haber quitado algunos de los capítulos de relleno de la primera parte (sí, a pesar de que pocos hay que no introduzcan algo que al final no sea relevante) y contar tanto giro argumental con algo más de espacio? Sé que esto es cuestión de gustos (hay mucha gente a la que esta aglomeración de giros les encanta), pero a mí me gustan que las cosas sucedan un poco menos atropelladamente. Raro que es uno.

Por hacer algún tipo de resúmen, Fullmetal Alchemist me ha parecido un shonen subido de vueltas, con un poco de gore, una buna animación, una buena banda sonora (¡Asian Kung-Fu Generation!), algunos personajes menos planos de lo normal, y algo de imaginería sacada de Evangelion (la puerta con miles de ojos me llevó inmediatamente a The End of Evangelion), sazonada con ingentes cantidades de farlopa, dos protas a los que quería matar en cada capítulo y algunos secundarios impagables (Amstrong... Hughes... Riza...). No me ha apasionado, y en mi modesta lista no alcanza un puesto muy alto, pero al menos me he reconciliado un poco con ella, lo cual ya es bastante dado lo poco que me gustó al principio. Pero vamos, yo soy aquel a quien no le apasionó La Melancolía de Haruhi Suzumiya, así que tampoco me hagan demasiado caso, y denle una oportunidad si es que todavía no la han visto.

Mi nota: 6,5