Reviews musicales Finalfantasyeras: Final Fantasy VIII OST
Final Fantasy VIII OST
Año: 1999
Compositor: Nobuo Uematsu (todas las canciones, que yo sepa)
(OJO: aquí no he podido evitarlos, así que hay SPOILERS A CASCOPORRO, y de los gordos. Avisados quedáis)
Final Fantasy VII fue una auténtica bomba que sacudió todos los mercados de ventas y afianzó a Squaresoft como la reina de los JRPGs (Japanese Role-Playing Games=Juegos de Rol Japonés), así que el reto para la compañía era mayúsculo con este Final Fantasy VIII. Tenían dos opciones: ruptura total con el pasado, o algo exactamente igual. Ante la duda, decidieron ir por el camino de en medio, ofreciendo algo que gráficamente era novedoso (personajes de apariencia real, diciendo así adiós a los muñecos cabezones, ambientación fantástica, pero con un cierto punto familiar, a ratos steampunk), pero que en el fondo era muy parecido a lo ofrecido antes en la saga: batallas por turnos, imposibilidad de esquivar al enemigo, prota taciturno, rubio, un poco pelopincho y poco hablador (Squall), diálogos profundos/ridículos a ratos, historia en la que vuelves a salvar al mundo porque es viernes y no hay nada mejor en la tele... Al final, resultó un muy buen juego, un poco más alegre que los dos anteriores, y, para mi personal y extraño gusto, superior al que le precedía, con una historia que durante el primer CD (puede que el mejor CD que ha tenido un FF en la etapa de la Playstation) era un a ratos apasionante thriller político que parecía que iba a traer nuevos aires al apartado narrativo de la saga, aunque en los siguientes se convirtiera en una historia de brujas y caballeros con la típica y ultracursi historia de amor que nunca puede faltar en un Final Fantasy (bendito Final Fantasy XII), acompañada de un nuevo malo y tres o cuatro giros de guión por-sus-cojones-que-son-muy-grandes. Sí, los anteriores también tenían giros de guión de este tipo, pero no tan bestias ni a veces absurdos como los de este juego. Repasemos algunos que me siguen chirriando: ¿todos han crecido juntos? ¿Cambiamos a Edea, la mala más sexy que recuerdo en mi historia videojueguil, por Artemisa? ¿Rinoa se convierte en bruja? ¿Rinoa será Artemisa en un futuro? ¿Distorsiones temporales? WTF? Aún así, la historia me sigue enganchando a día de hoy, siendo el Final Fantasy que más veces me he pasado de largo, seguramente porque fue el primer FF que probé, y la nostalgia de tiempos pasados y más ociosos es algo muy potente. Además, el minijuego de cartas, el Triple Triad, es la definición más pura de sencillo-pero-adictivo que haya probado en un videojuego.
Todas estas características se reflejan en su banda sonora: un poco más alegre que las anteriores (sobre todo que la del VII), novedosa en las formas, con un gran aprovechamiento del chip de sonido de la Playstation; pero en el fondo, en lo musical, muy parecida a las anteriores. Eso sí, la experimentación es menor, y menos arriesgada que antes, lo cual reduce el impacto en caso de éxito, pero reduce el daño en caso de fallo, lo cual ayuda a una sensación de mayor coherencia general. Pero cuando salen bien, estos temas son de lo mejor de la banda sonora: el blues de “Shuffle & Boogie”, el pop sesentero de “Mods de Chocobo”, la electrónica burbujeante de “Silence And Motion”, o la más machacona de “The Man With The Machine Gun”; el funk de “The Spy” o el saxo repetitivo de la etérea “Distortion Of Time” son buenos ejemplos de ello.
