2007: resúmen musical. 3) Top 10 de discos
Tercera y última parte del megapost: mi top diez de discos, del 10 al 1. Amos allá:
10. Kristin Hersh: Learn To Sing Like A Star
El resto de discos no me ha llevado demasiado tiempo escogerlos: sí, sus puestos habrán variado desde mi primera versión de esta lista, pero han sido los mismos discos siempre. Este décimo puesto ha sido durísimo de escoger. Tenía que escoger entre este album, el “In Rainbows” de Radiohead, el “Raising Sand” de Robert Plant y Alison Krauss (que ha sido mi puerta de entrada a la discografía de la Krauss), el “Sky Blue Sky” de Wilco (elegante, precioso, no entiendo las notas mediocres que recibió por parte de la crítica) y el precioso “Beauty & Crime” de Suzanne Vega. Nada menos que cinco discos que me han encantado, y un solo puesto. Muchas veces he estado tentado de ampliar la lista para que entraran todos, pero hay que mantener las tradiciones, y había que escoger solo uno de ellos. Me he quedado con este porque, además de ser un gran, gran disco, el mejor de su carrera en solitario seguramente, con canciones realmente emocionantes (In Shock, Day Glo, Sugarbaby…) me ha descubierto a una gran artista en cuya discografía y en la del grupo que lideraba (Throwing Muses) he buceado todo el año. Puede que el resto sea mejor (el de Wilco seguramente lo sea), pero estas listas suelen ser injustas, y la mía no va a ser una excepción, así que lo siento al resto, pero Kristin se encarama al último peldaño de mi Top 10.

Dando otro de sus famosos giros a su sonido, PJ Harvey deja la guitarra en el rincón, coge el piano, y confecciona uno de los discos más bellos y aterradores del año. Cantado todo en el rango más alto de notas de su voz, con un piano que suena a uno de pared, mal afinado, suena a una pesadilla infantil victoriana, bordeado por letras siempre poéticas, y en algunos casos realmente duras (When Under Ether especialmente), White Chalk es de esos discos que siguen provocando escalofríos una vez terminados.
8. Spoon: Ga Ga Ga Ga Ga
Este año ha habido algunos conciertos que me duele mucho haberme perdido, pero ninguno como el de Spoon, que encima se presentaban en España con este pedazo de disco, tan imaginativo y minimalista como siempre, y con tantas canciones inmensas como de costumbre (The Underdog, producida por Jon Brion; Rhthm & Soul, You Got Yr. Cherry Bomb…). Spoon han llegado a ese punto de apuesta segura, en el que los discos les salen solos, casi de memoria, y siempre con una calidad que asusta.
7. The New Pornographers: Challengers
El grupo de Carl Newman y compañía sigue en racha, esta vez dando un registro más reposado, menos inmediato (a ratos parece la continuación espiritual de The Slow Wonder, el disco en solitario de Carl Newman), pero igual de adictivo. Dan Bejar firma su mejor aportación al grupo, dejando tres grandes canciones, sobre todo Myriad Harbor, puede que la mejor que ha hecho para los Pornos; Neko Case canta poco, pero en las dos que tiene (Challengers y Go Places, dos de las mejores del disco) demuestra que cada año que pasa canta mejor, y Carl Newman sigue siendo incapaz de hacer una canción mala (Failsafe es la única poco interesante que firma). Como dije el año pasado, en un universo paralelo y más justo The New Pornographers serían superventas, tendrían un sitio propio en la historia del Pop y sus conciertos llenarían estadios, pero hasta que llegue ese momento, seguirá siendo nuestro pequeño secreto.
6. El-P: I’ll Sleep When You’re Dead
El rapero más paranoico de New York por fin, tras cinco largos años de espera, nos da una continuación a Fantastic Damage. Para esta ocasión reduce el número de temas, aumenta el número de colaboraciones (Trent Reznor, Cat Power, The Mars Volta, Aesop Rock…), pero mantiene lo esencial: sus bases lo-fi, llenas de samples apocalípticos, caóticas, densas, y sus textos paranoicos y de ciencia ficción, empujando un poco más los bordes de lo que el rap puede llegar a sonar y a decir. Si, le hemos tenido produciendo de todo, pero le hemos echado muuuuuuuucho de menos.
5. Miranda Lambert: Crazy Ex-Girlfriend
Nunca me terminó de gustar el estilo de crítica destroyer de Stylus Magazine (mítica la crítica de The Beekeper de Tori Amos por Dom Passantino), pero algo que sí les agradeceré de por vida es que me hayan descubierto a Miranda Lambert, y es que este disco es casi un milagro: funciona en los momentos rockeros (Gunpowder & Lead, Gettin’ Ready. Down, Crazy Ex-Girlfriend) y emociona cuando baja el ritmo (Desperation, una de las canciones del año; Love Letters, la preciosa More Like Her…) Cuando empecé esta lista estaba bastante más abajo, pero es que por más que lo escuche no le encuentro el fallo. Uno de los mejores discos de country que he escuchado en años.
