Odelay’s Space

Música, Review, Resúmen

Lunes, 31 de Diciembre de 2007

9:26 pm

Tercera y última parte del megapost: mi top diez de discos, del 10 al 1. Amos allá:

 

10. Kristin Hersh: Learn To Sing Like A Star
Portada del disco de Kristin Hersh

El resto de discos no me ha llevado demasiado tiempo escogerlos: sí, sus puestos habrán variado desde mi primera versión de esta lista, pero han sido los mismos discos siempre. Este décimo puesto ha sido durísimo de escoger. Tenía que escoger entre este album, el “In Rainbows” de Radiohead, el “Raising Sand” de Robert Plant y Alison Krauss (que ha sido mi puerta de entrada a la discografía de la Krauss), el “Sky Blue Sky” de Wilco (elegante, precioso, no entiendo las notas mediocres que recibió por parte de la crítica) y el precioso “Beauty & Crime” de Suzanne Vega. Nada menos que cinco discos que me han encantado, y un solo puesto. Muchas veces he estado tentado de ampliar la lista para que entraran todos, pero hay que mantener las tradiciones, y había que escoger solo uno de ellos. Me he quedado con este porque, además de ser un gran, gran disco, el mejor de su carrera en solitario seguramente, con canciones realmente emocionantes (In Shock, Day Glo, Sugarbaby…) me ha descubierto a una gran artista en cuya discografía y en la del grupo que lideraba (Throwing Muses) he buceado todo el año. Puede que el resto sea mejor (el de Wilco seguramente lo sea), pero estas listas suelen ser injustas, y la mía no va a ser una excepción, así que lo siento al resto, pero Kristin se encarama al último peldaño de mi Top 10.

 

9. PJ Harvey: White Chalk
Portada del disco de PJ Harvey

Dando otro de sus famosos giros a su sonido, PJ Harvey deja la guitarra en el rincón, coge el piano, y confecciona uno de los discos más bellos y aterradores del año. Cantado todo en el rango más alto de notas de su voz, con un piano que suena a uno de pared, mal afinado, suena a una pesadilla infantil victoriana, bordeado por letras siempre poéticas, y en algunos casos realmente duras (When Under Ether especialmente), White Chalk es de esos discos que siguen provocando escalofríos una vez terminados.

 

8. Spoon: Ga Ga Ga Ga Ga
Portada del disco de Spoon

Este año ha habido algunos conciertos que me duele mucho haberme perdido, pero ninguno como el de Spoon, que encima se presentaban en España con este pedazo de disco, tan imaginativo y minimalista como siempre, y con tantas canciones inmensas como de costumbre (The Underdog, producida por Jon Brion; Rhthm & Soul, You Got Yr. Cherry Bomb…). Spoon han llegado a ese punto de apuesta segura, en el que los discos les salen solos, casi de memoria, y siempre con una calidad que asusta.

 

7. The New Pornographers: Challengers
Portada del disco de The New Pornographers

El grupo de Carl Newman y compañía sigue en racha, esta vez dando un registro más reposado, menos inmediato (a ratos parece la continuación espiritual de The Slow Wonder, el disco en solitario de Carl Newman), pero igual de adictivo. Dan Bejar firma su mejor aportación al grupo, dejando tres grandes canciones, sobre todo Myriad Harbor, puede que la mejor que ha hecho para los Pornos; Neko Case canta poco, pero en las dos que tiene (Challengers y Go Places, dos de las mejores del disco) demuestra que cada año que pasa canta mejor, y Carl Newman sigue siendo incapaz de hacer una canción mala (Failsafe es la única poco interesante que firma). Como dije el año pasado, en un universo paralelo y más justo The New Pornographers serían superventas, tendrían un sitio propio en la historia del Pop y sus conciertos llenarían estadios, pero hasta que llegue ese momento, seguirá siendo nuestro pequeño secreto.

 

6. El-P: I’ll Sleep When You’re Dead
Portada del disco de El-P

El rapero más paranoico de New York por fin, tras cinco largos años de espera, nos da una continuación a Fantastic Damage. Para esta ocasión reduce el número de temas, aumenta el número de colaboraciones (Trent Reznor, Cat Power, The Mars Volta, Aesop Rock…), pero mantiene lo esencial: sus bases lo-fi, llenas de samples apocalípticos, caóticas, densas, y sus textos paranoicos y de ciencia ficción, empujando un poco más los bordes de lo que el rap puede llegar a sonar y a decir. Si, le hemos tenido produciendo de todo, pero le hemos echado muuuuuuuucho de menos.

 

5. Miranda Lambert: Crazy Ex-Girlfriend
Portada del disco de Miranda Lambert

Nunca me terminó de gustar el estilo de crítica destroyer de Stylus Magazine (mítica la crítica de The Beekeper de Tori Amos por Dom Passantino), pero algo que sí les agradeceré de por vida es que me hayan descubierto a Miranda Lambert, y es que este disco es casi un milagro: funciona en los momentos rockeros (Gunpowder & Lead, Gettin’ Ready. Down, Crazy Ex-Girlfriend) y emociona cuando baja el ritmo (Desperation, una de las canciones del año; Love Letters, la preciosa More Like Her…) Cuando empecé esta lista estaba bastante más abajo, pero es que por más que lo escuche no le encuentro el fallo. Uno de los mejores discos de country que he escuchado en años.

 

4. Nine Inch Nails: Year Zero
Portada del disco de Nine Inch Nails

Un disco como Year Zero da para mucha grandilocuencia verbal, así que intentaré contenerme en la medida de lo posible… a quién pretendo engañar, no voy a ser capaz de hacerlo, así que empecemos: viva la madre que parió a Trent Reznor. Los que le daban por acabado tras With Teeth (que, por cierto, cada día suena mejor), por favor, pasen por esta ventanilla a comerse sus palabras, porque Nine Inch Nails han hecho su mejor trabajo desde The Downward Spiral. Con una de las campañas de promoción más imaginativas, originales y efectivas vistas jamás en la industria discográfica, relatándonos un futuro apocalíptico y aterradoramente posible, Year Zero funciona como la banda sonora de ese futuro, describiéndolo desde diferentes perspectivas (poder, religión, soldados, activistas, jóvenes apáticos y endrogados…), y lo que describe no es nada bonito: poder absolutista, jóvenes apáticos que se sumergen en una poderosa droga llamada Opal, cambio climático desbocado, guerras sin sentido por todo el mundo, terroristas suicidas, drogas de control mental en el sistema de aguas, y una misteriosa mano que de vez en cuando baja del cielo. El fondo sonoro es igual de caótico que el futuro que describe: acumulación de samples aparentemente sin sentido, beats sinuosos, casi funkys, incluso sexys, guitarras cortadas, resampledas y distorsionadas hasta sonar irreconocibles. Y, lo más importante, canciones. Canciones como puños, algunas de ellas de las mejores que ha hecho nunca (Me, I’m Not, Vessel, In This Twilight, Survivalism, Zero-Sum, otra balada de cierre tremenda…) Hasta sus letras, normalmente su punto débil, mejoran ostensiblemente. Ok, no he sido capaz de contenerme, pero es que Year Zero es mucho.

 

3. The White Stripes: Icky Thump
Portada del disco de The White Stripes

El rock puro, sin adulterar, sigue llevando el mismo nombre que llevaba en los 90: The White Stripes. Los de Detroit, tras el curioso Get Behind Me Satan, vuelven a las guitarras de toda la vida, se toman tres semanas para grabar (algo insólito para ellos) y entregan su mejor trabajo junto con Elephant. Con un pepinazo de single (Icky Thump), una delirante versión con trompetas y todo (Conquest), gaitas (Prickly Thorn, But weetly Worn, preciosa), mucho cachondeo (grandiosa Rag & Bone) y tremendas canciones de puro y duro rock, Icky Thump demuestra que si bien Meg sin Jack puede que no sea mucho, Jack necesita a Meg al lado para sacar lo mejor de sí mismo.

