O, básicamente, una página tipo GoEar, Imeem o Deezer, pero con una librería comparable a la de Spotify, posibilidad de crear listas de reproducción, funciones para redes sociales, posibilidad de insertar widgets con canciones o listas de reproducción en un blog o página web... De las páginas para escuchar músicas en streaming que conozco, por el momento la mejor que conozco. Huelga decir que os recomiendo haceros una cuenta ya mismo.
Reviews musicales Finalfantasyeras: Final Fantasy X OST
Que no me he olvidado de esta sección. Sigamos:
Final Fantasy X
Compositores: Masashi Hamauzu, Junya Nakano, Nobuo Uematsu
Final Fantasy X fue el comienzo de algunas cosas, pero el final de muchas otras. Es el comienzo de la saga en una nueva consola (la Playstation 2), es la primera entrega que incluye diálogos hablados, la primera con otros compositores aparte de Uematsu (sin incluir la saga de Final Fantasy Tactics, por supuesto). Pero también significa el adios de la saga a una de sus figuras emblemáticas (Hironobu Sakaguchi), el último juego de la saga que haría la compañía antes de fusionarse con Enix, y el último (hasta el momento) que contaría con una participación sustancial de Nobuo Uematsu en el aspecto sonoro. Es por eso que todo el juego tiene un carácter extraño, nostálgico a ratos, y rupturista en otros, y es en esa fricción entre tradición y ruptura donde reside tal vez parte de su encanto, y su mayor seña de identidad. La historia es de la más dramáticas de la saga, con gran carga de crítica religiosa, que nos presenta un mundo (Spira) inmerso en un ciclo de continua muerte: Sin (una especie de ballena gigante con poderes psicotrónicos) arrasa una población o varias, un invocador va por los templos reclamando de gente que está atrapada en piedra unos espíritus muy poderosos con los cuales poder vencerle, cosa que, si consigue, mata al invocador; para que al tiempo Sin vuelva a renacer y todo vuelva a empezar. La inevitable historia de amor es un poco cursi, pero mona (reconozco que se me hizo un nudo en la garganta con el final); los personajes son buenos, especialmente la maternal y amargada Lulu; el sistema de batalla, al ser por turnos puros y duros, permite mucha más estrategia que en el pasado; el aspecto gráfico, en su día espectacular, sigue resistiendo bien... Es un juego bastante completo, muy cinematográfico, muy lineal (a muchos fans les dolió mucho la supresión del mapamundi), y un digno final tanto a la etapa de Sakaguchi, el alma mater de la saga, en la compañía, como a la de Squaresoft como tal, dado que al poco tiempo se fusionó con Enix, dando lugar a SquareEnix (o como la conocemos casi todos, Squeenix)
En el aspecto sonoro, también tenemos el mismo carácter de lucha entre renovación y tradición, porque, oh novedad, aquí hay tres compositores. La renovación la encarnan Masashi Hamauzu y Junya Nakano, los encargados de traer nuevos aires e influencias a la banda sonora; y la tradición la encarna Uematsu, el viejo maestro, que aquí deja el protagonismo a sus dos pupilos, tanto en número de pistas como en su calidad.
Porque Uematsu en esta banda sonora está... muy mal. Puede que el esfuerzo mastodóntico de la banda sonora del FFIX le dejara para el arrastre, pero es que de su aportación pocas cosas se pueden salvar: algunos temas agradables (“Ending Theme”, “Mi'ihen Highroad” o “Calm Before The Storm”) y sólo dos de ellos de cierta altura: las dos melancólicas y preciosas piezas para piano de “To Zanarkand” y “Via Purifico”. Del resto, o se parece demasiado a algo que ya haya hecho en el pasado (Seymour's Theme, Tidus's Theme), o es soso y manido con avaricia (Auron's Theme) o es directamente sonrojante (Shoopaf Riding, Djose Temple). No es raro que después de esta banda sonora el compositor se tomara unas buenas vacaciones, porque aquí se le nota sin inspiración, repitiendo progresiones melódicas de una manera irritante, y con arreglos que parecen de la generación anterior, sin intentar explotar las nuevas capacidades de un hardware bastante mejor que el anterior. Tal vez es esto último lo que más me extrañe: Uematsu ha exprimido muchas veces en cuestión de arreglos y texturas el hardware en el que se encontraba (recordemos la variedad abrumadora del FFVI), con lo que no se entiende que, ahora que tiene un hardware que le podría dar una expresividad mucho mayor, no la aproveche, y use una paleta de sonidos tan limitada. La balada cantada también es suya (Suteki Da Ne?), el precioso arreglo es de su compañero inseparable, Shiro Hamaguchi, y sería tal vez la mejor balada cantada de un FF de no ser porque no aguanto la extremadamente irritante voz de Rikki la cantante.