4. Nine Inch Nails: Year Zero
Un disco como Year Zero da para mucha grandilocuencia verbal, así que intentaré contenerme en la medida de lo posible… a quién pretendo engañar, no voy a ser capaz de hacerlo, así que empecemos: viva la madre que parió a Trent Reznor. Los que le daban por acabado tras With Teeth (que, por cierto, cada día suena mejor), por favor, pasen por esta ventanilla a comerse sus palabras, porque Nine Inch Nails han hecho su mejor trabajo desde The Downward Spiral. Con una de las campañas de promoción más imaginativas, originales y efectivas vistas jamás en la industria discográfica, relatándonos un futuro apocalíptico y aterradoramente posible, Year Zero funciona como la banda sonora de ese futuro, describiéndolo desde diferentes perspectivas (poder, religión, soldados, activistas, jóvenes apáticos y endrogados…), y lo que describe no es nada bonito: poder absolutista, jóvenes apáticos que se sumergen en una poderosa droga llamada Opal, cambio climático desbocado, guerras sin sentido por todo el mundo, terroristas suicidas, drogas de control mental en el sistema de aguas, y una misteriosa mano que de vez en cuando baja del cielo. El fondo sonoro es igual de caótico que el futuro que describe: acumulación de samples aparentemente sin sentido, beats sinuosos, casi funkys, incluso sexys, guitarras cortadas, resampledas y distorsionadas hasta sonar irreconocibles. Y, lo más importante, canciones. Canciones como puños, algunas de ellas de las mejores que ha hecho nunca (Me, I’m Not, Vessel, In This Twilight, Survivalism, Zero-Sum, otra balada de cierre tremenda…) Hasta sus letras, normalmente su punto débil, mejoran ostensiblemente. Ok, no he sido capaz de contenerme, pero es que Year Zero es mucho.
3. The White Stripes: Icky Thump
El rock puro, sin adulterar, sigue llevando el mismo nombre que llevaba en los 90: The White Stripes. Los de Detroit, tras el curioso Get Behind Me Satan, vuelven a las guitarras de toda la vida, se toman tres semanas para grabar (algo insólito para ellos) y entregan su mejor trabajo junto con Elephant. Con un pepinazo de single (Icky Thump), una delirante versión con trompetas y todo (Conquest), gaitas (Prickly Thorn, But weetly Worn, preciosa), mucho cachondeo (grandiosa Rag & Bone) y tremendas canciones de puro y duro rock, Icky Thump demuestra que si bien Meg sin Jack puede que no sea mucho, Jack necesita a Meg al lado para sacar lo mejor de sí mismo.
2. M.I.A: Kala
Kala es como Arular, pero más grande, más largo y sin cortes. Y mejor. Ayudada esta vez por Switch, con quien hace prácticamente todo el disco (Diplo aparece en Hussel, XR2 y Paper Planes, y Timbaland desilusiona en Come Around, que ya se pudo oír en su disco en solitario, Shock Value), Kala suena más apocalíptico, bizarro, guerrillero y más global que Arular, deja al menos cuatro de los mejores singles del año (Bird Flu, Boyz, Jimmy y Paper Planes), dejándose además otros potentísimos en la recámara (World Town, XR2, 20 Dollar), propone mezclas audaces (la más seguramente en 20 Dollar: Pixies+New Order+electro) y deja un cameo antológico de Afrikan Boy en Hussel, otro de los puntos álgidos de un disco glorioso, aventurero, global, luchador, y encima tremendamente bailable: la fiesta global con conciencia. En cualquier otro año sería mi disco del año, pero…
1. LCD Soundsystem: Sound Of Silver
…este año salió el segundo disco de LCD Soundsystem. Su primer disco fue realmente bueno. Este segundo es histórico. James Murphy aprende a cantar realmente bien, coge toda la música de su infancia y juventud (Kraftwerk, Talking Hears, David Bowie…), y hace el mejor disco que he escuchado en unos cuantos años. Get Innocuous! y sus siete minutos de pura fiesta y sabiduría analógica te pone sobre la pista de que estás ante algo grande, y a medio camino de North American Scum no dejas de preguntarse como ahora puede cantar tan bien. Pero es cuando engarza una de las mejores y más emocionantes canciones que recuerdo sobre la pérdida, física o sentimental, de alguien (Someone Great) con una de las mejores y más emocionantes canciones que recuerdo sobre la amistad (All My Friends) cuando sabes a ciencia cierta que estás ante algo muy especial. Y el resto de canciones no hacen sino acrecentar esa sensación: Us Vs. Them y sus 8 minutos que se pasan volando, la cachonda Watch The Tapes, (el Movement de este disco), Sound Of Silver y su insistente refrán… Cuando ha terminado la preciosa New York, I Love You But You’re Bringing Me Down, te lo vuelves a escuchar, pensando que tiene que haber un fallo por alguna parte. Yo llevo incontables escuchas de este disco, y todavía no se la he encontrado. Y, lo que me resulta más inconcebible, todavía me emociona y me mueve como el primer día. Al final te rindes y disfrutas como un enano, consciente de que tienes en las manos uno de esos discos que te acompañarán siempre, que merecen estar en la banda sonora de tu vida. Gracias, James.
Ale, terminado. Aquí os dejo, como propina, un enlace a un archivo .zip (117 MB) donde he metido los 11 singles que destaqué en la primera parte de este post, más otras 10 canciones, cada una de los discos de mi top 10. No atragantarse con las uvas, y como ya dije el año pasado, que en el 2008 nuestros problemas duren tanto como nuestros propósitos de Año Nuevo. ¡Feliz año!






