 

2. M.I.A: Kala
Portada del disco de M.I.A

Kala es como Arular, pero más grande, más largo y sin cortes. Y mejor. Ayudada esta vez por Switch, con quien hace prácticamente todo el disco (Diplo aparece en Hussel, XR2 y Paper Planes, y Timbaland desilusiona en Come Around, que ya se pudo oír en su disco en solitario, Shock Value), Kala suena más apocalíptico, bizarro, guerrillero y más global que Arular, deja al menos cuatro de los mejores singles del año (Bird Flu, Boyz, Jimmy y Paper Planes), dejándose además otros potentísimos en la recámara (World Town, XR2, 20 Dollar), propone mezclas audaces (la más seguramente en 20 Dollar: Pixies+New Order+electro) y deja un cameo antológico de Afrikan Boy en Hussel, otro de los puntos álgidos de un disco glorioso, aventurero, global, luchador, y encima tremendamente bailable: la fiesta global con conciencia. En cualquier otro año sería mi disco del año, pero…

 

1. LCD Soundsystem: Sound Of Silver
Portada del disco de LCD Soundsystem

…este año salió el segundo disco de LCD Soundsystem. Su primer disco fue realmente bueno. Este segundo es histórico. James Murphy aprende a cantar realmente bien, coge toda la música de su infancia y juventud (Kraftwerk, Talking Hears, David Bowie…), y hace el mejor disco que he escuchado en unos cuantos años. Get Innocuous! y sus siete minutos de pura fiesta y sabiduría analógica te pone sobre la pista de que estás ante algo grande, y a medio camino de North American Scum no dejas de preguntarse como ahora puede cantar tan bien. Pero es cuando engarza una de las mejores y más emocionantes canciones que recuerdo sobre la pérdida, física o sentimental, de alguien (Someone Great) con una de las mejores y más emocionantes canciones que recuerdo sobre la amistad (All My Friends) cuando sabes a ciencia cierta que estás ante algo muy especial. Y el resto de canciones no hacen sino acrecentar esa sensación: Us Vs. Them y sus 8 minutos que se pasan volando, la cachonda Watch The Tapes, (el Movement de este disco), Sound Of Silver y su insistente refrán… Cuando ha terminado la preciosa New York, I Love You But You’re Bringing Me Down, te lo vuelves a escuchar, pensando que tiene que haber un fallo por alguna parte. Yo llevo incontables escuchas de este disco, y todavía no se la he encontrado. Y, lo que me resulta más inconcebible, todavía me emociona y me mueve como el primer día. Al final te rindes y disfrutas como un enano, consciente de que  tienes en las manos uno de esos discos que te acompañarán siempre, que merecen estar en la banda sonora de tu vida. Gracias, James.

Ale, terminado. Aquí os dejo, como propina, un enlace a un archivo .zip (117 MB) donde he metido los 11 singles que destaqué en la primera parte de este post, más otras 10 canciones, cada una de los discos de mi top 10. No atragantarse con las uvas, y como ya dije el año pasado, que en el 2008 nuestros problemas duren tanto como nuestros propósitos de Año Nuevo. ¡Feliz año!

Música, Review, Resúmen

Lunes, 31 de Diciembre de 2007

4:45 pm

Segunda parte. Esta noche, el top 10.

Descubrimientos (amos, gente que la que no había escuchado nada hasta este año, y que me han encantado):

  • Shiina Ringo (y Tokyo Jihen)
  • Kristin Hersh (y Throwing Muses)
  • John Vanderslice
  • Jenni Vartiainen
  • The Donnas
  • The Shins
  • Amon Tobin
  • Yui
  • Mindless Self Indulgence
  • Alison Krauss

Discos que no han entrado en el top 10, pero que quisiera destacar:

  • Justice: Cross
  • Jay-Z: American Gangster
  • Tori Amos: American Doll Posse
  • Suzanne Vega: Beauty & Crime
  • The Donnas: Bitchin’
  • Yui: Can’t Buy My Love
  • Queens Of The Stone Age: Era Vugaris
  • Kanye West: Graduation
  • Jenni Vartiainen: Ihmisten Edessä
  • Radiohead: In Rainbows
  • Saul Williams: The Inevitable Rise And Liberation Of NiggyTardust!
  • Kelly Clarkson: My December
  • Arcade Fire: Neon Bible
  • Air: Pocket Symphony
  • Robert Plant & Alison Krauss: Raising Sand
  • Wilco: Sky Blue Sky
  • Sophie Ellis-Bextor: Trip The Light Fantastic
  • Ash: Twilight Of The Innocents
  • Björk: Volta
  • The Shins: Wincing The Night Away
Música, Review, Resúmen

Lunes, 31 de Diciembre de 2007

12:13 pm

Sí, toca megapost de resúmen musical del 2007. Esta vez lo estructuraré en tres partes, esta primera, donde hablaré de 10 singles del año que me han gustado (he intentado que no pertenezcan a los 10 discos que más me han gustado del año, por aquello de la variedad), una segunda, donde nombraré por encima a mis descubrimientos del año y esos discos que me duele que no entren en el top 10, y la última, mi top 10 del año, injusto y lleno de esa pedante y cursi prosa mía que sé que os gusta tanto, y que este año es más injusto que nunca, dada lo mucho que me han gustado tantas cosas este año, y es que 2007 va a ser un año que en lo musical no voy a poder olvidar fácilmente. Ale, vamos con los singles:

 

Rihanna: Umbrella
Rihanna

He empezado y terminado borrando esta crítica calculo que unas 15 veces, asqueado ante las cursiladas y soplapolleces que había puesto, así que, un poquito hasta los mondongos de rehacerla, se va a quedar así, sin mucha justificación más. Bueno, sólo una: la habré escuchado más de cincuenta veces, y todavía se me van los pies como el primer día, ía, ía, eh, eh, eh…

 

Kylie Minogue: 2 Hearts
Kylie Minogue

Los que llevamos siguiendo a Kylie desde hace un tiempo sabemos que sus discos son todos iguales: cuatro pepinazos de singles entre 10 temas de relleno, dulce y sabroso, pero relleno al fin y al cabo; y su último disco, X, no se sale del molde. Eso sí, los singles que tiene son tremendos, y este más aún, un temazo entre el electro y el glam que nos hizo a muchos albergar esperanzas de que Kylie se metiera en los terrenos de Goldfrapp, cosa que al final no fue así (X es un disco de tecno-disco-pop petardo ochentero), aunque supongo que mejor malo conocido que bueno por conocer.

 

Adele: Hometown Glory
Adele

Aunque Back To Black salió en el 2006, este ha sido el año de Amy Winehouse, tanto para lo bueno (ventas, nominaciones a los Grammys, fama) como sobre todo para lo malo, con sus paseos de madrugada por Londres, su consumo brutal de drogas, la cancelación de sus conciertos… Es como si hiciera oposiciones para superar a Britney Spears y Lindsey Lohan a la vez. Dado que parece que su esperanza de vida no es muy alta, necesitamos sustitutas de voz rota, y por el momento, la carrera la gana Adele, con este precioso tema a piano y con violincitos, que habla de recuerdos de su barrio y del orgullo de clase en general.

 

Queens Of The Stone Age: Sick, Sick, Sick
Queens Of The Stone Age

Puede que ya no sea como en el 2002, cuando tenían la mejor formación que ha tenido un grupo de rock en mucho tiempo (Mark Laneghan, Nick Oliveri, Troy Van Leeuwen, Josh Homme y Dave Grohl), pero la banda de Josh Homme sigue haciendo grandes discos y mucho daño cuando quiere, como en este machacón tema, donde la guitarra de Josh, que sigue exactamente el ritmo de la voz, y que creo que no toca más de cinco acordes en toda la canción (la estrofa es UN acorde), suena más viciosa y sexy que nunca.

 

Lil Mama: Lip Gloss

Una de las sorpresas del año, un rap donde una chica de 16 años rapea sobre las virtudes del brilo de labios bajo uno de los beats más minimalistas e irresistibles del año. Como si Disney le diera al rap, y encima lo hiciera bien.

 

Trentemoller: Moan (Trentemoller remix)

No me gusta demasiado el tecno minimal, pero este tema es gloria. Melancólico, progresando poco a poco y con un gran gusto, con una atención por los pequeños detalles casi obsesiva, y con la bonita voz de Ane Troller redondeando todo.

 

Sophie Ellis-Bextor: Me And My Imagination
Sophie Ellis-Bextor

Ha habido muy buenos discos bailables en este año, pero para mi gusto el mejor de todos de este año lo hizo la Bextor. Con una cantidad de relleno sorprendentemente baja para lo que suelen ser este tipo de discos, contenía una alarmante cantidad de singles imparables, siendo este el más brillante, con un estribillo impagable, puramente disco años 70 (con cuerdas y todo), y una Bextor que borda su papel de princesa aburrida.

 

Kanye West: Flashing Lights

Graduation es uno de los discos que realmente me duele haber tenido que dejar fuera del top 10, pero al menos así puedo escoger una canción de sus gloriosos singles. Stronger es potentísima (y sí, el archifamoso sample funciona como un reloj), Good Life es la canción más buenrrollista que ha hecho desde Izzo (H.O.V.A.), y Can’t Tell Me Nothing es deliciosamente melodramática, pero es que cuando entran los sintes en este tema es uno de los momentos más poderosos que ha tenido el señor West en su carrera. Además, dura lo justo: estrofa, estribillo, estrofa, estribillo, y para casa, lo cual se agradece en un mundo que tiene a alargar innecesariamente la duración de los temas, y sobre todo de los discos.

