
En estos seis meses que llevo sin estar por aquí me he dedicado sobre todo a estudiar, como un auténtico cerdo. Pero seis meses dan para mucho, y ha habido (poco, como habrán podido comprobar por la falta de actualizaciones) tiempo libre para poder hacer esas cosas que evitan que me vuelva loco y salga a la calle con un AK-47 dispuesto a liberar al mundo de tanto gilipollas: música (publicaré en breve mi “esperadísima” lista de ecuador del 2009 de discos), cine, juegos (vivan Fallout 3, Street Fighter 4 y Mirror's Edge), y series. Precisamente de la serie que más me ha gustado de las que he visto este año, y de una de las que más me ha gustado en un cierto tiempo, quiero hablar hoy: Daria.
Daria es una serie que emitió la MTV (si, esa cadena que antes emitía música y series interesantes y ahora emite reality shows vergonzosos para cualquiera con un nivel de inteligencia superior al de una cucaracha) entre 1997 y 2002, y que nos narra las vivencias de Daria Morgendorfer, chica de 16 años que llega junto a sus padres, Ellen y Jake, y su hermana Quinn a la ciudad de Lawndale. Daria, como podéis ver en la foto de arriba, tiene el pelo rojo, gafas, una voz monótona casi hipnótica, cara inexpresiva, y nunca ha tenido casi amigos/as, porque Daria, para su suerte o su desgracia, tiene una mente privilegiada que, aparte de permitirle sacar muy buenas notas, le permite ver lo estúpidos y vacíos que son sus compañeros de instituto y lo poco para lo que vale en realidad el sistema educativo, lo cual, unido a su ácido y cáustico sentido del humor y actitud extremadamente cínica y sarcástica ante la vida (la frase de debajo de la foto es de las cosas más suaves que dice en la serie), la convierte en una inadaptada social que colecciona llamadas a sus padres de los directores de los institutos en los que ha estado. Entra en el instituto de Lawndale convencida de que, otra vez más, no va a hacer ni un solo amigo en este nuevo instituto, de que no va a haber nadie más interesante que los palitos de pescado, pero el milagro sucede, y encuentra alguien que tiene una visión de la vida y un sentido del humor similar al suyo: Jane Lane, artista polifacética, segura de sí misma, y con las mismas visiones de la vida y de la gente del instituto que Daria. Rápidamente conectan, se hacen amigas... y lo que sigue son cinco temporadas, de unos 13 capítulos cada una, más dos pelis de una horita cada una, en las que, sobre todo Daria, pero también Jane y Quinn, crecen, se pelean, se reconcilian, descubren el amor, la traición, y llegan a la conclusión de que el instituto es una mierda, que la universidad no será mucho mejor, y que la mayoría de las veces las cosas no son como uno se las espera, ni la gente es como parece a primera vista.
Hay muchos factores que hacen que Daria sea, además de una serie divertidísima y meante, tan interesante y profunda. El primero es, obviamente, los personajes, que, sobre todo los principales, son memorables, y lo que es aún más raro en una serie de este tipo: totalmente creibles. Es raro que no nos hayamos cruzado con alguien como la perfecta e hipertrabajadora Jodie, la histérica y en el fondo muy tierna Stacy, o incluso con una Daria o una Jane; o hallamos tenido profesores tan raros como DiMartino o O'Neill: todos, y muy especialmente los personajes principales, son gente que nos podríamos haber encontrado en nuestro instituto. Pero, y hablando ahora de los personajes principales, si parecen tan sumamente creibles, es por lo extraordinariamente bien que están llevados: cambian con los acontecimientos, crecen, maduran, cometen errores: en definitiva, parecen humanos. Esto, que dicho así parece algo obvio, es tan, TAN raro en una serie que se supone que es para adolescentes que es digno de celebración, y más cuando esos cambios están tan bien llevados como en esta serie.
El segundo factor, más obviamente aún, son los prodigiosos guiones que tiene. En toda la serie hay muy pocos capítulos que puedan ser considerados ni siquiera malos, sino siquiera poco interesantes (recuerdo tres o cuatro nada más), siendo el resto, como poco, meantes, siempre con el ácido y sarcástico sentido del humor de Daria y Jane como eje central, pero con ejes secundarios igualmente memorables: los padres de Daria (especialmente su padre, siempre al borde de explotar), las andanzas del Fashion Club (el grupo de amigas de Quinn, las chicas guapas y estilosas del instituto), la delirante relación entre Britney (la cheerleader rubia y tonta) y Kevin (el quarterback aún más tonto), el grupo de profesores, con el imprevisible y siempre irascible DiMartino y su ojo a punto de explotar, el siempre dialogante y cursi hasta la indigestión O'Neill, o la directora Li, siempre obsesionada por ganas más dinero; Upchuck y sus intentos constantes de ligar con todo lo que se mueva y tenga sexo femenino en el instituto, el hermano de Jane, Trent, prototipo del slacker estilo años 90, y su grupo, los infames Mystik Spiral; o los delirantes titulares del programa “Sick, Sad World” (¿por qué no se emitirá algo así en la tele española?) Todos nos brindan capítulo tras capítulo de risas sin fin, y además, y esta es la gran diferencia con otras series de este estilo, reflexiones y verdades como puños sobre la vida, la adolescencia y lo extraño que es crecer.