De los dos nuevos, Nakano es el más irregular. Sus temas son mucho menos melódicos, más atmosféricos, casi ambientales, con mucha atención a las texturas usadas, y aprovechando al máximo el hardware de la Playstation 2. Tanta textura tiene el riesgo de a veces perderse por el camino y terminar volviendo la pieza un aburrimiento total, cosa que a Nakano le sucede bastantes veces aquí (Darkness o Temple Band, por poner dos ejemplos), pero cuando triunfa, es un acierto absoluto. Ejemplos de esto son la luminosa Luca, plagada de guitarras acústicas que se superponen; o la oscura y tremenda Guadosalam, compuesta a partir de percusiones que se van armonizando poco a poco como por arte de magia, el arreglo del himno de los oradores con acordeón y violines liberador de Sprouting, Illusion, onírica y heladora como un Calipo; los violines suspendidos en el tiempo de Twilight, o los sintes ultragraves y envolventes de Underwater Ruins. Todas sumergen la saga en el camino de la pura ambientación, y sin ser de lo mejor que ha hecho el compositor, dan nuevos aires y soluciones sonoras a la saga.
Pero el rey, el auténtico dominador de esta banda sonora en calidad es Masashi Hamauzu, posiblemente el mejor compositor de música de videojuegos de Japon en la actualidad (juro que estoy intentando mantener el fanatismo lo más controlado que puedo). Tras rescatar la saga de videojuegos Saga Frontier de la mediocridad con una banda sonora legendaria como la del Saga Frontier 2, Hamauzu trae sus mezclas de estilos y su estilo impresionista, de melodías difusas como colores superpuestos, que de cerca no parecen tener sentido, pero que en cuanto te alejas forman un cuadro precioso. Su primera entrada, el precioso tema de Besaid Island, ya da una idea de la calidad de sus contribuciones, y del nuevo aire que trae a la saga. Y a partir de ahí, Hamauzu no hace más que acumular temas impresionantes, algunos de ellos de los mejores que ha visto tanto la saga como los videojuegos en general en mucho tiempo, como People Of The North Pole, la melancólica y solemne pieza que nos acompaña en nuestro laaaaaaargo camino por el Monte Gagazet, penúltima escala de nuestro trágico viaje, y que seguramente es el mejor tema de la banda sonora, y uno de los cinco mejores temas de la saga; los sintes etéreos que se superponen y el clarinete depresivo de la ensoñadora “Wandering Dream”, o el tema de batalla final, una disonante y agresiva pieza para piano que recuerda a Stravinski y que se convierte, por raro que pueda sonar, en uno de los más agresivos y mejores temas de batalla finales de la saga. Por el camino hay de todo: una delicada maravilla con un etéreo sinte que cae como el rocío y violines arrulladores (Macalania Forest), un arreglo del himno de los oradores con coro e instrumentos japoneses que pone los pelos de punta (The Sending), el techno funky y bailón de Blitz Off!, la cacofonía imparable de Crisis, el ruido como de trenes que te apisonan de Challenge… Lo que asusta es que de todas sus contribuciones sólo se puede encontrar un pequeño fallo (Confrontation, que no va a ninguna parte): todo el resto de sus temas son de un nivel como poco notable, y la mayoría de las veces se convierten en lo mejor del CD al que pertenecen, llenos de melodías imprevisibles, extrañas y preciosas, y arreglos memorables e imaginativos. Y aún tendría margen de mejora: su siguiente banda sonora, la del Unlimited: SaGa, es una joya musical, dividida en dos discos cada uno con un estilo diferente (uno clásico y otro más techno), y brillando en ambos con una calidad que asusta, doctorándose como el mejor compositor de música de videojuegos que tiene Japón ahora mismo (ahí, que no se note que soy fan ni nada)
También contribuye Nakano, pero es sobre todo Hamauzu quien hace olvidar los múltiples patinazos de Uematsu, y quien eleva esta banda sonora a ser, seguramente, lo mejor que ha ofrecido la saga musicalmente desde el FFVI. Si gusta más o menos es cuestión de gustos (a mí me gusta más, pero soy un fan irredento de Masashi Hamauzu, así que no cuento), pero no queda duda de que es la más diversa de la saga, producto de la colisión de los estilos tan diferenciados de los tres compositores, además de ser un gran y muy necesario soplo de aire fresco en una saga que en lo musical (y también en lo jugable, para ser sinceros) necesitaba un poco de renovación.