 

Dizzee Rascal: Sirens

El último disco del londinense empezaba muy bien, pero se terminaba perdiendo un poco. Aún así dejó un puñadete de temas notables (Hardback (Industry), Paranoid, Bubbles, Pussyole (Oldskool), World Outside), y este gran single, amenazante, con chirridos de guitarra eléctrica, sirenas, y una historia de un atraco donde Dizzee muestra su gran flow.

 

Britney Spears: Piece Of Me

¿¿¿¡BRITNEY SPEARS!??? Po zi, y es que Blackout es el mejor disco que le han hecho a la Spears en su carrera. Con un Danja (nunca se sabrá del todo si él es el responsable en la sombre del resurgir de Timbaland, o si ha subido gracias al renacer del gran Timbo) en racha, produciendo cinco de los mejores temas del disco, entre ellos el primer single, Gimme More, este es sin embargo obra de Bloodshy & Avant, los autores de Toxic, que aquí también están en racha, produciendo alguno de los mejores cortes del disco (Freakshow, Toy Soldier), y que en este tema metalizan todo lo que pueden la voz de la Spears, embutiéndola en un impecable beat con letra dedicada a los paparazzis que siguen sus andanzas y miserias (que este año han sido muchas, muy sonadas y de gran magnitud casi todas ellas). Puede que su imagen pública esté semidestruida, pero aún tiene dinero para contratar a los mejores en el gremio de hacer pepinos de singles.

 

BONUS:

 

Justice: Waters Of Nazareth

Sí, es del 2005, pero tengo que incluirla, más que nada porque es la canción que más he machacado este año junto con las de Rihanna y la de Queens Of The Stone Age. Franceses como Daft Punk, con ese mismo estilo de tecno, pero con más gusto por sintes que suenen a tecnología cutre, † (traducido, Cross) confirma lo que se entreveía con sus singles y dejan uno de los discos de tecno del año, pero de todos sus temas, este, el primero, sigue siendo el mejor, el más machacón, con un comienzo que hace sangrar los tímpanos y un crescendo a la mitad (minuto 1:30) tremendo.

Anime, Review

Lunes, 1 de Octubre de 2007

10:14 pm

 Las cuatro protas de Lucky Star 

Ok, es hora de retomar esto. La razón de que no haya escrito en casi un mes en este blog es una combinación de estudios, series (Dennou Coil, Darker Than Black, Lucky Star, Verónica Mars, Battlestar Galactica), música variada y un juego de ¿rol? (PUTO AUTOLEVELLING) de los más viciantes que se hayan hecho jamás: The Elder Scrolls 4: Oblivion. Pero una vez iniciadas las clases, y terminadas muchas de las series anteriormente mencionadas, he encontrado en la rutina de la universidad la fuerza que necesitaba para liberarme del maligno y absorbente influjo del juego de ¿rol? que antes he mencionado, y retomo mi actividad bloguera dando otra peregrina opinión sobre una serie de anime que ha acabado recientemente y que ha sido de las más populares (por no decir la que más) de esta temporada: Lucky Star.

Lucky Star (hecha por Kyoto Animation, famosos por La Melancolía de Haruhi Suzumiya, Air, Clannad, Kanon y la segunda temporada de Full Metal Panic) es una serie de 26 episodios, de estética ciertamente loli, y que sigue la vida de cuatro chicas de instituto, sus problemas cotidianos, sus aficiones, etc, etc… Las cuatro protagonistas principales (aunque al final el elenco se extiende también a la prima de una de las protagonistas y sus amigas) son:

  • Konata Izumi: Chica atlética, inteligente, un poco canija, obsesa del anime, del manga, de los juegos de rol online y de juegos para adultos, coleccionista y consumista ávida de todo tipo de merchandising relacionado con ellos (ejemplo: compra siempre de cada tarjeta telefónica tres ejemplares: uno para coleccionar, otro para guardarlo por si se pierde el otro y otro sólo por si acaso), trabaja en un bar de cosplay para costearse sus caras aficiones, y podría sacar unas notas impresionantes si no fuera porque los estudios le dan bastante igual.
  • Kagami Hiiragi: Chica de pelo largo, violeta, muy estudiosa, muy trabajadora, muy responsable. También disfruta de los videojuegos, en su caso de los shumps, y de las novelas ligeras, aunque nadie a su alrededor comparte su afición. Aunque siempre es la que corrige a los demás en su actitud, Konata siempre encuentra la palabra adecuada para sacarla de sus casillas.
  • Tsukasa Hiiragi: La hermana gemela de Kagami, con pelo violeta, pero corto, es su contrapunto total: agradable, buena gente, y siempre en las nubes, siéndole difícil seguir una conversación larga, estudiar durante mucho tiempo (siempre termina pidiendo ayuda a Kagami), durmiendo muchas horas… Adorable, pero vive en su mundo.
  • Miyuki Takari: Con pelo rosa, largo, y grandes gafas, es la sabihonda del grupo. Siempre educadísima, todo un baúl de conocimientos al que todos recurren cuando tienen una duda, lleva gafas debido a su afición a leer aunque sea a oscuras, duerme bastante, y odia ir al dentista (¿quién no?)

Al final de cada capítulo, se ofrece un segmento adicional llamado “Lucky Channel”, presentado por la bipolar idol japonesa Akira Kogami (una personalidad adorable en la pantalla, y una cínica, egoísta, resentida, y fumadora compulsiva fuera de ellas) y Shiraishi Minoru, en la cual se discute acerca de los personajes de la serie (mientras ambos presentadores no se peleen en directo). El ending durante los primeros capítulos era las cuatro chicas en un karaoke cantando todo tipo de cosas, pero a mitad de la serie cambiaron por unos delirantes y cutrísimos números a cargo de Shiraishi Minoru (esta vez el de carne y hueso)

Con la descripción que he dado en el segundo párrafo, una serie viene a la mente cual rayo en la noche tormentosa: Azumanga Daioh. Sabiendo que considero Azumanga Daioh la mejor serie de animación que he visto en mi vida, ¿le llega al menos a la suela de los zapatos a ese milagro de serie? Es más, ¿es justa la comparación? La respuesta a ambas preguntas es un no rotundo y claro: ni llega ni por asomo a la gloria de Azumanga, ni la comparación es del todo justa. Donde Azumanga exhibía un humor directo pero tierno, absurdo pero basado en cosas muy simples, Lucky Star sigue el camino de Las Chicas Gilmore, es decir, gran acumulación de referencias culturales por segundo (se hace imposible su visionado sin una amplia cultura de series de anime, o al menos unos buenos subtítulos que aclaren todas y cada una de las referencias que se hacen a muchas series). De todas las series que se referencian, la que se hace con más insistencia, a veces hasta el punto de parecer un anuncio encubierto de ella, es de La Melancolía de Haruhi Suzumiya, aunque gracias a ella podemos disfrutar de uno de los mejores momentos de la serie: cuando las chicas van a visitar a Konata al bar de cosplay, y la descubren vestida de Haruhi Suzumiya (Konata y Haruhi comparten dobladora: Aya Hirano): los momentos en las que la citada Aya cambia en décimas de segundo de la voz de Konata a la de Haruhi son impagables. Y sí, hay unos cuántos momentos más así de descacharrantes (el capítulo de la Comicket, con la explicación del plan por parte de Konata a lo Equipo A, las entradas a la tienda de anime de Konata, Kagami y su “admirador secreto” en el viaje a Okinawa…) sin embargo ese es uno de los mayores problemas de Lucky Star: son momentos de luz ante una gran, GRAN mayoría de tedio: es EXTREMADAMENTE irregular. Cierto es que algunas partes de Lucky Channel y algunos endings de Shiraishi son grandiosos, pero cinco minutos no me justifican lo que demasiadas veces han sido 20 minutos de aburrimiento total. Y si a eso se le junta su peculiar estética (que no se que esa de mis favoritas) y voces agudas como punzones, se entiende que demasiadas veces haya estado tentado de parar y borrar el episodio. Otro de los problemas de la serie puede haberse intuido de mis palabras anteriores: en lo que es la serie (olvidándonos del Lucky Channel), el 90% de los momentos realmente buenos son protagonizados exclusivamente por Konata, la verdadera estrella de la serie, siendo el resto de personajes (excepto Kagami) meras comparsas y, en el caso de Tsukasa y sobre todo Miyuki, puro fanservice de tetas grandes y actitud estúpida que tanto me sacan de quicio, aunque esta situación se alivia un poco cuando entran en acción las amigas de Yuu (la prima de Konata) especialmente Patricia Martin (un ejemplo perfecto de qué es un weaboo o wapanese) e Hiyori, la amiga dibujante de mangas que siempre imagina a Yuu y Minami en situaciones realmente embarazosas). Pero hay demasiados capítulos que son, Lucky Channel y ending aparte, absolutamente tediosos, y sólo uno verdaderamente redondo, (el último). Ni siquiera los momentos tiernos me parecen lo suficientemente buenos como para hacer que me olvide de los momentos aburridos, sólo me añaden algunos bostezos y más y, a veces, cierta vergüenza ajena (mención especial al, para mi gusto, cursi e inaguantable segmento en el que el fantasma de la madre de Konata, Kanata, visita a su familia).