Siendo todos los capítulos muy buenos, es en los finales de temporada donde los guionistas echan el resto ofreciendo los que son siempre los mejores capítulos de sus respectivas temporadas, siendo algunos verdaderas obras de arte (especialmente el último de la quinta temporada, puede que el mejor capítulo de toda la serie), normalmente menos humorísticos, pero más esclarecedores sobre el pasado y las dudas de los personajes, y muchas veces de capital importancia en el argumento de la serie. Por ejemplo, y sin spoilear mucho: en el final de la tercera temporada se introduce a Tom Sloan, y con él, el tema del amor, lo cual, aparte de darnos mucha más información sobre las inseguridades de ambas (sobre todo de Daria, un personaje que ha tenido muy pocos amigos en su vida, y aún menos relaciones amorosas) termina desencadenando un verdadero terremoto en la relación de Daria y Jane.
Además de la serie, se hicieron dos pelis: Is It Fall Yet? y Is It College Yet?. La primera se sitúa temporalmente entre la cuarta y la quinta temporada, y es la mejor de ambas: de hecho, es de lo mejor que ha ofrecido la serie. En ella se cierra la pelea de Daria y Jane a propósito de Tom, se nos da una visión menos frívola de Quinn, y nos ofrece algunos de los mejores momentos de la serie, como la preciosa y a la vez infame canción de Mystik Spiral que apuntala la reconciliación de Daria y Jane, la tiernísima escena en la que Quinn le confiesa a Daria que su profesor de verano, el primer chico que realmente le gusta, le ha rechazado, con Daria consolándola; Alison intentando ligar con Jane en el campamento de arte, el jefe de dicho campamento doblado por Dave Grohl... La segunda peli se sitúa al final de la quinta temporada, con todos buscando universidad y esas cosas, y sin llegar al nivel de la primera, ofrece buenos momentos, como la ruptura del Fashion Club, Upchuck consiguiendo ligar por fin, el discurso de Daria al recibir el premio por méritos académicos, la relación entre Quinn y la amiga que hace en el bar donde trabaja... Como he dicho, es buena, pero no es ni de lejos de lo mejor de la serie, y palidece ante la primera, al menos para mi personal y extraño gusto.
Daria ofrece lo que muy pocas series animadas, y aún menos series para adolescentes, tienen: personajes memorables, totalmente creibles y humanos; una visión ácida y cáustica, casi subversiva, del mundo; horas y horas de reir hasta no poder más, y además un tierno y a la vez realista recorrido por la adolescencia y los millones de cambios que acarrea esa turbulenta y extraña época. Y por si fuera poco, tiene una banda sonora antológica, verdadero resumen sonoro de los 90, y que ofrezco en estas listas para abrir en el Spotify (canciones cogidas de las listas colgadas en Outpost Daria: creo que no me he dejado ninguna canción de las que están en Spotify, pero si falta alguna que pueda ser incluída, avisad en los comentarios, porfaplis). Es que hasta los créditos de cierre de cada capítulo son una joya. Es casi tan increíble que esta serie fuera emitida por la MTV (uno de los principales mensajes de la serie es que hay que aprender a pensar por uno mismo: justo lo contrario delo que le conviene a la cadena) como que no esté en DVD todavía, aunque parece que esto puede cambiar y en 2010 tengamos una edición de esta serie en DVD, Mientras, tenéis torrents que la recopilan entera, aunque a veces la calidad de algunos episodios deje bastante que desear, y no haya subtítulos en español más allá de la primera temporada (ni en inglés más allá de la tercera). Aún así, si tenéis un inglés medianamente fluído, no os la podéis perder: es seguramente de las cinco mejores series de animación que se hayan hecho en los 90, lo cual dada la cantidad de series buenas de animación que se hicieron la década pasada, es decir mucho. Y si no os gusta, al menos seguro que encontraréis más de 20 frases memorables para citar en todos los foros que visitéis.
Mi nota: 9'5
Las listas para el Spotify:
