All About Lily Chou-Chou es una peli japonesa del año 2001, dirigida por Shunji Iwai, que cuenta la vida de varios chicos japoneses, uno de ellos totalmente enganchado a la música de una compositora japonesa, Lily Chou-Chou. Y hasta ahí puedo leer, puesto que no he visto la peli, y poco más sé de ella. Lo que sí sé es que para encarnar a la ficticia Lily Chou-Chou, Takeshi Kobayashi, compositor y productor de la banda sonora, eligió a una cantante de nombre Akiko tras oírla en una audición para Sony. La peli tuvo su cierta relevancia (elegante manera de decir que no tengo ni idea de cómo le fue en taquilla), y fue el comienzo de la carrera musical de Akiko, ahora bajo el nombre por el que se la conoce en el mundo de la música: Salyu, la cual discurre por caminos interesantes (dos discos muy bonitos y recomendables en el mercado: Landmark y Terminal), aunque menos arriesgados sónicamente hablando. Como ha quedado claro, no tengo demasiada idea de la peli, pero un día navegando por los internetes me encontré con una canción llamada Arabesque, cantada por una japonesa cuya voz se parecía alarmantemente a la de Björk cuando cantaba por bajo, y me encantó, así que busqué más. Cuando encontré el disco al que pertenecía (Kyokuu, el disco que recopila las canciones que salen en la peli de Lily Chou-Chou), lo escuché con atención, y una vez terminado, me dediqué a escuchar su sexta canción, Houwa, que parece ser que quiere decir saturación en japonés. Una vez, vuelta a escuchar, la volví a escuchar, y a escuchar, y a escuchar… Me he pasado cerca de tres días escuchándola casi de continuo, y si bien ya se me ha pasado la obsesión, cada vez que la vuelvo a escuchar, lejos de saturarme, me sigue atrapando y emocionando como el primer día. No es la más representativa del disco (buscad Glide en Youtube, esa define bastante mejor el sonido general: pop inglés con un pelín de electrónica y pasado por un tamiz tipo Nigel Godrich) ni es la más famosa, siendo ese puesto ocupado por Glide o, sobre todo, Kaifuku Suru Kizu, esa preciosa nana que pone de relieve la preciosa y extraña voz de Salyu, pegajosa, perezosa y casi envuelta en niebla, además de su formación clásica, y que salía en Kill Bill, en la escena en la que La Novia está admirando las katanas de Hattori Hanzo; sí, pero Houwa es de esas canciones que sé desde que la escuché por primera vez que habían sido escritas por las musas para hacerme compañía y ser banda sonora de mi vida durante mucho, mucho tiempo. Tampoco creo que os mate de gusto, y seguramente es una canción más tonta de lo que merecen tantas escuchas seguidas y elogios pedantes, pero al final, esto de las canciones preferidas es más personal que el papel higiénico que te gusta usar en el baño, y si al menos logra despertar vuestra curiosidad sobre el disco al que pertenece, Kokyuu (buscadlo también por Breath, o Breathe) este insustancial tocho habrá servido para algo.
 

Ale.