Pero como ya he dicho, no todo es malo, ni mucho menos: los momentos realmente divertidos son de llorar de risa, Konata es todo un descubrimiento de personaje, hay que hacer un monumento al que se le ocurrió la idea del Lucky Channel y los delirantes endings de Shiraishi Minoru (mención especial al de la canción sobre el robot biónico que nos salva de las caries, con la dobladora de Akira sujetándole el pantalón porque, aparentemente, no tenían suficiente presupuesto para costearle un cinturón al chico), y el último capítulo, además de ser el mejor de todos, el más redondo y el único en el cual los momentos tiernos te ponen tu agrietado corazoncito un poco sensiblote, contiene, por fin, la coreografía completa del opening, la cual será la reina en convenciones de anime y demás, dándonos horas y horas de loles como soles en Youtube. No es Azumanga, ni creo que realmente lo pretenda (aunque pertenezca al mismo género), y en sus mejores momentos, la esencia de la serie la resume muy bien Konata en sus últimas palabras en la serie: “La verdad, nunca fuimos demasiado en serio”.

Mi nota: 6,5

Anime, Review

Martes, 12 de Junio de 2007

9:27 pm

Las protagonistas de Haibane Renmei

Haibane Renmei: serie de anime (animación japonesa) del año 2002, compuesta por 13 episodios, basada en el trabajo de Yoshitishi ABe.

Necesitaba un desahogo de tanta integral, matriz y demás perversiones, y sabía que si continuaba con la segunda temporada de Battlestar Galactica, no me iba a quedar tiempo de hacer nada, así que decidí buscarme una serie de anime cortita para desconectar de vez en cuando del estudio. Y como manda la tradición, decidí no ver ninguna de las siete u ocho que tengo pendientes en mi disco duro, sino ir a por Haibane Renmei, que además, hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver.

¿De qué va esta serie? Una chica sueña que cae del cielo: no está asustada, sino que se la ve casi plácida. Un cuervo la intenta sujetar, pero desiste rápidamente. En un momento, la chica se despierta dentro de una especie de burbuja, de la cual sale, siendo recibida por unos seres con alas como las de los ángeles, pero mucho más pequeñas, y halos encima de su cabeza. No recuerda ni su nombre, ni su ciudad natal, ni nada. Cuando despierta, nota la espalda como rara: al cabo de un rato (en una escena preciosa) tras bastante dolor le salen alas a ella también. La que se ha encargado de cuidarla, Reki, la cuenta que ahora es un ser llamada Haibane, que vive en una ciudad llamada Glie, rodeada por una muralla, de la cual no sale nadie y sólo entran algunos comerciantes de vez en cuando. Debido a su sueño (estaba cayendo del cielo) la llaman Rakka… y hasta ahí puedo leer.

Haibane Renmei no es una serie para todo el mundo. Tópico usado hasta la saciedad, pero esta vez sí que se cumple: es una serie de ritmo lento, pausado, de actos muy cotidianos (sobre todo los primeros capítulos, donde Rakka se dedica a descubrir un poco la ciudad y los trabajos de las otras Haibane), que por cada pregunta respondida deja diez nuevas en el aire, que se toma su tiempo para responderlas, y que incluso al final, deja unas cuántas sin responder, abiertas a las teorías del lector. Dicho esto, diez minutos después de haber visto el último capítulo en un último maratón de siete episodios, puedo decir que Haibane Renmei es, seguramente, de las cinco mejores series de anime que he visto en mi vida: tierna sin ser nunca sensiblera, deliciosamente elegante (su desarrollo, cómo está “rodada”, la manera que tiene de dejar preguntas sin responder…), emocionante sin ser cursi… Y encima, estéticamente, es preciosa, con unos paisajes totalmente bucólicos (un poco en plan La Casa de la Pradera, que sería una cursilada de serie, pero el fondo era precioso), y una ciudad que parece europea, de calles pequeñas, empedradas, edificios antiguos… un antojo de sitio, no me extraña que la gente no sienta demasiada curiosidad por salir de Glie.

Los personajes son en general muy “monos”, alegres, siempre dispuestos a ayudar… se hacen querer muy pronto, y si bien a veces de tan puro alegres son un poco planos (unos más que otros), son realmente interesantes. Los de las dos protagonistas, Reki y Rakka, son más complejos, con más claroscuros, sobre todo Reki, para mí, el personaje de la serie con mayúsculas (y al final, el que tiene más historia detrás). Otro factor que ayuda a redondear Haibane Renmei es su exquisita banda sonora. La música es de Kou Otani, y las leyes de la matemática nos dicen que Kou Otani=música soberbia, pero es que encima pocas veces ha estado el compositor tan inspirado como en esta serie. Baste como ejemplo el soberbio tema de los créditos de introducción (puesto al final), de influencias ligeramente celtas, y tan elegante como la serie, porque si esta serie puede catalogarse como algo, como ya dije antes, es como elegante: en su manera de acercarse a la ternura y la emoción sin nunca sobrepasar la línea que los separa de lo blando y cursi, en la presentación de los personajes, en la forma de presentar los temas básicos de su argumento (crecer, asumir los fallos pasados, pedir perdón, seguir adelante), en su tempo pausado pero seguro, en su forma de dar respuesta a las preguntas que deja el argumento, nunca acelerando el paso, siempre como flotando, como esas siestas de primavera a las cuatro de la tarde; incluso en su final, poéticamente cíclico (nota para el lector: si Odelay se pone muy pedante, es que algo le ha llegado muy dentro de esa cosa roja que tiene en medio del pecho); es cierto que deja dos preguntas básicas en el aire, como son qué son los Haibane exactamente y qué hay más allá de las murallas de Glie, pero incluso su manera de no decirlo, pero insinuar algunas cosas, es, de nuevo, y perdón por la repetición, deliciosamente elegante.

Haibane Renmei es un milagro de serie, una de las pocas de las que se puede decir que en todos y cada uno de sus apartados me ha parecido que estaba a un nivel espléndido: hasta su duración, 13 episodios, es la adecuada. Es de las series más tiernas que he visto en años, y de las más ensoñadoras, sus personajes, se haya profundizado más en ellos o no, son deliciosos, su apartado gráfico es bellísimo, su música es de lo mejor que ha hecho Kou Otani… Puede que no os convezca su ritmo pausado, o que sus personajes no os enganchen lo suficiente (algo vital en una serie de este ritmo y de actos tan cotidianos), pero hay que verla y dejarse llevar por su aire entre mágico y ensoñador: si os engancha, no os soltará hasta mucho, muchísimo después de haber terminado su último capítulo, e incluso después, seguro que el escuchar las primeras notas del tema de los títulos de crédito llevan una sonrisa tonta a vuestra cara, pensando en lo preciosa y mágica que era la serie a la que acompañaba, y cuyo nombre era Haibane Renmei.

Mi nota: 9,5.

Como prometí, este el el tema de los créditos iniciales de Haibane Renmei. Se llama Free Bird, y está compuesto por, como ya dije, Kou Otani.

Cine, Curiosidades, Review

Sábado, 26 de Mayo de 2007

11:40 pm

Esta semana ha sido estrenada la nueva entrega de Piratas del Caribe, y me pareció… increible. Increible cómo han sido capaces de cargarse una saga tan divertida en dos horas. Dos, porque la peli dura casi tres horas, y la primera hora mantiene el nivel de la saga, con secuencias tan brillantes como el prólogo o la salida del purgatorio. Pero a partir de un momento muy determinado de la película los guionistas se les acaban las ideas, se gastan todo su sueldo en cocaína y LSD, se ven todos los Final Fantasy y series de anime ultra-apocalípticas que les permite su intoxicado estado (Evangelion me viene a la mente, y eso que soy un fan desmedido de ella) y destruyen completamente cualquier posibilidad no sólo de una mínima lógica argumental, sino de algo que no pueda ser considerado como una tomadura de pelo. Y eso a pesar de que hacia el final hay planos espectaculares, como el comienzo del último combate, cuando ambos barcos están entrando en el remolino; pero es que lo que lo rodea es tan demenciado, tan ido de olla, con tantos giros absurdos y ridículos sacados de la manga "por-mis-huevos-que-son-muy-grandes", con unos actores tan endrogados (Geofrey Rush y Chow Yun-Fat están toda la película a punto de que les salga la coca por las orejas) que lo único que puedes hacer es reirte lo máximo que puedas de la película (impagable Keith Richards, impagable el final del malo, con su peluca mágica que repele cualquier explosión por fuerte que sea en dos metros a su alrededor, e impagables los planos finales de Orlando "Blando" Bloom con pañuelo pirata a lo Errol Flynn) y mirar el reloj cada cinco segundos a ver si así pasa un poco más rápido el tiempomientras te preguntas por qué le han hecho eso a una saga que era tan divertida. Pero voy al tema, que me estoy enrollando: hoy me he encontrado con un muy buen artículo en The Daily Mail sobre la historia del pirata en el en teoría se basaron para crear al capitán Jack Sparrow. Se llamaba Bartholomew Roberts, vivió a principios del siglo XVIII, era galés, su apodo era Black Bart, y tiene el record de barcos apresados: 470 nada más y nada menos.

