Reviews musicales Finalfantasyeras: Final Fantasy IX OST
Hora de seguir con mi proyecto de reviews largas como el Tour de Francia. Amos allá.
Final Fantasy IX OST
Compositor: Nobuo Uematsu
Año: 2000
Squaresoft se tomó el último juego de la saga en Playstation como un homenaje a los juegos más clásicos de la saga, olvidando ambientaciones futuristas y diseños de personajes realistas, y volviendo a los temas más clásicos y fantásticos de este tipo de juegos: magos negros, princesas rebeldes, ladrones desvergonzados y de buen corazón, caballeros protectores un poco tontos, reinas hambrientas de poder, historia de amor, dragones, barcos voladores, ranas que se convierten en reyes con un beso de la reina... Todo con bastante sentido del humor, unos gráficos PRECIOSOS, y un minijuego de cartas que, aunque divertido, no llegaba a la gloria del juego del Final Fantasy VIII ni por asomo. El resultado global es el capítulo que me resulta más completo de la saga en PSX: la historia es buena, sus giros y vaivenes no me resultan demasiado forzados ni absurdos, sus diálogos me son menos irritantes que en el pasado, su aspecto gráfico es obviamente el mejor de esta etapa en Playstation en cuestiones técnicas, artísticamente es precioso, jugablemente es divertido, el poder poner a cuatro personajes al mismo tiempo en un combate mola, las invocaciones no son tan pesadas (es decir, no tienen animaciones tan largas) ni determinantes como en el pasado, siendo la personalización de tus personajes y sus habilidades (vuelve el sistema de trabajos: cada personaje tiene una función muy determinada en tu grupo) lo más importante; y el jefe secreto, Ozma, siempre me ha dado sopas con ondas cuando me he enfrentado a él, no importa cuánto nivel llevara. Ah, y los minijuegos, cartas aparte, molaban: el juego de desenterrar cosas con los chocobos era un poco pesado, pero enganchaba, y lo de desenterrar chocografías por el mundo aún más; y el de las cartas de los moguris era delirante: todo un culebrón furry protagonizado por gatitos con borla.
Sobre la banda sonora, lo primero que resalta es su duración: ¡¡100 TEMAS!! Y eso sin sumar los más de veinte que hay en el disco “Final Fantasy IX OST+”. Es probable que tal esfuerzo compositivo tenga algo que ver con su brusco declive después de esta mastodóntica banda sonora, y es que 120 temas, y encima sin reutilizar demasiadas melodías, es algo que deja exhausto a casi cualquiera. Al ser uno de los juegos con ambientación más clásica de la saga no cabría esperar muchos más estilos que la clásica, si acaso algo de música celta, algo de ambient y poco más. Y si bien es cierto que no es que sea la banda sonora con mayor variedad de estilos, Nobuo es capaz de colocar algunas salidas de tono, siendo las más notables el pop petardo y superpegadizo de “Black Mage's Village”, la conjunción de tambores tribales marchosos y sinte petardo y pegajoso de Quina's Theme, el sinte burbujeante y con eco del tema del mapamundi, “Crossing Those Hills”, los beats semi industriales de “Inmoral Rhythm”, las dos preciosas versiones del tema de los chocobos, ambas en clave tropical (Aloha de Chocobo y Ukelele de Chocobo); o la extraña e intimidante Iifa Tree, una de mis favoritas de la banda sonora.
Como el juego al que pertenece, esta banda sonora recupera alguna que otra tradición, siendo la más notable (aunque sólo se perdió en el juego anterior) la de los temas de personajes. De ellos, mi favorito es seguramente Freija's Theme, de aires barrocos, tan melancólico y serio como su personaje y como su reino, y de lo mejor de la banda sonora; su melodía será reutilizada, por cierto, en el tema que describe su tierra natal, el precioso, envolvente y solemne “Kingdom Of Burmecia”. Luego vendría Vivi's Theme, el tema que escuchamos cuando comenzamos el juego con el pequeño e inocente mago negro en la gran urbe de Alexandria, una preciosidad confeccionada a base de pizzicatos saltarines; la ya mencionada Quina's Theme, y el melancólico solo de piano de Kuja's Theme. Del resto, podemos destacar la alegría de Zidane's Theme (si, el prota se llama como el famoso jugador de futbol, aunque en la versión española se sustituyó por Yitan), la reutilización de la bonita melodía de “Melodies Of Life” en Garnet's Theme, o el precioso y triste Rose Of May, que nos describe a la gran Beatrix.
Sobre los temas de batalla, el principal se sigue pareciendo DEMASIADO al resto de temas de batallas que llevamos escuchando durante los juegos anteriores, pero el inteligente uso de los violines consigue darle un poco más de personalidad. El que realmente brilla es el tema de batalla contra los jefes, “Battle 2”, con su insistente e impagable piano como base principal, y que es de los mejores de este tipo que Nobuo ha hecho, y eso que hablamos de una de sus especialidades. Brilla también el climático y mucho menos rítmico (casi parece una marcha fúnebre) “Sword Of Doubt”, que escuchamos en la batalla del final del primer CD contra la gran Beatrix. El tema de batalla final cumple, pero no es de la entidad del tema de batalla contra jefes normales, y por supuesto no tiene la calidad de los míticos One-Winged Angel o Dancing Mad.
En los temas de ciudades y escenarios, aparte del gran experimento de la banda sonora, que es “Black Mage's Village”, tenemos de todo, como es de suponer. Lo primero que notamos es que se recuperan un buen número de melodías del pasado: el preludio, ese que llevamos escuchando toda la saga, pero tocado en escala menor (Crystal World), la del volcán Gulug del Final Fantasy V (Gulug Mountain), la marcha que se oía en la base militar de Junon en el FFVII (Prima Vista Band), los dos arreglos del tema de los chocobos ya mencionados, el tema de los moguris (Moguri's Theme), homenajes que se unen a la larga lista de referencias a Final Fantasy's pasados que hay en el juego, y que ponen el corazón tierno a todo veterano que los haya jugado. Por el resto, tenemos tambores tribales (Conde Petie), flautas angelicales (Cleyra Settlement, preciosa) órganos que suenan a música lounge (Est Gaza, de lo mejor de la banda sonora), violines y arpas que traen ecos de Satie (“Bran Bal, The Soulless Village”, mi preferida de la banda sonora, enigmática, pacífica, preciosa, y para mí de las cinco mejores cosas que ha hecho y hará Nobuo en su vida), pianos que suena a los años 20 (Treno), órganos siniestros (Pandemonium), clavicordios y violines tristes (Unfathomed Reminescence, el que suena después de que Alexandria sea arrasada)... Se puede notar que Nobuo recicla progresiones melódicas de vez en cuando, pero por el momento no es nada grave, sería mucho peor y más descarado en la siguiente banda sonora. Hablando del tema, casi no se reutilizan melodías en esta banda sonora, pero si hay alguna que se repite, siendo la más importante la de “The Place I'll Return Someday, que abre el disco de una manera ensoñadora, con esas flautas que suenan tan celtas recorriendo una melodía 100% Uematsu: sencilla, precisa y preciosa. Se oye en cada escenario que tiene que ver con Terra, como “Oelivert”, “Ibsen's Heritage Palace”, y por supuesto en “Terra”, la primera melodía que oímos cuando llegamos al muy azul y psicodélico planeta.
Y luego, como no, está la balada: Melodies Of Life, que sigue siendo la canción cantada de Nobuo que mejor soporto: su melodía y arreglos son aceptables, incluso monos (no como los de Eyes On Me, para mi gusto), y la voz que la canta, Emiko Shikatori, es agradable (no como la de Rikki en Suteki Da en, que me resulta tremendamente irritante) La versión que aparece en el juego es mona, pero hay dos versiones muy bonitas y superiores al original que podrían haberla sustituído: una es la última canción de esta banda sonora, con un arpa y unas pocas voces más de apoyo (Melodies Of Life-The Layers Of Harmony), y otra, con beats relajantes está al final del disco Final Fantasy IX Plus (Melodies Of Life-Silent Mix).
Resumiendo un poco esta review tan caótica, esta banda sonora me parece la mejor banda sonora que ha hecho Nobuo Uematsu después del Final Fantasy VI: en la del X hay dos compositores más, y ambos brillan mucho, muchísimo más que Nobuo; la del XII es del gran Sakimoto, la del Blue Dragon me pareció tremendamente decepcionante, y en la del Lost Oddisey recupera un poco el tono, pero no lo suficiente para mi gusto. Me resulta más consistente que las dos anteriores, y sus mejores momentos pueden mirar de tú a tú a las mejores obras del japonés (Bran Bal sobre todo, y en menor medida, Inmoral Melody, The Place I'll Return Someday, Freija's Theme, Kingdom Of Burmecia, Cleyra Settlement, Kuja's Theme, You're Not Alone, Vivi's Theme...). Además, su balada cantada es soportable, y tiene dos remixes fantásticos. Visto lo visto, no es poca cosa.
Mis favoritos:
- CD 1: Vivi's Theme, Battle 2, Crossing Those Hills
- CD 2: Cid's Theme, Hunter's Theme, Quina's Theme, Freija's Theme, Burmecian Kingdom, Inmoral Rhythm, Aloha de Chocobo, Kuja's Theme, Cleyra's Settlement
- CD 3: Black Mage's Village, Unfathomed Reminiscence, Iifa Tree, Moguri's Theme
- CD 4: Terra, Bran Bal The Soulless Village, Melodies Of Life (The Layers Of Harmony)
Mi nota: 7.5