Mis favoritas:
CD 1: To Zanarkand, Underwater Ruins, Besaid Island, The Sight Of Spira, Illusion
CD 2: Sprouting, The Sending, Silence Before The Storm, Luca, The Splendid Performance, Travel Agency, Guadosalam
CD 3: Thunder Plains, Macalania Forest, Scorching Desert, Crisis, Via Purifico
CD 4: People Of The North Pole, Wandering Flame, Someday the Dream Will End, Hymn Of The Faith (Lady Yunalesca), Challenge, Decisive Battle
Mi nota: 8,5
Con un poco de retraso (casi estamos ya en agosto), pero allá va. Por el momento no está siendo mal año en lo musical, a ver cómo continua:
Discos:
10: M.Ward - Hold Time
9: Lily Allen - It's Not Me, It's You
8: Royksopp - Junior
7: Dinosaur Jr - Farm
6: Mastodon - Crack The Skye
5: Phoenix - Wolfang Amadeus Phoenix
4: A.C. Newman - Get Guilty
3: Wilco - Wilco (The Album)
2: Bat For Lashe - Two Suns
1: Neko Case - Middle Cyclone
De propina: 10 canciones de discos (no necesariamente singles) que no pertenecen a la lista anterior, pero que no he podido parar de escuchar en lo que llevamos de año:
Anni B Sweet: Motorway
Annie: Sweet
BoA: Energetic
Eminem: Same Song And Dance
Franz Ferdinand: Ulysses
Florence And The Machine: Rabbit Heart (Raise It Up)
Marié Digby: Feel
The Prodigy: Thunder
U2: Unknown Caller
Yeah Yeah Yeahs: Zero
Nuevo video de Coldplay: Strawberry Swing (dir: Shynola)
Vuelve el colectivo de animadores Shynola, sin duda una de las grandes luminarias del mundo del videoclip en los últimos años, y vuelven con seguramente el mejor video del año, y el mejor que recuerdo desde el monumental video de Wanderlust de Björk. Una preciosidad hecha con dibujos hechos a tiza, donde Chris Martin tiene que rescatar a una princesa secuestrada por una ardilla gigante.
Coldplay: Strawberry Swing (dir: Shynola)
(esto lo ví en videos.antville.org)

En estos seis meses que llevo sin estar por aquí me he dedicado sobre todo a estudiar, como un auténtico cerdo. Pero seis meses dan para mucho, y ha habido (poco, como habrán podido comprobar por la falta de actualizaciones) tiempo libre para poder hacer esas cosas que evitan que me vuelva loco y salga a la calle con un AK-47 dispuesto a liberar al mundo de tanto gilipollas: música (publicaré en breve mi “esperadísima” lista de ecuador del 2009 de discos), cine, juegos (vivan Fallout 3, Street Fighter 4 y Mirror's Edge), y series. Precisamente de la serie que más me ha gustado de las que he visto este año, y de una de las que más me ha gustado en un cierto tiempo, quiero hablar hoy: Daria.
Daria es una serie que emitió la MTV (si, esa cadena que antes emitía música y series interesantes y ahora emite reality shows vergonzosos para cualquiera con un nivel de inteligencia superior al de una cucaracha) entre 1997 y 2002, y que nos narra las vivencias de Daria Morgendorfer, chica de 16 años que llega junto a sus padres, Ellen y Jake, y su hermana Quinn a la ciudad de Lawndale. Daria, como podéis ver en la foto de arriba, tiene el pelo rojo, gafas, una voz monótona casi hipnótica, cara inexpresiva, y nunca ha tenido casi amigos/as, porque Daria, para su suerte o su desgracia, tiene una mente privilegiada que, aparte de permitirle sacar muy buenas notas, le permite ver lo estúpidos y vacíos que son sus compañeros de instituto y lo poco para lo que vale en realidad el sistema educativo, lo cual, unido a su ácido y cáustico sentido del humor y actitud extremadamente cínica y sarcástica ante la vida (la frase de debajo de la foto es de las cosas más suaves que dice en la serie), la convierte en una inadaptada social que colecciona llamadas a sus padres de los directores de los institutos en los que ha estado. Entra en el instituto de Lawndale convencida de que, otra vez más, no va a hacer ni un solo amigo en este nuevo instituto, de que no va a haber nadie más interesante que los palitos de pescado, pero el milagro sucede, y encuentra alguien que tiene una visión de la vida y un sentido del humor similar al suyo: Jane Lane, artista polifacética, segura de sí misma, y con las mismas visiones de la vida y de la gente del instituto que Daria. Rápidamente conectan, se hacen amigas... y lo que sigue son cinco temporadas, de unos 13 capítulos cada una, más dos pelis de una horita cada una, en las que, sobre todo Daria, pero también Jane y Quinn, crecen, se pelean, se reconcilian, descubren el amor, la traición, y llegan a la conclusión de que el instituto es una mierda, que la universidad no será mucho mejor, y que la mayoría de las veces las cosas no son como uno se las espera, ni la gente es como parece a primera vista.
Hay muchos factores que hacen que Daria sea, además de una serie divertidísima y meante, tan interesante y profunda. El primero es, obviamente, los personajes, que, sobre todo los principales, son memorables, y lo que es aún más raro en una serie de este tipo: totalmente creibles. Es raro que no nos hayamos cruzado con alguien como la perfecta e hipertrabajadora Jodie, la histérica y en el fondo muy tierna Stacy, o incluso con una Daria o una Jane; o hallamos tenido profesores tan raros como DiMartino o O'Neill: todos, y muy especialmente los personajes principales, son gente que nos podríamos haber encontrado en nuestro instituto. Pero, y hablando ahora de los personajes principales, si parecen tan sumamente creibles, es por lo extraordinariamente bien que están llevados: cambian con los acontecimientos, crecen, maduran, cometen errores: en definitiva, parecen humanos. Esto, que dicho así parece algo obvio, es tan, TAN raro en una serie que se supone que es para adolescentes que es digno de celebración, y más cuando esos cambios están tan bien llevados como en esta serie.
El segundo factor, más obviamente aún, son los prodigiosos guiones que tiene. En toda la serie hay muy pocos capítulos que puedan ser considerados ni siquiera malos, sino siquiera poco interesantes (recuerdo tres o cuatro nada más), siendo el resto, como poco, meantes, siempre con el ácido y sarcástico sentido del humor de Daria y Jane como eje central, pero con ejes secundarios igualmente memorables: los padres de Daria (especialmente su padre, siempre al borde de explotar), las andanzas del Fashion Club (el grupo de amigas de Quinn, las chicas guapas y estilosas del instituto), la delirante relación entre Britney (la cheerleader rubia y tonta) y Kevin (el quarterback aún más tonto), el grupo de profesores, con el imprevisible y siempre irascible DiMartino y su ojo a punto de explotar, el siempre dialogante y cursi hasta la indigestión O'Neill, o la directora Li, siempre obsesionada por ganas más dinero; Upchuck y sus intentos constantes de ligar con todo lo que se mueva y tenga sexo femenino en el instituto, el hermano de Jane, Trent, prototipo del slacker estilo años 90, y su grupo, los infames Mystik Spiral; o los delirantes titulares del programa “Sick, Sad World” (¿por qué no se emitirá algo así en la tele española?) Todos nos brindan capítulo tras capítulo de risas sin fin, y además, y esta es la gran diferencia con otras series de este estilo, reflexiones y verdades como puños sobre la vida, la adolescencia y lo extraño que es crecer.