The real Jack Sparrow: he would have eaten Johnny Depp for breakfast (The Daily Mail)

(esto lo ví en Reddit

Anime, Review

Martes, 2 de Enero de 2007

6:05 pm

(aviso: Spoilers sin compasión. Avisados quedáis)

Los dos protas de la serie: Edward y Alphonse Elric 

Fullmetal Alchemist es un manga (comic japonés) que fue adaptado a serie de anime (animación japonesa) por el estudio BONES y compuesta de 51 capítulos, aunque esto no es exacto, ya que, a pesar de compartir algunas cosas, en otras son completamente diferentes. Su argumento (el del anime, que es lo que he visto), más o menos, es el siguiente: Edward y Alphonse Elric viven felices en su casa, y son muy buenos aprendices del arte de la alquimia, la cual permite trasmutar cosas en otras distintas, permitiendo reparar pbjetos, crearlos a partir de los materiales que se encuentren alrederor, y muchas más cosas. Lamentablemente, su madre muere, y los chicos se proponen el más difícil todavía en este arte: resucitarla. Pero la cosa sale horriblemente mal: Edward pierde un brazo y una pierna, y Alphonse pierde todo su cuerpo, aunque su hermano es capaz de fijar su alma a una armadura de metal en el último momento. A partir de entonces, entran a formar parte del Ejercito como Alquimistas Nacionales, a las órdenes de Roy Mustang, a la vez que se embarcan en un viaje para hallar la Piedra Filosofal, un artefacto que les permitiría recuperar sus cuerpos.

Tras terminar con la segunda temporada de Veronica Mars (qué serie, señores, ¡qué serie!), decidí finiquitar las aventuras de Edward y Alphonse Elric de una vez por todas. Y si bien sigue sin parecerme la bomba, he de decir que me he reconciliado bastante con Fullmetal Alchemist, sobre todo gracias a su parte final, porque lo que es el principio… la verdad es que, aparte del momento bizarro cuando intentan resucitar a la mama, el episodio donde Tucker transforma en semiperro a su hija, y el gran capítulo donde Hughes muere, poco más recuerdo, aparte de la insistente sensación de que ojalá venga alguien y les estampe a ambos una piedra gigante en la cabeza. Porque aquí viene uno de mis principales puntos de conflicto con esta serie: no aguanto a los hermanos Elric. Me parece unos niñatos, mal escritos, peor desarrollados, simples, cursis, tontainas… siempre deseé que atravesaran la famosa Puerta para no volver jamás. Mi máxima motivación para aguantar durante aquellos capítulos fue sin duda el grupo de los Militares. Todos, desde el Gran General, pasando por Mustang, Hughes, Riza, Sheshka, Havoc… y terminando en el absoluto rey de todos ellos, el gran Amstrong (en todos los sentidos) son como lo que deberían haber sido los hermanos Elric, como su reverso glorioso: divertidos, ocurrentes, con diálogos brillantes, personalidades definidas, serios sin ser estúpidos… Terminaba viendo los capítulos por si tenía una oportunidad de verlos en acción y divertirme un rato. Los Homúnculos son una mezcla de personajes que me han interesado (Sloth y Greed sobre todo) y me han cargado (sí, Wrath, te miro a tí, pequeña rata con pelo largo y voz chillona que no paraba de gritar), el personaje malvado del final me resulta un poco plano, Winry me ha gustado (un poco de contrapunto realista y gracioso, aunque con un punto triste, a la estupidez de los dos hermanos) y la maestra de alquimia de los hermanos me ha gustado, aunque siempre deseé ver una escena que hubiera sido maravillosa: los hermanos se despiden de ella otra vez más, y mientras se alejan, oyen un sonido como de vómito, y de repente ven volar por encima de sus cabezas un corazón palpitante… Lo sé, soy un tipo despreciable. En fin, en general me han interesado en esta serie mucho más los secundarios que los protagonistas.

El argumento gira constantemente sobre la místicamente llamada "ley del intercambio equivalente": si quieres algo, entrega algo del mismo valor. Al principio es la verdad universal, pero que según avanza la serie, se ve que tampoco es que sea tan cierta como parece, aunque más o menos casi siempre se termina cumpliendo. Creo que se le podría haber sacado un jugo mejor a este tema, pero aún así no me parece que esté tan mal sacado al final; y además, para una serie que respeta el primer principio de la Termodinámica, tampoco hay que ser muy duros. Como al principio tiene bastante de serie tipo Dragon Ball (vamos por el mundo teniendo aventuritas, rescatando personajes y esas cosas), me aburrí bastante en general, aunque hay que reconocer que al final casi todos estos momentos terminan siendo relevantes en el argumento, lo cual me dice que la trama me podrá gustar más o menos, pero está bien hilada. A partir de que llegan por segunda vez a Lior, la cosa mejora, y mucho, sobre todo debido a que el día que empezaron a escribir esos episodios tuvo que haber una bajada brutal del precio de la farlopa en Japón, y los guionistas se pusieron hasta las trancas, porque si no no es comprensible de dónde se sacan ciertos giros de los capítulos finales, los cuales son como una montaña rusa de situaciones ultradramáticas, increibles, estrambóticas y algunas verdaderamente delirantes (¡¡Londres, 1916!! ¿¿WTF??). Parecido a lo que sucedía en Evangelion (me refiero a la acumulación de cosas ultradramáticas que suceden en los capítulos finales), pero no tan extremo, ya que aquí el argumento se mueve bastante más durante el resto de la serie. Y de nuevo, me sucede lo mismo que en Evangelion: todo sucede demasiado deprisa. ¿Qué les costaría haber quitado algunos de los capítulos de relleno de la primera parte (sí, a pesar de que pocos hay que no introduzcan algo que al final no sea relevante) y contar tanto giro argumental con algo más de espacio? Sé que esto es cuestión de gustos (hay mucha gente a la que esta aglomeración de giros les encanta), pero a mí me gustan que las cosas sucedan un poco menos atropelladamente. Raro que es uno.

Por hacer algún tipo de resúmen, Fullmetal Alchemist me ha parecido un shonen subido de vueltas, con un poco de gore, una buna animación, una buena banda sonora (¡Asian Kung-Fu Generation!), algunos personajes menos planos de lo normal, y algo de imaginería sacada de Evangelion (la puerta con miles de ojos me llevó inmediatamente a The End of Evangelion), sazonada con ingentes cantidades de farlopa, dos protas a los que quería matar en cada capítulo y algunos secundarios impagables (Amstrong… Hughes… Riza…). No me ha apasionado, y en mi modesta lista no alcanza un puesto muy alto, pero al menos me he reconciliado un poco con ella, lo cual ya es bastante dado lo poco que me gustó al principio. Pero vamos, yo soy aquel a quien no le apasionó La Melancolía de Haruhi Suzumiya, así que tampoco me hagan demasiado caso, y denle una oportunidad si es que todavía no la han visto.

Mi nota: 6,5

Música, Review, Resúmen

Domingo, 31 de Diciembre de 2006

9:15 pm

Cuarta y última parte del megapost de resúmen musical del año, a la vez que último post del año 2006. Los diez discos que más he han gustado a lo largo del año, (en orden inverso), del 10 al 1, son:

 

10. Jenny Lewis & The Watson Twins. Rabbit Fur Coat
Jenny Lewis with the Watson Twins: Rabbit For Coat

Jenny Lewis, actriz que se metió a cantante en los poperos Rilo Kiley, sacó su primer disco en solitario a principios de año, y firmó un trabajo que ya le gustaría al grupo hacer algún día: un precioso disco de “soul blanco”, en la linea de gente como Dusty Springfield, la banda sonora perfecta para un bar de carretera perdido en el desierto de Nevada a eso de las 2 de la mañana, con unas letras maravillosas (mención especial a la canción que comparte título con el disco), melodías preciosas, unos impagables coros de The Watson Twins y la frágil pero expresiva voz de Jenny Lewis, arropando e interpretando con el dramatismo necesario cada canción. Desde ya espero con ansiedad el segundo disco de esta chica.

 

9. DJ Shadow: The Outsider
DJ Shadow: The Outsider

Seguramente tengo un pésimo gusto, pero no puedo evitar mostrar mi incredulidad por lo que la crítica ha hecho con este disco. Veamos: entiendo que sea un shock que DJ Shadow, antaño el genio de los paisajes atmosféricos y melancólicos, el dios detrás de dos de los discos definitivos de mi vida (Endtroducing… y The Private Press), se meta a hacer rap. Pero, leñe, que no lo ha hecho tan mal Corrijo: lo ha hecho excelentemente bien. 3 Freaks es uno de los temas rap del año, tan bien producido que no me importa que los MCs elegidos me parezca que no estén a la altura de tan privilegiada base. Turf Dancing es tremenda, Dats My Part y Enuff tres cuartos de lo mismo, y Backstage Girl es un número a lo Organized Sound sobresaliente (Seein Things y Keep Em Close no me convencen por el estilo tan crunk que tienen, pero siguen siendo buenas producciones) Y si no quieres rap, ahí tienes al DJ Shadow atmosférico de siempre, sólo que esta vez con algunas guitarras eléctricas y vocalistas: Sergio Pizzorno y Chistopher Karloff (componentes de Kasabian) en la excelente “The Tiger”, Christina Carter en la acústica, atmosférica y preciosa “What Have I Done” y un tal Chris James que, si bien es una mala imitación de Chris Martin, no arruina para nada el encanto de Erase You (puede que la más parecida a sus temas anteriores) y You Made It. Incluso tienes algo parecido a punk acelerado en Artifact. Ok, no es el mejor disco de DJ Shadow, es su disco menos coherente, a veces casi parece una mixtape, pero… ¿mediocre? ¿Decepción del año (como he leído en unos cuantos foros)? Lo dicho, tengo muy mal gusto.

 

8. Destroyer: Destroyer’s Rubies
Destroyer: Destroyer's Rubies

Dan Bejar no falla. Ni en The New Pornographers, donde siempre pone un contrapunto más lírico y distinto melódicamente a Carl Newman, ni en solitario, con su alter ego Destroyer. Con sus influencias glam a lo Bowie, con sus maravillosas letras kilométricas (le pasa un poco como a Alejandro Sanz: quiere decir tantas cosas que a veces queda atropellado) pero que nadie sabe cantarlas con tanta naturalidad como él, y con sus canciones gigantescas (3000 Flowers sobre todo, de lo más bonito que se ha hecho este año).

7. Lily Allen: Alright, Still
Lily Allen: Alright, Still

El disco veraniego del año. Y el mejor disco veraniego desde hace un tiempo. Lily Allen es el segundo fenómeno MySpace más importante del año (antes van los para mi sobrevaloradísimos Arctic Monkeys), y una muestra más del infinito poder de Internet como arma publicitaria si es bien usado. Pero lejos de ser un bluff, Lily responde al hype creado por las canciones de su MySpace con un disco luminoso, con mucho de pop, grime, y notas de ska y calipso, y letras irónicas, incisivas, graciosas e ingeniosas, amos, como ella en persona. Cierto que se han dejado fuera del disco al menos cuatro de sus mejores canciones (Absolutely Nothing, Nan You’re A Window Shopper, Cheryl Tweedy y Sunday Morning), que de haber sido incluídas habrían hecho subir unos cuantos puestos este disco; y que a partir de la gran Shame On You (mi favorita del disco junto con Everything’s Just Wonderful) el disco pierde fuelle; pero antes has escuchado al menos cuatro singles incontestables: Smile, Knock ‘Em Out (o la respuesta femenina al “Fit But You Know It” de The Streets), LDN y la ya citada Everything’s Just Wonderful, todas pertenecientes a esa categoría de temas que te hacen sonreir y bailarlos sin darte cuenta. Cuando termina Alfie, tienes una sonrisa tonta en la boca, y el mundo, aunque sigue siendo un lugar bastante horrible, parece más luminoso que hace 40 minutos, cuando empezaba a sonar la guitarra de Smile, e incluso un poco menos asqueroso.

 

6. The Pipettes: We Are The Pipettes
The Pipettes: We Are The Pipettes

Para resumir: sonido Phil Spector en el 2006 (hasta con coreografías). Eso son The Pipettes. Así dicho, parece una broma, pero hay un pequeño detalle que hace que no sea una broma: las canciones. Pull Shapes es inmensa (el momento “clap your hands if you want some more” es tan glorioso que no te lo crees), Dirty Mind tiene un final de traca, It Hurts To See You Dance So Well es una melodía perfecta, ABC es irresistible… Así podría seguir con casi todas, hasta llegar a la conclusión de que We Are The Pipettes es de todo menos una broma, que es un disco de puro pop de hace unos 40 años, que funciona tanto en las piezas marchosas como en las baladas melodramáticas, y con letras que afortunadamente se salen del típico “chico conoce chica-chica cae rendida ante chico). Y todo esto teniendo en cuenta que "I Like a Boy In Uniform (School Uniform)", su más glorioso y absurdo single, no fue publicado en el disco.

 

5. TV On The Radio: Return To Cookie Mountain
TV On The Radio: Return to Cookie Mountain

Seguramente si no fuera fan de Beck este disco tendría que estar por encima de The Information, pero reconozco que el fanatismo me puede. Aún así, TV On The Radio resisten el hype, cohesionan sus influencias, limpian un poco su sonido, y se sacan de la manga otro discazo, pasional, eléctrico a ratos, caótico, oscuro, turbulento, con la gran voz de Tunde Adebimpe en lo más alto, y canciones tan tremendas como Wolf Like Me, A Method o la esquizoide I Was A Lover, por poner tres ejemplos. Seguramente lo más increíble de TV On The Radio es que han logrado un sonido personal, intransferible, reconocible a kilómetros, en una época donde creemos que todo está inventado, que ya no hay invención posible. Tal vez por eso este texto sea tan corto y poco concreto: como los mejores placeres, es difícil describirlos, hay que experimentarlos.

 

4. Beck: The Information
Beck: The Information

Güero fue un magnífico disco resumen para Beck: coge todo lo que has hecho antes, añade un poco de Sea Change por aquí, un poco de Odelay por allá… y listo, como si necesitara darse un respiro. También fue un disco revelador: el californiano se había vuelto profesional, en el sentido de que ahora aplicaba pocas ideas por canción, pero esas las aplicaba con más gusto y menos absurdidez (toma palabro) que antes, lo cual era bueno por un lado, y malo por otro (adiós al Beck absurdo y loco). The Information, con Nigel Godrich a los mandos, y sacado sólo un año después de Güero, sigue esta senda, pero no es tan minimalista en ideas por canción como Güero. Y además, cosa sin importancia, Beck está sembrado en este disco, firmando un set de canciones tremendo, más rapero que nunca. con un single que da por sí solo mil vueltas al resto de singles de Güero (Nausea), incursiones en los terrenos de The Postal Service (New Round), raps acelerados y bizarros (1000 BPM), canciones a lo Rolling Stones (Strange Apparition), y que, a pesar de haber sido grabado a lo largo de los últimos 3 años, suena como el trabajo más coherente y mejor secuenciado de Beck, aparte de haber tenido una promoción en Internet maravillosa (los videoclips cutres“filtrados” en YouTube). Y además puedes hacerte tu propia portada. Será cienciólogo (y ha llamado a su hijo Cosimo: pobre hijo), pero sigue siendo muy grande.

 

3. Clipse: Hell Hath No Fury
Clipse: Hell Hath No Fury

Creía que el saldo de rap notable de este año iba a ser exclusivamente para Ghostface Killah y su magnífico Fishscale, cuando en noviembre llegaron Clipse, a quienes no conocía de nada, y salvaron el año con un disco sobresaliente, que además de contener letras brillantes, contiene el mejor trabajo de producción de The Neptunes de su historia. Es tan bueno que primero no te crees que realmente sean obra suya, y después, cuando han pasado 11 temas perfectos, nos obliga a tragarnos todas las palabras de crítica que hemos vertido sobre ellos en el pasado y ponernos de rodillas ante sus minimalistas y atmosféricos beats (nadie sabe como ellos juntar sólo dos o tres elementos, pero antagónicos, y hacerlos funcionar), que esta vez son más bizarros que nunca: el arpa impagable de Ride Around Shining, la tormenta de sintes de Trill, los coros de Keys Open Doors, el acordeón estropeado de Momma I’m So Sorry, y así con los 11 primeros temas (el 12, Nightmares, es más convencional, y casi suena fuera de lugar). No ha salido de mi mp3 en estos dos meses, y todavía suena fresco como el primer día.

