Ya es ese momento del año, niños y niñas. El momento de hacer balance, de rememorar lo más importante sucedido en este año antes de darle carpetazo. Y como todos los años, toca mi resúmen musical del año, que como siempre irá acompañado de múltiples e inaguantables parrafadas de esas que sé que tanto adoráis. Empezamos por los singles. Como siempre: no son mis 10 singles favoritos del año, sino 10 singles que me han gustado, y que no pertenecen a ninguno de mis 10 discos preferidos del año. Empezamos:

Solange: Sandcastle Disco

Solange Knowles 

 

Este año han sacado disco las dos hermanas Knowles: Beyonce y Solange. Y mientras Beyonce ha sacado un album más bien malete, falto de la chispa y el pellizco que tenía B’Day, Solange, la más pequeña, la que siempre ha pasado desapercibida, la ha adelantado por la izquierda, entregando un disco un poco esquizoide, pero tremendamente interesante, tanto en su parte electrónica (Cosmic Journey, con su coda trance impagable; el sample de Boards Of Canada en la preciosa This Bird) como en la más R&Bera, donde destacan I Decided, el homenaje a Marvin Gaye de “Ode To Marvin” y esta maravilla, que demuestra que muchas veces lo que separa a un muy buen tema de pop de un pelotazo son los pequeños detalles: en el caso de Umbrella, fue ese “ella, ella, eh, eh, eh…”, y en este caso, es el “ba-b-b-b-baby, don’t blow me your way” del estribillo. Beyonce, acelera, que tu hermana te acaba de adelantar.

 

Hot Chip: Ready For The Floor

Hot Chip 

 

Me gusta más Shake A Fist, con su comienzo a lo Timbaland, pero fue publicado en el 2007, así que no cuenta. El primer disco bailongo del año fue seguramente este, y este su mejor pelotazo publicado este año. La rumorología dice que este tema fue ofrecido a Kylie, pero que lo rechazó, cosa que al final ha resultado ser falsa, pero dado el tema del que hablamos, totalmente comprensible: discofashion, petardo, bailongo, con un estribillo impagable y un comienzo que te deja el oído pegado a la canción y los pies listos para empezar a bailar.

 

Coldplay: Viva La Vida

Coldplay 

 

La verdad es que este tema me resulta DEMASIADO parecido al “If I Could Fly” de Joe Satriani, pero bueno, lo podemos considerar un remix de Brian Eno de dicha canción y punto, porque lo que eleva a esta tema por encima del montón es su arreglo. Contenido, manteniendo la tensión en todo momento, llevándote hacia delante constantemente, con percusiones discretas pero constantes, sus violines insistentes, machacones y energéticos… son todos esos factores, y no la melodía en sí, que me gusta, pero la veo un poco simple, lo que logra que este tema pase de ser bueno a la joya que es, y otra marca más en la lista de singles llenaestadios del grupo que capitanea ese tipo al que odio tanto porque estará más cerca de Gwyneth Palthrow de lo que yo lo estaré jamás.

 

Duffy: Mercy

 Duffy

 

Conozco a bastante gente que no le gusta la voz de esta galesa por demasiado aguda, referiéndose a ella normalmente como “rata”. Pero ni siquiera ellos han sido capaces de resistirse a Mercy. Gran parte de culpa la tiene su producción, elegante, sesentera (ese órgano parece sacado de una canción de The Doors), muy white soul, pero que también suena contemporánea. La otra parte de culpa del éxito de este single, como en todo buen tema que roza el pop, aparte de un estribillo matador, está en los pequeños detalles: esa guitarra de fondo, esos coros insistentes y matadores, el break antes del último estribillo con el speech de fondo acompañando a los gorgoritos de rigor. Ah, y el disco al que pertenecía, Rockferry, dejaba claro que Duffy, además de ser un buen talento que seguramente nos dé muchas alegrías en el futuro, se parece a Amy Winehouse (de lo mejor que le ha pasado al soul en 30 años por lo menos) como Enya a James Hetfield.

 

Ladyhawke: Paris Is Burning

Ladyhawke 

 

Pip Brown es de Nueva Zelanda, y mi teoría es que es una chica de los años 80, que grabó su disco,  cogió un Delorean, se ha plantado 30 años en el futuro y lo ha publicado ahora. Es la teoría más plausible que se me ocurre tras escuchar su debut como Ladyhawke, un disco que suena tan, tan 80 que a veces es ridículo, pero que es una ristra de pepinos de singles y de homenajes a grupos míticos de aquella petarda década, como Depeche Mode, Human League, Cindy Lauper o Spandau Ballet, de los cuales el que más me gusta es este, el más discotequero de todos, y con un comienzo pegajoso como un chicle ochentero.