En la zona más clásica y ambiental, que es la que domina claramente en esta banda sonora, se empieza muy fuerte con la gran novedad (en la saga, se entiende) de instrumentos reales en la pieza que acompaña a la secuencia introductoria, la conocida Liberi Fatali, con sus aires de Requiem de Verdi (confirmado por una opinión autorizada en la materia) o Carmina Burana; y en el Ending Theme, de 13 minutos de duración, y que funciona como resumen de los motivos melódicos más importantes de la banda sonora. Luego la cosa vuelve, lógicamente, a las cuerdas y demás instrumentos sintetizados, pero la calidad sonora en este caso está a la altura, e incluso en algunos casos por encima de lo esperado: piezas como The Oath, con su muro de violines melodramáticos, suenan realmente convincentes sonoramente, como los xilófonos de “Fragments Of Memories”, o el piano de “Julia” y “The Successor”, brillando especialmente la emulación de los sonidos de órganos y clavicordios que oímos en “Heresy” y sobre todo en “The Castle”, el barroco y siniestro dúo de clavicordio y órgano que nos acompaña mientras recorremos el laberíntico castillo de Artemisa. En el lado más ambiental, esta fidelidad a los instrumentos reales deja de ser tan importante, pero se sigue agradeciendo, porque si una pieza es buena, y además suena bien, mejor aún: además, mejor sonido equivale a un mayor abanico de sonidos y texturas disponibles. Y, como en la parte clásica, esta zona, una de las grandes especialidades de Nobuo, nos deja algunas de las mejores piezas de la banda sonora, como Balamb Garden, Breezy, Find Your Way, la preciosa y pacífica “Fisherman's Horizon”, los aires tropicales del tema del mapamundi, “Blue Fields”, y tantas otras.
Y luego está el gran experimento, o la cosa más convencional, como se quiera ver: Eyes On Me, la primera balada cantada de la historia de la saga, y por resumir, tu típica balada pop con violines, guitarras, baterías y letra melosa y amorosa, que se ama o se odia, y ambas con pasión. En mi caso, la odio, y con mucha, mucha pasión. Si esta cosa melosa, blanda, cursi hasta el extremo y de arreglos tópicos y más propios de Eurovisión que de un buen disco se debiera a la incapacidad de Nobuo de componer buen pop, sería perdonable, pero es que Suteki Da Ne? y sobre todo Melodies Of Life, ambas del mismo Uematsu, le dan unas cuantas vueltas a esta. Y ya si hablamos de canciones con voz de la saga, está esa joya celta y preciosa que es Kazenone, o la más sosegada y también preciosa Starry Moonlit Night, obras ambas de Kumi Tanioka, y pertenecientes a la banda sonora del Final Fantasy-Crystal Chronicles: ambas le dan mil vueltas a esta canción. Incluso 1000 Words, de Matsueda y Eguchi (Final Fantasy X-2 OST) me resulta más digna. Ni la bonita voz de Faye Wong me la rescata del descalabro, y de que cada vez que llega en la banda sonora, me dedique a darle al botón de “canción siguiente” como si tuviera un ataque epiléptico. Ah, en el Ending Theme vuelve a salir, para mi “alegría” y “regocijo”.
No obstante, si me olvido de esta canción, esta banda sonora me resulta, como ya dije en uno de los párrafos anteriores, menos brillante a ratos, pero con un nivel general un poco más alto que la anterior. No hay nada tan tierno y bonito como Aerith's Theme, o tan poderoso como One-Winged Angel: ni los tambores tribales de “Maybe I'm A Lion”, ni el comienzo espectral de “The Extreme”, ni la contundencia de “The Landing”, “Premonition” o “Movin” llegan a poner los pelos de punta como aquella pieza, por nombrar algunos de los temas más poderosos y rítmicos de la banda sonora; pero a cambio no hay nada tan sumamente coñazo como Sandy Badlands o The Great Northern Cave, o tan irritante como “Honeybee Manor”, lo cual ya es bastante si tenemos en cuanta que hablamos de un disco de más de 70 temas. Es probable que alcanzara su cumbre con la banda sonora del FFVI, pero con discos como este, Uematsu demostraba que todavía le quedaba cuerda para unos cuantos Final Fantasy's más, aunque al final no fueran demasiados.
Mis favoritos:
- CD 1: Liberi Fatali, Balamb Garden, Blue Fields, Force Your Way, The Man With The Machine Gun
- CD 2: Martial Law, Fithos Lusec Wecos Vinosec, Premonition, Fragments Of Memories, Ami
- CD 3: The Spy, Movin', Drifting, Fisherman's Horizon, The Salt Flats, Silence In Motion
- CD 4: Mods De Chocobo, Lunatic Pandora, Distortion Of Time, The Castle, The Succesor