 

2. Joanna Newsom: Ys
Joanna Newsom: Ys

Una cantautora folk que toca el arpa y que tiene una voz realmente peculiar (a mí me suena a Carmen Vijande con 40 años menos) entrega un disco de 5 canciones, de una media de 10 minutos cada una, con arreglos orquestales épicos pero que nunca tapan a los dos elementos básicos de las canciones (voz y arpa), letras poéticas y en muchos casos preciosas, que en general parece el polo opuesto de su debut, The Milk Eyed Mender; que tiene una portada que es un retrato prerrafaelista de ella y un libreto de unas 30 páginas con los bordes dorados. Seguro que hay una ley física que establece que la posibilidad de que un proyecto así sea un truño importante y/o pedante es del 95%. Pero Joanna obra el milagro, y entrega un disco tremendo. Ayudada por Steve Albini (Pixies, Nirvana,…), quien le graba el arpa y la voz, y con la postproducción de Jim O’Rourke (productor de uno de los mitos musicales de esta década, el Yankee Hotel Foxtrot de Wilco) y los preciosos arreglos orquestales del gran Van Dyke Parks (con quien Brian Wilson ideó aquel mito inacabado de los 60 y acabado hace dos años llamado SMiLE), apoyando pero nunca tapando; Joanna, cuya voz ha ganado muchísimo en estos años, entrega cinco canciones que al principio te apabullan con sus motivos melódicos cambiantes y su duración a primera vista inabarcable, pero que poco a poco te van atrapando hasta que al final no sabes vivir sin ellas: puede que primero te quedes con la melodía principal de Emily, luego te quedes prendado de Sawdust & Diamonds (nada de orquestas: nueve minutos de Joanna y su arpa que te dejan con un nudo en la garganta), y al final seas capaz de tararear los 15 minutos de Only Skin.

 

1. Neko Case: Fox Confesor Brings The Flood
Neko Case: Fox Confessor Brings the Flood

Desde que entró en mi vida supe que era el disco del año, y a no ser que un milagro entrara en mi vida nada lo iba a mover de allí. Ha terminado el año, y casi se produce el milagro (Joanna Newsom), pero ni siquiera ella ha podido tirar a Neko del primer puesto de mi modesto top 10. Vista su secuencia de discos, Neko Case no ha hecho más que mejorar: The Virginian es agradable, Furnace Room Lullaby es realmente bueno, y Blacklisted era excelente. Pero cuando parecía complicado mejorar a Blacklisted, la estadounidense lo vuelve a hacer y entrega un disco perfecto, nocturno, atmosférico, frio-pero-intenso, 12 grandes canciones de su “folk-noir” marca registrada, tocadas por una banda en estado de gracia y coronadas por su voz. Perdón: su inmensa, expresiva, rica, profunda y preciosa voz (cuando hace coros para The New Pornographers, siempre te fijas más en sus coros que en Carl Newman, otra gran voz, por cierto), que en este disco suena mejor que nunca. El resultado de tantos buenos ingredientes es un disco inolvidable, lleno de canciones que me han dejado el corazón hecho trizas (tantos favoritos: Hold On Hold On, Star Witness, Maybe Sparrow, Dirty Knife, The Needle Has Landed…), y que hoy en día, tras siete meses, todavía me siguen emocionando como el primer día.

 

Y de regalo de fin de año, aquí tenéis el siguiente archivo zip (para descargarlo, el link que os he dado os llevará a una página de SendSpace, alli bajáis hasta donde pone Download link: 2006.zp, hacéis click sobre 2006.zip, y empezará a bajarse), de unos 120 megas, con los 10 singles que he destacado en la segunda parte de este megapost más otras diez canciones, una de cada disco de este top 10. No atragantarse con las uvas, a pasarlo bien, y como ya dije hace un año, que en el 2007 nuestros problemas duren tanto como nuestros propósitos de año nuevo. ¡Feliz año!

Música, Review, Resúmen

Domingo, 31 de Diciembre de 2006

3:15 am

Segunda parte del megapost de resúmen musical del 2006. Esta vez toca destacar algunos singles que me han gustado este año. No digo que sean los mejores, y ni siquiera están ordenados, tan solo son 10 singles que necesito destacar de entre todos los que he escuchado este año. Como el año pasado, he procurado que no pertenezcan a ninguno de los 10 discos que más me han gustado este año, por aquello de la variedad y esas cosas. Allá vamos:

 

Dixie Chicks: Not Ready To Make Nice

Dixie Chicks 

Ya me explayé sobre ella en este post, así que sólo quiero reiterar que la sección del minuto 1:48 al 2:17 puede que sean de los mejores 30 segundos del año, y que da igual que lo haya escuchado cientos de veces, me sigue poniendo los pelos como escarpias.

 

OutKast: Hollywood Divorce

OutKast 

El nuevo de OutKast puede que no sea el mejor disco del año. Ok, seguramente es el peor de su carrera, el peor de Andre 3000 sin duda (sólo “Idlewild Blue” se salva de la quema para mi gusto), y además, ofrece inquietantes dudas sobre el futuro del duo: discos tipo Speakerboxxx-The Love Below, igual de esquizos pero con la quinta parte de calidad de este. Pero no todo son malas noticias: Big Boi sí que mantiene el tipo, con canciones mejores o peores, pero siempre interesantes, y las dos canciones en las que vuelven a juntarse nos recuerdan de un plumazo lo grandes que son cuando quieren, sobre todo este Hollywood Divorce (puede que el tema rap del año junto con el Trill de Clipse), con el duo mágico sobre un maravilloso beat muy deudor del sonido Stankonia, rapeando realmente bien, y apoyados por unos Lil’ Wayne y Snoop Dogg gigantescos.

 

Muse: Supermassive Black Hole

Muse 

El gran momento “WTF” del año junto con lo nuevo de Dover. El que diga que se esperaba después del Absolution algo tan funky, sinuoso e incluso sexy como este single, o miente o es la reencarnación de Nostradamus. Hubo muchos que se rasgaron las vestiduras cuando fue filtrado, y otros que lloramos de felicidad ante un tema que parece una mezcla entre el Beck de Midnite Vultures y Prince (de todas maneras, el Beck de Midnite Vultures era un 80% de Prince) y que es lo que más me ha gustado con diferencia de su disco de este año, Black Holes And Revelations, que si bien le he ido pillando el gusto (empezó no gustándome casi nada) sigue sin convencerme del todo. Pero bravo por tener los “big cojones” de publicar como primer single un tema así, el menos Muse que han hecho hasta ahora, y para mi gusto, uno de los mejores.

 

Utada Hikaru: Passion

Utada Hikaru 

Ya me explayé hace un tiempo sobre el último disco de Utada Hikaru y sobre esta canción, pero como fue de manera bastante desordenada, me merece la pena reescribir y reordenar un poco: Passion es la mejor canción que ha hecho la Utada, y casi de largo. Gran y nada obvia melodía, arreglo original y precioso, épico, pero con un punto triste, con una guitarra eléctrica y unos coros providenciales, y donde sorprendentemente nada sobra: todos los elementos que aparecen se integran de manera realmente natural; y para colmo realmente bien cantada. Le da 300 patadas a la sosada que era Hikari, y 300000 a la versión en inglés, Sanctuary, con la traducción de letra más ortopédica y lamentable de la historia. Seguramente, el momento más brillante de la ya moderadamente larga carrera de la cantante japonesa.

 

Justin Timberlake: My Love (feat. T.I.)

Justin Timberlake 

Timbaland, ese genio incontestable de la producción, le regala a Justin Timberlake el beat del año: con su masivo beatboxing marca de la casa y un sinte antológico, que parece sacado de una rave de principios de los 90, sobre el que Justin sólo tiene que colocar su voz en falsete para redondear el producto. De hecho, podríamos sustituir a Justin por un cantante de jotas, o un esquimal acatarrado, y daría igual: ese beat, atmosférico pero lleno de sonidos (como los mejores beats de Timbo) seguiría moviéndonos los pies sin quererlo. Larga vida al gran Timbaland.

 

Madonna: Get Together

Madonna 

Tercer o cuarto single del último disco de Madonna, saliendo de tapadillo entre Sorry y Jump, que han obtenido mucha más publicidad que este… Realmente me parece increíble lo desapercibida que ha pasado la para mí mejor canción del disco, la que tenía que haber sido segundo single incontestable, y mejor canción de Madonna desde “Ray Of Light”: un monstruo de sintes estilo rave abrumadores, con parón en el medio y todo, un crescendo maravilloso (del minuto 3:23 al 3:38) y dos minutos finales catárticos, con todos los sintes en lo más alto. Sensacional.

 

Lillix: Sweet Temptation

Lillix 

Las listas de “los 100 temas del año” casi siempre suelen descubrirme alguna que otra maravilla de última hora. El año pasado fue Robyn y su “Be Mine”, y este año ha sido Lillix. Cuatro chicas, que en su disco de debut tenían un sonido a lo Avril Lavigne, sacan un segundo disco (el cual tengo pendiente de escucha todavía, así que no puedo hablar de él) cuyo primer single es este bombazo de pop con toques discotequeros a lo The Killers (cuando The Killers son buenos) con un estribillo irresistible: su orden “1, 2, 3, 4, get your feet on the floor” es obedecida aunque no quieras bailar. Como bien dice la lista de Stylus Magazine, donde escuché esta maravilla por primera vez, esto tendría que haber sido un himno, un rompepistas, pero por alguna extrañísima razón, no lo fue.

 

Madvillain: Monkey Suite

Madvillain 

Por fin algo nuevo de la mágica conjunción Madlib-MF Doom. Tras el impresionante segundo álbum de Quasimoto, era hora de volver a juntarse con seguramente el único MC a la altura de tan tremendos beats, y la primera canción perteneciente a su futuro segundo album que ha visto la luz (salida en Chrome Children) es este Monkey Suite, con un beat sinuoso, sexy, con una línea de bajo maravillosa, donde Doom se mueve como pez en el agua con su voz cavernosa y ronca. El dúo mágico de villanos ha vuelto, y promete entregar uno de los discos de rap del año 2007. Estén atentos.

 

Belle And Sebastian: White Collar Boy

Belle And Sebastian 

Tras la salida de Isobel Campbell, y con la apertura de sonido de Dear Catastrophe Waitress, Belle And Sebastián siguen variando su sonido sin perder nunca eso que los hace tan especiales. Si nos dicen hace unos años que esos chicos que hacían pop aparentemente tan frágil, pero tan bonito, que algún día se marcarían un tema tan casi glam como este, nos hubiéramos descojonado (incluso yo, que por aquel entonces no me gustaban). Pero da igual, esta canción nos confirma que, a pesar de las pérdidas, Stuart Murdoch sigue pariendo canciones grandiosas, sea más acústico e íntimo como en “Dress Up Like You” o más eléctrico como en este temazo, que al final es lo más importante.

 

Gnarls Barkley: Crazy

Gnarls Barkley 

Elección obvia, ok. Tan obvia como elegir en el 2003 el Hey Ya! de Andre 3000, pero, como en el 2003, no conozco a nadie que haya resistido el poder de Crazy. Una producción sencilla-pero-efectiva, con esa cosa tan difícil de conseguir llamada “groove”, de Danger Mouse, le sirve a Cee-Lo para que demuestre que lleva siendo el mejor cantante de soul del mundo desde hace unos cuantos años (nadie más sabría darle el punto ligeramente maníaco, pero adorable, que le da Cee-Lo a esta canción). Además, contiene una bonita pregunta: ¿quiénes son los locos: los que nosotros llamamos locos o nosotros mismos?

 

Próxima parada: lista de discos que no me caben en mi top 10 pero que necesito mencionar.

Música, Review, Resúmen

Sábado, 30 de Diciembre de 2006

7:58 pm

Día 30 de diciembre, penúltimo día del año, así que es hora de hacer resúmen musical de este 2006 que ya se nos va (y de qué manera más convulsa, dadas las noticias). Este post tendrá la misma estructura del que hice el año pasado, pero sin el apartado de decepciones, así que, como el año pasado, empezamos con cinco grupos que no había escuchado nunca hasta este año y que me han encantado:

 

Polysics

Polysics 

Si algún día Japón piensa invadir el mundo, no necesitará bombas atómicas, ni robots gigantes de combate ni series de dibujos animados que nos provoquen ataques epilépticos, tan sólo necesitará a Polysics para dominarnos a todos. Por intentar definirlos, Polysics son como Devo, pero con más guitarras, más teclados (que a veces parecen sacados de un juego de la Game Boy), más baterías, más velocidad, más espíritu punk… como la new wave de finales de los 70, pero elevados a la infinita potencia. Describirlos, y más si quien lo intenta es un pobre aprendiz como yo, es complicado, así que lo mejor es perderse en su sorprendentemente abultada discografía: empezar por el recopilatorio, Polysics Or Die!, con sus éxitos principales (XCT, Urge On, Each Life Each End, su versión esquizo de My Sharona, Peach Pie On The Beach, New Wave Jacket, Kaja Kaja Goo…), para luego seguir con su primer y hasta ahora todavía no superado primer disco en una discográfica grande, Neu!, el más guitarrero de todos; luego tal vez proseguir con su disco más popero, For Young Electric Pop (con esa maravilla llamada Black Out Fall Out), y luego perderse por el resto. Una vez que entren en tu vida, nunca saldrán.

 

The New Pornographers
 
The New Pornographers, al completo 
 

En un universo alternativo donde los Polysics no existieran, sería mi descubrimiento del año, sin duda. Grupo canadiense formado por unos siete componentes, muchas veces catalogado como supergrupo debido a las conexiones de todos (Carl Newman es ex-Zumpano, Neko Case es… bueno, ella misma, Dan Bejar es Destroyer, Blaine Thurier es cineasta…), hacía tiempo que un grupo de puro pop no me atrapaba tanto. Y eso es debido a que Carl Newman, lider y principal compositor, es un GENIO. Con mayúsculas. Sus melodías son siempre perfectas, grandes tesoros, nunca manidas, siempre sorprendentes… Y si encima, recordamos que tiene una pedazo de voz, le añadimos los coros de Neko Case (que cuando encima ella es la cantante solista ya te quieres morir de gusto, como en “All For Swinging You Around” y "Letter From A Occupant”) y dos o tres canciones por disco del gran Dan Bejar, el resultado son tres discos inconmensurables y un grupo que en un universo más justo, sería considerado un mito a la altura de los más grandes del pop de la historia, pero que en este es un tesoro a descubrir y guardar.

 

Yoko Kanno

Yoko Kanno 

 

La gran dama de las bandas sonoras japonesas, devoradora de estilos incansable, Yoko Kanno es al anime lo que John Williams al cine: el gran mito musical. En su amplísima discografía ha pasado del techno a las piezas orquestales, al jazz, blues, pop, psicodelia, rock… casi ha pasado por todos los estilos imaginables, pero lo más sorprendente no es la cantidad de géneros que ha tocado en sus bandas sonoras, sino lo increíblemente bien que lo ha hecho en cada uno de ellos, tanto que asusta, sinceramente, siendo algunas de sus canciones auténticos himnos de la animación japonesa (Inner Universe, Voices, Blue, Stray…) En un universo más justo (como en el que The New Pornographers estarían a la altura de los más grandes del pop), Yoko Kanno tendría una estatua en Tokio, sus discos tendrían ventas comparables a las de Beyoncé y su nombre le sonaría al 80% de la gente.

 

Autechre

Autechre 

 

De los más importantes en la IDM, he de reconocer que todavía no les he hecho demasiado caso a sus dos primeros discos, Amber e Incunabula, pero Tri Repetae me parece de lo mejor que he escuchado en mi vida en techno, el balance perfecto entre innovación sónica y capacidad para ser escuchado de manera fácil (y el segundo CD, recopilatorio de algunos Eps anteriores, es casi mejor que el propio disco). A partir de ahí, se olvidaron de lo que era el techno más o menos normal, y siguieron adelante con la experimentación, llegando a su límite en Confield, disco realmente difícil de escuchar (aunque hay piezas, como la primera, que me dejan hipnotizado), para luego volver a un cierto balance, nunca tan redondo como en Tri Repetae, pero al menos un poco más audibles. Lo que es seguro es que nunca dejarán de sorprender ni de empujar los límites de la música electrónica un poco más allá con cada nuevo trabajo.

 

Kyuss

Kyuss 

 

Con lo que me gustan los Queens Of The Stone Age, tiene delito que hasta este año no hubiera escuchado a Kyuss, pero más vale tarde que nunca. Con muchos más graves que los QOTSA (Thumb es la canción perfecta para reventar un subwoofer), mucho más progresivos, y al final, para mi gusto, más irregulares: a ratos más brillantes (Thumb, Green Machine, Gardenia…) y a ratos no soy capaz de tragarlos, pero sin duda especiales, insulares, únicos y maravillosos. Ah, y me gusta mucho más la voz de Josh Homme que la de John Garcia.

 

Siguiente parte: 10 singles de este año que me han gustado.