 

Lil’ Wayne: A Milli

 Lil' Wayne

 

Si el beat del año pasado fue seguramente el de Lip Gloss, el de este año es incluso más minimalista, y el doble de hipnótico: percusiones mínimas, un bajo profundo y atonal y, sobre todo, ese “a milli” que se repite como un mantra y que termina de redondear lo que ha sido el beat polarizante del año (o se adora o se odia, no hay término medio), además del más usado del año para freestyles de todo tipo de gente, desde Chris Brown hasta Lil Mama. Pero el primero que rapeo sobre tal gloria es seguramente el rapero que mejor aparenta estar haciendo freestyles todo el tiempo: el gran Lil Wayne, autor de uno de los discos de rap más variados y mejor considerados por la crítica no sólo de este año, sino de los últimos años: Tha Carter III. A mí el disco me gusta, aunque no tanto como a ellos (no me parece mejor que, por ejemplo, el de Clipse del año pasado), pero este tema me resulta pura, sinuosa e hipnótica gloria.

 

Jenny Lewis: Acid Tongue

 Jenny Lewis

 

Jenny Lewis se soltó un poco la melena en su segundo disco en solitario: había rock (See Fernando), suites de tres canciones pegadas inspiradas, según ella, en Barbara Streisand (The Next Messiah), pop guitarrero con Elvis Costello (Carpetbaggers)… y bastante de lo visto en el disco anterior (Black Sand, Sing A Song For Them…) Mi preferida es la más desnuda, en la que Jenny coge su acústica, unos cuántos amigos y hace una maravilla folk con algunas de las frases más lapidarias del año (“Estar sola es un hábito, como fumar o tomar drogas/y me he quitado de ambas cosas, pero de los hombres es más difícil). Y encima, está requetebuena. Sí, también odio a Jonathan Rice. Y mucho. Muchísimo.

 

The Ting Tings: Great DJ

 The Ting Tings

 

Cierto es que su disco, “We Started Nothing”, no es una maravilla, pero los Ting Tings tiene tres de los singles del año: este que destaco, “That’s Not My Name” y “Shut Up And Let Me Go”. Todos en la linea de LCD Soundsystem y demás grupos de su estilo: guitarras bailongas setenteras, algún beat de fondo y mucho cachondeo. Me quedo con este porque me parece el más redondo de los tres, y por el estribillo y ese “and the strings, ehh-ehh-ehh- ehh-ehh- ehh-ehh”. Creo que Umbrella me ha afectado demasiado, ado, ado, eh, eh, eh…

 

Kaiser Chiefs: Never Miss A Beat

 Kaiser Chiefs

 

Este ha sido un año en el que he tenido que revisar una de mis convenciones sagradas: que los Kaiser Chiefs son incapaces de sacar algo que me guste, a pesar de copiar tanto a Blur como lo hacem. Porque, oh milagro, los Kaiser Chiefs han hecho un peassso de disco. Y gran parte de culpa la tenga seguramente el gran, gran, GRAN Mark Ronson, que les arranca al menos cuatro grandes canciones: las tres primeras del disco, entre las que se incluye esta crítica a la gente que es tonta porque quiere, porque no se preocupa por lo que le rodea; y mi preferida del grupo a partir de ahora, el pelotazo “Can’t Say What I Mean”. Lo grandioso es que el resto del disco, aparte de alguna decisión extraña (quien creyera que meter un rapero en medio de “Half The Truth” iba a quedar bien, que se lo haga mirar, por favor) me resulta digno, no sonrojante, algo que echaba mucho en falta en los discos anteriores del grupo. Lo dicho, nunca es tarde si la dicha es buena, y si he de rectificar, pues adelante: me ha gustado un disco de los Kaiser Chiefs. Y mucho.

 

Nena Daconte: Tenía Tanto Que Darte

Nena Daconte 

 

Cierto que el disco luego no es lo que prometía su primer single. Cierto es que aparte de esta, “Mentiras” y “El Aleph” poco más había que rascar (para mi gusto). Muy bien. Pero si ha habido algo que pueda considerar el single español del año, para mi personal y seguramente equivocado gusto, es este. Por la letra, precisa, dolorosa, preciosa, perfecta; por su fondo instrumental, que contrasta tan bien con la letra: casi festivo, con guitarras punzantes, coros infantiles y hasta trompetas; y por un estribillo de los que hacen historia, con un aire casi triunfal. Tuvieron que saltar chispas en esa sesión de grabación, con el dúo grabando esto en plena separación sentimental, mirándose fijamente, con Mai diciéndole estas palabras dolientes a Kim. Pero, como muchas veces en la música, de la tensión surge la magia, y de ahí salió la que es posiblemente la mejor canción del dúo y, para mí, el single español del 2008.

 

EXTRA:

 

Annie: Loco

Annie 

No, no es el single oficial del nuevo disco de Annie, el cual ha sido retrasado hasta 2009; ese es “I Know Ur Girlfriend Hates Me”, pero es el tema petardo que más he escuchado este año, y de largo. Es TAN perfecto: el ritmo trepidante, los sintes ochenteros, los coros perfectos, y ese solo de guitarra tan delicioso en el medio… Annie vuelve, y la he echado mucho, muchísimo de menos.