Siendo todos los capítulos muy buenos, es en los finales de temporada donde los guionistas echan el resto ofreciendo los que son siempre los mejores capítulos de sus respectivas temporadas, siendo algunos verdaderas obras de arte (especialmente el último de la quinta temporada, puede que el mejor capítulo de toda la serie), normalmente menos humorísticos, pero más esclarecedores sobre el pasado y las dudas de los personajes, y muchas veces de capital importancia en el argumento de la serie. Por ejemplo, y sin spoilear mucho: en el final de la tercera temporada se introduce a Tom Sloan, y con él, el tema del amor, lo cual, aparte de darnos mucha más información sobre las inseguridades de ambas (sobre todo de Daria, un personaje que ha tenido muy pocos amigos en su vida, y aún menos relaciones amorosas) termina desencadenando un verdadero terremoto en la relación de Daria y Jane.
Además de la serie, se hicieron dos pelis: Is It Fall Yet? y Is It College Yet?. La primera se sitúa temporalmente entre la cuarta y la quinta temporada, y es la mejor de ambas: de hecho, es de lo mejor que ha ofrecido la serie. En ella se cierra la pelea de Daria y Jane a propósito de Tom, se nos da una visión menos frívola de Quinn, y nos ofrece algunos de los mejores momentos de la serie, como la preciosa y a la vez infame canción de Mystik Spiral que apuntala la reconciliación de Daria y Jane, la tiernísima escena en la que Quinn le confiesa a Daria que su profesor de verano, el primer chico que realmente le gusta, le ha rechazado, con Daria consolándola; Alison intentando ligar con Jane en el campamento de arte, el jefe de dicho campamento doblado por Dave Grohl... La segunda peli se sitúa al final de la quinta temporada, con todos buscando universidad y esas cosas, y sin llegar al nivel de la primera, ofrece buenos momentos, como la ruptura del Fashion Club, Upchuck consiguiendo ligar por fin, el discurso de Daria al recibir el premio por méritos académicos, la relación entre Quinn y la amiga que hace en el bar donde trabaja... Como he dicho, es buena, pero no es ni de lejos de lo mejor de la serie, y palidece ante la primera, al menos para mi personal y extraño gusto.
Daria ofrece lo que muy pocas series animadas, y aún menos series para adolescentes, tienen: personajes memorables, totalmente creibles y humanos; una visión ácida y cáustica, casi subversiva, del mundo; horas y horas de reir hasta no poder más, y además un tierno y a la vez realista recorrido por la adolescencia y los millones de cambios que acarrea esa turbulenta y extraña época. Y por si fuera poco, tiene una banda sonora antológica, verdadero resumen sonoro de los 90, y que ofrezco en estas listas para abrir en el Spotify (canciones cogidas de las listas colgadas en Outpost Daria: creo que no me he dejado ninguna canción de las que están en Spotify, pero si falta alguna que pueda ser incluída, avisad en los comentarios, porfaplis). Es que hasta los créditos de cierre de cada capítulo son una joya. Es casi tan increíble que esta serie fuera emitida por la MTV (uno de los principales mensajes de la serie es que hay que aprender a pensar por uno mismo: justo lo contrario delo que le conviene a la cadena) como que no esté en DVD todavía, aunque parece que esto puede cambiar y en 2010 tengamos una edición de esta serie en DVD, Mientras, tenéis torrents que la recopilan entera, aunque a veces la calidad de algunos episodios deje bastante que desear, y no haya subtítulos en español más allá de la primera temporada (ni en inglés más allá de la tercera). Aún así, si tenéis un inglés medianamente fluído, no os la podéis perder: es seguramente de las cinco mejores series de animación que se hayan hecho en los 90, lo cual dada la cantidad de series buenas de animación que se hicieron la década pasada, es decir mucho. Y si no os gusta, al menos seguro que encontraréis más de 20 frases memorables para citar en todos los foros que visitéis.
Mi nota: 9'5
Las listas para el Spotify:
