Odelay's Space

Televisión, Cine, Noticias

Lunes, 19 de Enero de 2009

10:32 am

Confirmado por Rob Thomas: está trabajando en una película de Veronica Mars, esa serie que la CW canceló de manera criminal al final de su tercera temporada. Kristen Bell se apunta, y están en conversaciones con Enrico Colantoni y Jason Dohring. En vez de contarnos la vida de Veronica en el FBI, parece ser que empezaría en la universidad Hearst, en los últimos días de Veronica como universitaria. No es que hayen empezado a rodar todavía (falta el money: Joel Silver dice que quiere producirla, pero de los dichos a los hechos hay un gran trecho), pero estoy por hacerme creyente y empezar a rezar a todo santo que se me ocurra si con eso consigo que esta peli se termine haciendo.

(visto en Perez Hilton)

Internet, Videos, Noticias

Jueves, 15 de Enero de 2009

10:51 am

Tal y como lo oís (nunca mejor dicho): Youtube ha empezado a quitar el sonido a los videos que contengan alguna canción con copyright sin autorizar. El resultado son videos como este, este o este (ejemplos sacados de Techcrunch) La presión sobre Youtube ha tenido que ser gigantesca para que decidan tomar una medida tan importante, pero es probable que la mitad de los videos en Youtube usen música sin permiso, así que si pensáis subir uno de esos videos a Internet, mejor que busquéis alternativas, como Vimeo, Odeo, Veoh (mi favorito), Dailymotion, Metacafe, y demás.

(esto lo ví en Mashable)

EDIT: razones oficiales de Youtube en su blog, junto con las soluciones que ofrecen si tienes un video con música usada sin autorizar.

Música, Noticias

Miércoles, 14 de Enero de 2009

9:46 pm

La gran Neko Case por fin nos da un anticipo de Middle Cyclone, su nuevo disco, el cual saldrá el 3 de Marzo: este precioso People Got A Lot Of Nerve, que me sube el hype por las nubes, y que me reafirma en la tesis de que la pelirroja es incapaz de fallar. Si este tema no les impulsa a reservar unos eurillos para la compra de su disco, su portada lo hará:

Portada de Middle Cyclone 

Neko Case, subida encima de un Cadillac rojo, melena roja al viento, y con una espada. ¿No es gloriosa?

Neko Case: People Got A Lot Of Nerve

(esto lo ví en Stereogum)

Variado, Famosos/as, Noticias, Listas, Resúmen

Martes, 13 de Enero de 2009

12:40 pm

Según The Beast. De las mejores y más acertadas listas que he visto últimamente, además de una de las más divertidas. Impagables el puesto 43, 23, 20, 11 y los 10 primeros.

The Beast: The 50 most loathsome people in America, 2008

(esto lo ví en los foros de Neo-GAF)

Informática, Noticias

Domingo, 11 de Enero de 2009

3:21 pm

Sabréis que Microsoft ha ofrecido la beta de su nuevo sistema operativo, Windows 7, de manera gratuita para que se la descargue quien quiera, pero con una pega: en principio sólo se repartirían 2 millones y medio de claves de activación. Ante la masacre de sus servidores del día 9, día que se ofreció la beta, Microsoft ha decidido quitar ese límite numérico, y ofrecerá tanto la beta como claves de activación hasta el día 24 de enero. Creo que muchas de estas inconveniencias se podrían haber evitado si se hubiera ofrecido la beta por Bittorrent en vez de por descarga directa: tal vez así sus servidores habrían resistido mucho mejor, y la gente se la havría descargado igual de bien (y en muchos casos, bastante mejor), pero al menos ha servido para que quiten el estúpido límite numérico de claves. Si tienen una partición que les sobre, o espacio extra, recomiendo que la prueben (la beta finaliza el 1 de agosto, así que son más de seis meses): para ser una beta, es realmente sólida, y va muy fluida, casi tanto como XP. Tienen tutoriales para hacer un dual boot de XP y Windows 7 (XP se puede sustituir por Vista/cualquier distribución de Linux/etc: el procedimiento es bastante similar, cambiando los programas, obviamente) en Lifehacker, además de todo tipo de información sobre el nuevo sistema operativo de Microsoft. Eso sí, si la van a probar, una vez instalada, lo primero que se debe hacer es instalar esta actualización, para evitar que la nueva versión del reproductor de Windows Media se cargue los MP3 (es lo que tiene las betas, que suelen tener errores de lo más bizarro)

(esto lo ví también en Lifehacker)

Música, Review, Resúmen

Miércoles, 31 de Diciembre de 2008

9:52 pm


Pues eso, la última parte del megapost de resúmen. Amos allá.

 

10. Boris: Smile

 

Mi descubrimiento guitarrero del año pasado, los japoneses han sacado por fin una continuación de aquel ruidoso, caótico y tremendo Pink, el cual ha venido en dos versiones: la más normalita versión americana (la que ha sido publicada en España), y la japonesa, totalmente loca, experimental y extrema (sólo hay que escuchar Shoot!: pura esquizofrenia sonora), y con una portada mucho más chula. De las dos me quedo con la japonesa, porque la versión de Message (en la versión americana, Statement, primer single del disco) es deliciosa, con sus siete minutos machacones que hacen que se te muevan los pies; porque Dead Destination (Karehatetasaki - No Ones Grieve en la versión americana) es aún más ruidosa y concreta que su versión americana, y porque la esquizofrenia le sienta muy bien a Shoot! (Laser Beam en la versión americana). Pero son detalles más estéticos que otra cosa, las canciones siguien ahí en las dos versiones, y son tremendas, una muestra más de que, a pesar de haberse autocopiado un poquito en este disco, Boris siguen molando más que el 95% de grupos de rock de la actualidad.

 

9. Nine Inch Nails: The Slip

 

Trent Reznor está que lo tira desde que su contrato con Interscope terminó: primero fue su cuádruple disco instrumental, Ghosts, del cual regaló su primer CD en Internet, y en julio fue su nuevo disco, este The Slip, el que nos ofreció gratis en Internet (al cabo del tiempo salió también en edición física). Y qué disco nos ha regalado el tito Trent: tras el abrasivo y conceptual (y obra maestra para mi gusto) Year Zero, este es un disco sencillo, que no suena tan producido, directo, preciso, y que comienza de manera arrolladora: 1000000, Letting You (su canción más cazurra en años), Discipline (que suena a Only, pero mola demasiado) y Echoplex, cuatro trallazos que te dejan pegado al auricular. El nivel baja con Lights In The Sky, una balada floja, y eso que suele ser una de sus especialidades, pero vuelve a remontar con dos instrumentales, la envolvente Corona Radiata y la más industrial The Fpur Of Us Are Dying, para terminar en todo lo alto con otro trallazo, Demon Seed. The Slip es el disco que necesitaba Trent tras Year Zero: sencillo, directo y preciso, lleno de temas que se pegan y no te sueltan. Y encima, es otro puñetazo encima de la mesa de las discográficas, incapaces de adaptarse a los tiempos tecnológicos en los que vivimos.

 

8. M-Clan: Memorias de un Espantapájaros

 

Nunca me habían gustado M-Clan. Demasiado blanditos y repetitivos para mi gusto, a pesar de tener alguna canción memorable (sobre todo su preciosa versión de Serenade de la Steve Miller Band) y un cantante de voz privilegiada para el rock, Carlos Tarque. Pero tras cerca de 14 años de carrera, llega la madurez, y los murcianos entregan un disco tan bueno que no te crees que sea suyo, sino de un Springsteen o de una Lucinda Williams muy rockera. Lleno de letras certeras (la de Inmigrante es impagable), es un disco de rock de los que no se ven habitualmente por España: pegajoso, pegado casi siempre al country, con destellos de folk (Balada del Desarraigado) con algún homenaje a los mitos delo rock de los 70 (El Viaje), y temas inmensos (Roto Por Dentro podría haberla firmado la mejor Lucinda Williams). Mi sorpresa con mayúsculas del año, sin duda alguna.

 

7. Ladytron: Velocifero

 

Si, en el fondo es más de lo mismo, y en este caso, más acusado, ya que Velocifero es un pequeño refinamiento de lo visto en Witching Hour, parecido a Light And Magic con respecto a 604. Pero un disco que comienza con Black Cat y continua con la tremenda Ghosts (homenaje directo a Depeche Mode) no puede ser malo. Y aunque su fórmula permanezca inalterada en la mayoría del minutaje (I'm Not Scared, Runaway y Burning Up son reescrituras directas de Destroy Everything You Touch), hay dos experimentos tremendos: la explosiva y sincopada Predict The Day, y la preciosa Versus, donde oimos guitarras acústicas (¡Instrumentos analógicos! ¡Horror!) y a Daniel Hunt cantar al lado de Helen Marnie, y no hacerlo mal, por cierto. Y aunque el resto sea más de lo mismo, el poder de temas como Deep Blue (mi favorita del disco) o las ya mencionadas Burning Up o I'm Not Scared es demasiado como para ser ignorado. Ya van cuatro discos, y estos ingleses siguen sin fallarme. Gracias.

 

6. R.E.M.: Accelerate

 

R.E.M. llevaban unos años sin ofrecernos nada de verdadera altura. Reveal era bonito, pero poco brillante para lo que nos tenían acostumbrado, y Around The Sun era malo. Si, R.E.M. habían hecho un disco malo. Horror, pánico y miedo recorrieron a los fans del grupo de Athens: ¿tal vez se les habían acabado las ideas al trío mágico? Michael Stipe y los suyos debieron de darse cuenta de ello, y decidieron volver al principio de todo: rock y pop sin adulterar, casi garajero, canciones cortas y precisas (creo que es la cuarta vez que uso este adjetivo en el artículo, y las que quedan...), sólo lo mejor y más concreto que se pueda hacer, sin aditivos. Y Accelerate, el resultado de tanta concrección, es un triunfo a todos los niveles. Recupera las mejores melodías del grupo (Supernatural Superserious, Mr. Richards, Houston), añade rock sucio y furioso (Living Well Is The Best Revenge, Horse To Water, I'm Gonna DJ) y algunas de las mejores canciones que hemos oído del grupo en casi 12 años, especialmente Accelerate, un temón con guitarras cortantes y fondo disonante que recuerda a Sonic Youth. Muchos nos temimos lo peor con Around The Sun, pero afortunadamente Accelerate demuestra que a R.E.M. todavía les queda cuerda para rato.

 

5. Amaral: Gato Negro/ Dragón Rojo

 

Pájaros en la Cabeza era un buen disco, con algunos temas tremendos (Enamorada, Tarde Para Cambiar, El Universo Sobre Mí) pero muy irregular, lejos de la gloria que el duo zaragozano nos había regalado con Estrella e Mar y sobre todo con Una Pequeña Parte del Mundo (para mí, su mejor disco). Cuando supimos que su siguiente disco iba a ser doble, a muchos nos entró miedo: un disco doble suele ser sinónimo de muchos experimentos fallidos e irregularidad total. Pues bien, Eva y Juan obran el milagro, y logran que en un doble disco de 19 temas no haya no más de dos o tres temas desechables. Con otro memorable primer single (Kamikaze), se muestran más conservadores en el primer CD y más experimentales en el segundo, aunque, como hemos dicho antes, casi nada sobra, y la cantidad de temas memorables es abrumadora: Biarritz, uno de los temas más bonitos que han hecho en años; El Artista del Alambre, su letra más devastadora desde Siento Que Te Extraño; Perdóname, el reggae de Alerta, el rock pegadizo de Las Puertas del Infierno y Es Solo Una Canción, el pop a lo Radiohead de Deprisa... Había miedo al doble disco, y más después de lo irregular de su último disco, pero Eva y Juan demuestran que siguen siendo de lo mejor que tenemos en el pop español.

 

4. Beck: Modern Guilt

 

¿Es otra vez una posición tan alta de un disco de Beck un signo inequívoco de mi fanboyismo talibán? Es posible, pero si ha habido un disco en años del genio californiano que se merezca estar tan alto, es este. En un año de vuelta a lo básico, de discos cortos, ninguno ha sido tan corto como este, ni tan certero. Ayudado por el gran Danger Mouse, Beck engarza la lista de temas de más calidad y mayor riesgo sonoro que ha producido en años. El tramo inicial del disco es especialmente abrumador: cuatro temas del calibre de Orphans, Gamma Ray (mi single bailongo del año), Chemtrails (una vuelta a los sonidos de Mutations preciosa) y la pulsante Modern Guilt conforman el mejor comienzo de disco del californiano desde no se sabe cuándo. Luego, aunque no sea tan brillante, hay mucho más, y muy bueno: blues (Soul Of A Man), rock sesentero (Profanity Prayers) y hasta programaciones drum n' Bass (Replica). Modern Guilt es uno de los viajes más cortos que nos ha propuesto Beck, pero de los más intensos también, y el primer disco que hace en años que puede mirar de tú a tú a los discos míticos del angelino.

 

3. Eli “Paperboy” Reed & The True Ones: Roll With You

 

Seguro que hay una regla (parecida a la que propuse hace dos años para el Ys de Joanna Newsom) por al cual si eres blanco, de ojos azules y de Boston no puedes hacer soul. Bien, Eli Reed la ha tirado por la borda, porque ha hecho el disco de soul más clásico y caliente hecho después de los 70. Tiene una banda detrás impagable (The True Ones) que le da la energia necesaria a cada tema, pero lo que destaca sin duda es su voz. Desgañitándose cual Sam Cooke en cada tema, cantando con las entrañas, es la mejor nueva voz masculina de soul que he oído en mucho, mucho tiempo: no tiene un registro apabullante (de hecho, cuando se va a los agudos parece que su voz está al límite), pero canta con un sentimiento y descaro increibles, arrastrando como sólo los muy veteranos saben (bueno, y la gran Amy Winehouse), gritando como, cuándo y de la manera que se debe… Y es que encima, los temas de este disco, a pesar de parecerse a veces demasiado a ciertos temas del soul clásico, son tremendos (The Satisfier, I'm Gonna Getcha Back, It's Easier, Doin' The Boom Boom...) En resúmen, Eli “Paperboy” Reed es uno de esos fenómenos que salen cada mucho tiempo, y que te dejan patidifuso primero, y entusiasmado y rendido a él después. Un último consejo: si pasa por vuestra ciudad, ni se os ocurra perderos un concierto suyo: es como todo lo que he dicho del disco, pero elevado al cubo, un viaje en el tiempo 50 años atrás, cuando el soul era algo mucho más auténtico, emocionante y excitante de lo que suele ser ahora.

 

2. TV On The Radio: Dear Science,

 

Sí, la coma pertenece también al título del mejor disco del posiblemente mejor grupo del rock alternativo americano. Si ya el anterior disco significó una gran cohesión de todas sus influencias, “Dear Science, ” es el refinamiento final, sonando como antaño, con cierto aroma general a David Bowie, con sus guitarras ruidosas y disonantes de fondo marca David Sitek (de los mejores productores de rock de la actualidad), pero añadiendo un poco más funk y hip-hop a su explosiva mezcla. Y sobre todo, eliminando relleno: 11 temas grandiosos, algunos bailongos (Dancing Choose y Golden Age, los dos mejores singles del año sin discusión), otros más reflexivos (Family Tree, Stark & Owl y Lover’s Day, preciosos), con pinceladas de afro-beat incluso (Red Dress) o de pop sesentero (los coros de Halfway Home). Lo más chocante para mí es que las 11 canciones me mueven y me emocionan hasta extremos que pocos discos han hecho en mi vida, sin un solo momento de aburrimiento, ni siquiera de ligero valle, conformando el que, si no fuera tan fanboy, sería el primer disco de la lista. Ya van tres discos impresionantes, así que creo que ya es hora de dejar de considerarlos una promesa interesante y darles el puesto que se merecen, al lado de lo más grande que nos ha dado la música en los últimos 20 años. Sí, son tan buenos.

 

1. Portishead: Third

 

Pero como decía antes, soy un asqueroso e injusto fanboy, y este año, por fin, Portishead han vuelto. Han sido 11 años esperando este disco, pensando al principio que bueno, ese año sí que iba a ser el definitivo, conociendo el nombre de este disco como “Angel”, esperando, esperando... y al final, desistiendo, disfrutando con el disco en solitario de Beth Gibbons (con Paul Webb, Out Of Season, un disco precioso, por cierto), y perdiendo la esperanza, para recuperarla al oir algunos instrumentales colgados en el Myspace del grupo, para volver a perderla, harto ya de tantos vaivenes... hasta que llega el 2008, y el milagro se produce: vuelven al estudio y graban un nuevo disco.  El miedo que sentía era indescriptible, vistos los regresos de muchos grupos (The Smashing Pumpkins y su tremendamente decepcionante Zeitgeist, o The Verve y su flojo Forth, sin ir más lejos). Y llega el primer single: Machine Gun. Recuerdo cómo me quedé con los ojos como platos cuando escuché aquellas percusiones metálicas y repetitivas, que no se parecían en nada a todo lo que recordaba y amaba del grupo. Pero me estaba gustando. Y mucho. Cuando empezó la voz de Beth, ya me habían cogido del corazón otra vez, como si no hubieran pasado 11 años. Cuando terminó, el miedo se había disipado: Portishead habían conseguido eso que busca todo grupo que se reune después de una separación, hacer algo que sea sustancialmente distinto a lo ofrecido en el pasado, pero que conserve la esencia del grupo. Y esa es la mejor descripción que se puede hacer de su tercer disco: no suena para nada a los Portishead clásicos, y a la vez es un disco 100% Portishead. Sonoramente, el grupo se olvida del trip-hop y casi del todo del soul, sube al doble el contador de BPMs, y se va al rock con algo de psicodelia, (el final de Small, por ejemplo), algún toque folk (el principio de The Rip y Deep Water, sobre todo) y arrebatos electrónicos (la mencionada Machine Gun), siendo más experimentales y arriesgados que nunca, incluso más que en su segundo disco; pero manteniendo la sensación de opresión y de claustrofobia que siempre ha tenido su música, y su acabado conscientemente lo-fi, poco refinado. Y para redondearlo todo, está Beth, que ya no tiene la voz de antaño, pero sigue interpretando de manera exquisita. Es un disco oscuro, experimental, a veces difícil de escuchar de lo opresivo que resulta, que aunque nunca parece sonar a Portishead (sólo el tema final, Threads, recuerda mínimanente a sus dos primeros discos, y en ellos ya pasaría por un tema raro), tiene ese aura, ese aroma que te dice al momento que estás ante ese grupo de Bristol que tan importante ha sido en la música electrónica de los 90, aparte de contener, pequeño detalle sin importancia, 11 temas inmensos, plenos, tristes, brutales. Sí, soy un asqueroso e injusto fanboy, pero soy sincero, y el disco que más he disfrutado este año es este, sin duda alguna: el disco al que tenía más miedo de los discos de grupos reunidos estos últimos años, y el mejor de ellos de larguísimo. 11 años de espera, pero Dios si ha merecido la pena.

----------------------------------------------------------------------------------------------

 

Bien, se acabó el megaresúmen. Como digo todos los años, a pasarlo bien, no os atragantéis con las uvas, y ojalá que en el 2009 nuestros problemas duren tanto como nuestros propósitos de Año Nuevo. ¡Feliz año!

Música, Review, Resúmen

Miércoles, 31 de Diciembre de 2008

3:29 pm

Pos eso.

-Jenny Lewis: Acid Tongue
-Metallica: Death Magnetic
-Sheryl Crow: Detours
-Jem: Down To Earth
-Ed Banger Records Vol. 3
-The Watson Twins: Fire Songs
-Russian Red: I Love Your Glasses
-Yui: I Loved Yesterday
-Cut Copy: In Ghost Colours
-Ladyhawke: Ladyhawke
-Lucinda Williams: Little Honey
-Hot Chip: Made In The Dark
-Kate Nash: Made Of Bricks
-Gnarls Barkley: The Odd Couple
-Kaiser Chiefs: Off With Their Heads
-Duffy: Rockferry
-Autechre: Quaristice
-Aimee Mann: F%/& Smilers (más o menos)
-Solange: Sol-Angel & The Hardley St. Dreams
-Lil Wayne: Tha Carter III
-Destroyer: Trouble In Dreams
-Coldplay: Viva La Vida
-Lil’ Mama: VYP-Voice Of The Young People
-Shiina Ringo: Watashi No Houden (recopilatorio de caras B)

Música, Review, Resúmen

Miércoles, 31 de Diciembre de 2008

12:50 am

Ya es ese momento del año, niños y niñas. El momento de hacer balance, de rememorar lo más importante sucedido en este año antes de darle carpetazo. Y como todos los años, toca mi resúmen musical del año, que como siempre irá acompañado de múltiples e inaguantables parrafadas de esas que sé que tanto adoráis. Empezamos por los singles. Como siempre: no son mis 10 singles favoritos del año, sino 10 singles que me han gustado, y que no pertenecen a ninguno de mis 10 discos preferidos del año. Empezamos:

Solange: Sandcastle Disco

Solange Knowles 

 

Este año han sacado disco las dos hermanas Knowles: Beyonce y Solange. Y mientras Beyonce ha sacado un album más bien malete, falto de la chispa y el pellizco que tenía B’Day, Solange, la más pequeña, la que siempre ha pasado desapercibida, la ha adelantado por la izquierda, entregando un disco un poco esquizoide, pero tremendamente interesante, tanto en su parte electrónica (Cosmic Journey, con su coda trance impagable; el sample de Boards Of Canada en la preciosa This Bird) como en la más R&Bera, donde destacan I Decided, el homenaje a Marvin Gaye de “Ode To Marvin” y esta maravilla, que demuestra que muchas veces lo que separa a un muy buen tema de pop de un pelotazo son los pequeños detalles: en el caso de Umbrella, fue ese “ella, ella, eh, eh, eh…”, y en este caso, es el “ba-b-b-b-baby, don’t blow me your way” del estribillo. Beyonce, acelera, que tu hermana te acaba de adelantar.

 

Hot Chip: Ready For The Floor

Hot Chip 

 

Me gusta más Shake A Fist, con su comienzo a lo Timbaland, pero fue publicado en el 2007, así que no cuenta. El primer disco bailongo del año fue seguramente este, y este su mejor pelotazo publicado este año. La rumorología dice que este tema fue ofrecido a Kylie, pero que lo rechazó, cosa que al final ha resultado ser falsa, pero dado el tema del que hablamos, totalmente comprensible: discofashion, petardo, bailongo, con un estribillo impagable y un comienzo que te deja el oído pegado a la canción y los pies listos para empezar a bailar.

 

Coldplay: Viva La Vida

Coldplay 

 

La verdad es que este tema me resulta DEMASIADO parecido al “If I Could Fly” de Joe Satriani, pero bueno, lo podemos considerar un remix de Brian Eno de dicha canción y punto, porque lo que eleva a esta tema por encima del montón es su arreglo. Contenido, manteniendo la tensión en todo momento, llevándote hacia delante constantemente, con percusiones discretas pero constantes, sus violines insistentes, machacones y energéticos… son todos esos factores, y no la melodía en sí, que me gusta, pero la veo un poco simple, lo que logra que este tema pase de ser bueno a la joya que es, y otra marca más en la lista de singles llenaestadios del grupo que capitanea ese tipo al que odio tanto porque estará más cerca de Gwyneth Palthrow de lo que yo lo estaré jamás.

 

Duffy: Mercy

 Duffy

 

Conozco a bastante gente que no le gusta la voz de esta galesa por demasiado aguda, referiéndose a ella normalmente como “rata”. Pero ni siquiera ellos han sido capaces de resistirse a Mercy. Gran parte de culpa la tiene su producción, elegante, sesentera (ese órgano parece sacado de una canción de The Doors), muy white soul, pero que también suena contemporánea. La otra parte de culpa del éxito de este single, como en todo buen tema que roza el pop, aparte de un estribillo matador, está en los pequeños detalles: esa guitarra de fondo, esos coros insistentes y matadores, el break antes del último estribillo con el speech de fondo acompañando a los gorgoritos de rigor. Ah, y el disco al que pertenecía, Rockferry, dejaba claro que Duffy, además de ser un buen talento que seguramente nos dé muchas alegrías en el futuro, se parece a Amy Winehouse (de lo mejor que le ha pasado al soul en 30 años por lo menos) como Enya a James Hetfield.

 

Ladyhawke: Paris Is Burning

Ladyhawke 

 

Pip Brown es de Nueva Zelanda, y mi teoría es que es una chica de los años 80, que grabó su disco,  cogió un Delorean, se ha plantado 30 años en el futuro y lo ha publicado ahora. Es la teoría más plausible que se me ocurre tras escuchar su debut como Ladyhawke, un disco que suena tan, tan 80 que a veces es ridículo, pero que es una ristra de pepinos de singles y de homenajes a grupos míticos de aquella petarda década, como Depeche Mode, Human League, Cindy Lauper o Spandau Ballet, de los cuales el que más me gusta es este, el más discotequero de todos, y con un comienzo pegajoso como un chicle ochentero.

 

Lil’ Wayne: A Milli

 Lil' Wayne

 

Si el beat del año pasado fue seguramente el de Lip Gloss, el de este año es incluso más minimalista, y el doble de hipnótico: percusiones mínimas, un bajo profundo y atonal y, sobre todo, ese “a milli” que se repite como un mantra y que termina de redondear lo que ha sido el beat polarizante del año (o se adora o se odia, no hay término medio), además del más usado del año para freestyles de todo tipo de gente, desde Chris Brown hasta Lil Mama. Pero el primero que rapeo sobre tal gloria es seguramente el rapero que mejor aparenta estar haciendo freestyles todo el tiempo: el gran Lil Wayne, autor de uno de los discos de rap más variados y mejor considerados por la crítica no sólo de este año, sino de los últimos años: Tha Carter III. A mí el disco me gusta, aunque no tanto como a ellos (no me parece mejor que, por ejemplo, el de Clipse del año pasado), pero este tema me resulta pura, sinuosa e hipnótica gloria.

 

Jenny Lewis: Acid Tongue

 Jenny Lewis

 

Jenny Lewis se soltó un poco la melena en su segundo disco en solitario: había rock (See Fernando), suites de tres canciones pegadas inspiradas, según ella, en Barbara Streisand (The Next Messiah), pop guitarrero con Elvis Costello (Carpetbaggers)… y bastante de lo visto en el disco anterior (Black Sand, Sing A Song For Them…) Mi preferida es la más desnuda, en la que Jenny coge su acústica, unos cuántos amigos y hace una maravilla folk con algunas de las frases más lapidarias del año (“Estar sola es un hábito, como fumar o tomar drogas/y me he quitado de ambas cosas, pero de los hombres es más difícil). Y encima, está requetebuena. Sí, también odio a Jonathan Rice. Y mucho. Muchísimo.

 

The Ting Tings: Great DJ

 The Ting Tings

 

Cierto es que su disco, “We Started Nothing”, no es una maravilla, pero los Ting Tings tiene tres de los singles del año: este que destaco, “That’s Not My Name” y “Shut Up And Let Me Go”. Todos en la linea de LCD Soundsystem y demás grupos de su estilo: guitarras bailongas setenteras, algún beat de fondo y mucho cachondeo. Me quedo con este porque me parece el más redondo de los tres, y por el estribillo y ese “and the strings, ehh-ehh-ehh- ehh-ehh- ehh-ehh”. Creo que Umbrella me ha afectado demasiado, ado, ado, eh, eh, eh…

 

Kaiser Chiefs: Never Miss A Beat

 Kaiser Chiefs

 

Este ha sido un año en el que he tenido que revisar una de mis convenciones sagradas: que los Kaiser Chiefs son incapaces de sacar algo que me guste, a pesar de copiar tanto a Blur como lo hacem. Porque, oh milagro, los Kaiser Chiefs han hecho un peassso de disco. Y gran parte de culpa la tenga seguramente el gran, gran, GRAN Mark Ronson, que les arranca al menos cuatro grandes canciones: las tres primeras del disco, entre las que se incluye esta crítica a la gente que es tonta porque quiere, porque no se preocupa por lo que le rodea; y mi preferida del grupo a partir de ahora, el pelotazo “Can’t Say What I Mean”. Lo grandioso es que el resto del disco, aparte de alguna decisión extraña (quien creyera que meter un rapero en medio de “Half The Truth” iba a quedar bien, que se lo haga mirar, por favor) me resulta digno, no sonrojante, algo que echaba mucho en falta en los discos anteriores del grupo. Lo dicho, nunca es tarde si la dicha es buena, y si he de rectificar, pues adelante: me ha gustado un disco de los Kaiser Chiefs. Y mucho.

 

Nena Daconte: Tenía Tanto Que Darte

Nena Daconte 

 

Cierto que el disco luego no es lo que prometía su primer single. Cierto es que aparte de esta, “Mentiras” y “El Aleph” poco más había que rascar (para mi gusto). Muy bien. Pero si ha habido algo que pueda considerar el single español del año, para mi personal y seguramente equivocado gusto, es este. Por la letra, precisa, dolorosa, preciosa, perfecta; por su fondo instrumental, que contrasta tan bien con la letra: casi festivo, con guitarras punzantes, coros infantiles y hasta trompetas; y por un estribillo de los que hacen historia, con un aire casi triunfal. Tuvieron que saltar chispas en esa sesión de grabación, con el dúo grabando esto en plena separación sentimental, mirándose fijamente, con Mai diciéndole estas palabras dolientes a Kim. Pero, como muchas veces en la música, de la tensión surge la magia, y de ahí salió la que es posiblemente la mejor canción del dúo y, para mí, el single español del 2008.

 

EXTRA:

 

Annie: Loco

Annie 

No, no es el single oficial del nuevo disco de Annie, el cual ha sido retrasado hasta 2009; ese es “I Know Ur Girlfriend Hates Me”, pero es el tema petardo que más he escuchado este año, y de largo. Es TAN perfecto: el ritmo trepidante, los sintes ochenteros, los coros perfectos, y ese solo de guitarra tan delicioso en el medio… Annie vuelve, y la he echado mucho, muchísimo de menos. 

 

Música, Videojuegos, Review

Lunes, 24 de Noviembre de 2008

2:46 pm

Final Fantasy VIII OST

Año: 1999

Compositor: Nobuo Uematsu (todas las canciones, que yo sepa)

(OJO: aquí no he podido evitarlos, así que hay SPOILERS A CASCOPORRO, y de los gordos. Avisados quedáis)

Final Fantasy VII fue una auténtica bomba que sacudió todos los mercados de ventas y afianzó a Squaresoft como la reina de los JRPGs (Japanese Role-Playing Games=Juegos de Rol Japonés), así que el reto para la compañía era mayúsculo con este Final Fantasy VIII. Tenían dos opciones: ruptura total con el pasado, o algo exactamente igual. Ante la duda, decidieron ir por el camino de en medio, ofreciendo algo que gráficamente era novedoso (personajes de apariencia real, diciendo así adiós a los muñecos cabezones, ambientación fantástica, pero con un cierto punto familiar, a ratos steampunk), pero que en el fondo era muy parecido a lo ofrecido antes en la saga: batallas por turnos, imposibilidad de esquivar al enemigo, prota taciturno, rubio, un poco pelopincho y poco hablador (Squall), diálogos profundos/ridículos a ratos, historia en la que vuelves a salvar al mundo porque es viernes y no hay nada mejor en la tele... Al final, resultó un muy buen juego, un poco más alegre que los dos anteriores, y, para mi personal y extraño gusto, superior al que le precedía, con una historia que durante el primer CD (puede que el mejor CD que ha tenido un FF en la etapa de la Playstation) era un a ratos apasionante thriller político que parecía que iba a traer nuevos aires al apartado narrativo de la saga, aunque en los siguientes se convirtiera en una historia de brujas y caballeros con la típica y ultracursi historia de amor que nunca puede faltar en un Final Fantasy (bendito Final Fantasy XII), acompañada de un nuevo malo y tres o cuatro giros de guión por-sus-cojones-que-son-muy-grandes. Sí, los anteriores también tenían giros de guión de este tipo, pero no tan bestias ni a veces absurdos como los de este juego. Repasemos algunos que me siguen chirriando: ¿todos han crecido juntos? ¿Cambiamos a Edea, la mala más sexy que recuerdo en mi historia videojueguil, por Artemisa? ¿Rinoa se convierte en bruja? ¿Rinoa será Artemisa en un futuro? ¿Distorsiones temporales? WTF? Aún así, la historia me sigue enganchando a día de hoy, siendo el Final Fantasy que más veces me he pasado de largo, seguramente porque fue el primer FF que probé, y la nostalgia de tiempos pasados y más ociosos es algo muy potente. Además, el minijuego de cartas, el Triple Triad, es la definición más pura de sencillo-pero-adictivo que haya probado en un videojuego.

Todas estas características se reflejan en su banda sonora: un poco más alegre que las anteriores (sobre todo que la del VII), novedosa en las formas, con un gran aprovechamiento del chip de sonido de la Playstation; pero en el fondo, en lo musical, muy parecida a las anteriores. Eso sí, la experimentación es menor, y menos arriesgada que antes, lo cual reduce el impacto en caso de éxito, pero reduce el daño en caso de fallo, lo cual ayuda a una sensación de mayor coherencia general. Pero cuando salen bien, estos temas son de lo mejor de la banda sonora: el blues de “Shuffle & Boogie”, el pop sesentero de “Mods de Chocobo”, la electrónica burbujeante de “Silence And Motion”, o la más machacona de “The Man With The Machine Gun”; el funk de “The Spy” o el saxo repetitivo de la etérea “Distortion Of Time” son buenos ejemplos de ello.

En la zona más clásica y ambiental, que es la que domina claramente en esta banda sonora, se empieza muy fuerte con la gran novedad (en la saga, se entiende) de instrumentos reales en la pieza que acompaña a la secuencia introductoria, la conocida Liberi Fatali, con sus aires de Requiem de Verdi (confirmado por una opinión autorizada en la materia) o Carmina Burana; y en el Ending Theme, de 13 minutos de duración, y que funciona como resumen de los motivos melódicos más importantes de la banda sonora. Luego la cosa vuelve, lógicamente, a las cuerdas y demás instrumentos sintetizados, pero la calidad sonora en este caso está a la altura, e incluso en algunos casos por encima de lo esperado: piezas como The Oath, con su muro de violines melodramáticos, suenan realmente convincentes sonoramente, como los xilófonos de “Fragments Of Memories”, o el piano de “Julia” y “The Successor”, brillando especialmente la emulación de los sonidos de órganos y clavicordios que oímos en “Heresy” y sobre todo en “The Castle”, el barroco y siniestro dúo de clavicordio y órgano que nos acompaña mientras recorremos el laberíntico castillo de Artemisa. En el lado más ambiental, esta fidelidad a los instrumentos reales deja de ser tan importante, pero se sigue agradeciendo, porque si una pieza es buena, y además suena bien, mejor aún: además, mejor sonido equivale a un mayor abanico de sonidos y texturas disponibles. Y, como en la parte clásica, esta zona, una de las grandes especialidades de Nobuo, nos deja algunas de las mejores piezas de la banda sonora, como Balamb Garden, Breezy, Find Your Way, la preciosa y pacífica “Fisherman's Horizon”, los aires tropicales del tema del mapamundi, “Blue Fields”, y tantas otras.

Y luego está el gran experimento, o la cosa más convencional, como se quiera ver: Eyes On Me, la primera balada cantada de la historia de la saga, y por resumir, tu típica balada pop con violines, guitarras, baterías y letra melosa y amorosa, que se ama o se odia, y ambas con pasión. En mi caso, la odio, y con mucha, mucha pasión. Si esta cosa melosa, blanda, cursi hasta el extremo y de arreglos tópicos y más propios de Eurovisión que de un buen disco se debiera a la incapacidad de Nobuo de componer buen pop, sería perdonable, pero es que Suteki Da Ne? y sobre todo Melodies Of Life, ambas del mismo Uematsu, le dan unas cuantas vueltas a esta. Y ya si hablamos de canciones con voz de la saga, está esa joya celta y preciosa que es Kazenone, o la más sosegada y también preciosa Starry Moonlit  Night, obras ambas de Kumi Tanioka, y pertenecientes a la banda sonora del Final Fantasy-Crystal Chronicles: ambas le dan mil vueltas a esta canción. Incluso 1000 Words, de Matsueda y Eguchi (Final Fantasy X-2 OST) me resulta más digna. Ni la bonita voz de Faye Wong me la rescata del descalabro, y de que cada vez que llega en la banda sonora, me dedique a darle al botón de “canción siguiente” como si tuviera un ataque epiléptico. Ah, en el Ending Theme vuelve a salir, para mi “alegría” y “regocijo”.

No obstante, si me olvido de esta canción, esta banda sonora me resulta, como ya dije en uno de los párrafos anteriores, menos brillante a ratos, pero con un nivel general un poco más alto que la anterior. No hay nada tan tierno y bonito como Aerith's Theme, o tan poderoso como One-Winged Angel: ni los tambores tribales de “Maybe I'm A Lion”, ni el comienzo espectral de “The Extreme”, ni la contundencia de “The Landing”, “Premonition” o “Movin” llegan a poner los pelos de punta como aquella pieza, por nombrar algunos de los temas más poderosos y rítmicos de la banda sonora; pero a cambio no hay nada tan sumamente coñazo como Sandy Badlands o The Great Northern Cave, o tan irritante como “Honeybee Manor”, lo cual ya es bastante si tenemos en cuanta que hablamos de un disco de más de 70 temas. Es probable que alcanzara su cumbre con la banda sonora del FFVI, pero con discos como este, Uematsu demostraba que todavía le quedaba cuerda para unos cuantos Final Fantasy's más, aunque al final no fueran demasiados.

Mis favoritos:

  • CD 1: Liberi Fatali, Balamb Garden, Blue Fields, Force Your Way, The Man With The Machine Gun
  • CD 2: Martial Law, Fithos Lusec Wecos Vinosec, Premonition, Fragments Of Memories, Ami
  • CD 3: The Spy, Movin', Drifting, Fisherman's Horizon, The Salt Flats, Silence In Motion
  • CD 4: Mods De Chocobo, Lunatic Pandora, Distortion Of Time, The Castle, The Succesor
Mi nota: 7

Música, Videojuegos, Review

Martes, 11 de Noviembre de 2008

12:06 am

<!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->

Final Fantasy VII OST (OST: Original Soundtrack)

Año: 1997

Compositor: Nobuo Uematsu (todas las canciones, si no me quivoco)

Si Final Fantasy VI es un mito, Final Fantasy VII es el mito elevado al cubo. Considerado por muchos uno de los más serios contendientes a mejor juego de la historia, y todavía el juego más vendido de la saga, marcó muchas cosas: el cambio de la saga de Nintendo a Sony (todavía se oye llorar a muchos nintederos veteranos ante una de las grandes puñaladas traperas de la historia de los videojuegos), otra ración de personajes carismáticos liderados por un prota callado y con bastantes secretos (Cloud, alias “el pelopincho”), el giro de guión más celebrado de la saga (Sephiroth cae del cielo con su espada, que cae sobre el corazón de... ya sabéis a qué escena me refiero), tanto que todavía se podía ver hace dos años a pobres pollos preguntando en los foros sobre si había alguna manera de resucitar a Aerith; y una de las traducciones más lamentables jamás traída al mercado español, porque si ya la traducción del japonés al inglés parece ser que tiene fallos, la del inglés al español es digna del traductor automático de Google: recordemos esos “Wow, how cool!” que le decían a Cloud traducidos por “¡Guau, qué frío!, o el mítico “Muy bien, allé voy” (la é de allé NO es un error mío de escritura, lo juro). Muchos lo consideran la cumbre definitiva de la saga, tanto en lo jugable, como en lo argumental y como en el apartado sonoro. Lamentablemente, no puedo incluirme en ninguno de los tres grupos.

Y es que, hablando de la banda sonora, que para eso estoy escribiendo estos tochos, el primer problema se pone de manifiesto en el primer tema, el tradicional Preludio que se lleva escuchando desde los inicios de la saga: suena casi igual que en la versión de SNES. Estamos hablando de una consola mucho, mucho más potente, con un chip de sonido que da mucho más juego que el de la SNES, y estamos escuchando algo que no es que suene mucho mejor que en una consola creada hace unos cinco o seis años antes, lo cual es cuanto menos decepcionante teniendo en cuenta que nos encontramos con una diferencia de edad entre ambos hardwares de 5 años. Si fuera esta la única pieza que evidencia esto, no sería para nada grave, pero hay tantos ejemplos a lo largo de la banda sonora: Mining Town, Barret's Theme, Costa Del Sol, The Great Northern Cave, Tifa's Theme... Podríamos poner como excusa que este juego fue lanzado en los primeros años de la consola, cuando todavía no se conocía a fondo su potencial sonoro, pero ese mismo año se lanzaron bandas sonoras como la del Einhänder, de mucha más calidad sonora (juego también de Squaresoft, lo cual hace este caso aún más sangrante), y el año siguiente vio la salida de bandas sonoras como las del Parasite Eve o la del Tekken 3, que parece mentira que pertenezcan a la misma consola que esta. Resultado: punto negativo fuerte para Squaresoft.

De todas maneras, si somos capaces de pasar por encima de este detalle, nos encontramos con unos mimbres parecidos a los de la banda sonora del FFVI: melodías sencillas y claras, que son el centro absoluto de bastantes de los temas, y mucha variedad e intentos de experimentación, haciendo tal vez un poco más de hincapié en músicas maś tecnológicas, sobre todo en el primer CD, el cual nos acompaña a los ambientes de la opresiva Midgar, abriéndose más a sonidos menos mecánicos cuando salimos al mundo exterior, cosa que queda reflejada en las piezas del resto de Cds. Aunque, a diferencia de la banda sonora precedente, la calidad no es para nada uniforme, y es precisamente entre sus experimentos donde encontramos la mayor inconsistencia. Los hay tremendamente satisfactorios, como la tremenda J-E-N-O-V-A, mezcla de techno y tema de batalla clásico que termina sonando a casi Alan Parson's Project, la envolvente e hipnótica “You Can Hear The Cry Of The Planet”, otro temón techno como “Crazy Motorcycle”, los sonidos tribales de “Cosmo Canyon” o el rock casi ochentero de “Still More Fighting”, por citar algunos. Pero hay muchos otros que no acompañan, que me parecen compuestos con falta de sueño, de ideas o al menos de imaginación a la hora de arreglar: los pesadísimos Sandy Badlands, “The Great Northern Cave” (que nos acompaña durante nuestros paseos por el mapamundi en la última parte de la aventura) o “Lurking In The Darkness", el irritante “Honeybee Manor”, o la en principio inquietante y al final aburrida “Trail Of Blood”. Y en los estilos más clásicos de las bandas sonoras de Uematsu (clásica y new age) la banda sonora sufre del mismo problema: parece incapaz de darte un buen tema sin darte casi a continuación uno ni de lejos tan brillante. Por una joya como Aerith's Theme (sencilla, tierna, preciosa), tenemos un insípido Parochial Town; por la inquietante y melancólica “Anxious Heart” tenemos un inquietante, disonante y no demasiado interesante (todo para mi extraño y personal gusto, que quede claro) The Nightmare Begins... y así podría seguir con cada uno de los mejores temas del disco. Seguramente estoy siendo demasiado duro con ella, pero tanta pieza de relleno insípido no parece propia del hombre que hace tres años hizo un disco tan consistente como la banda sonora del FFVI.

Y es un poco descorazonador, porque los mejores temas de este disco pertenecen por derecho al olimpo de las composiciones de este japonés: las ya mencionadas Anxious Heart, Aerith's Theme o J-E-N-O-V-A, el precioso “Main Theme of FFVII”, y por supuesto, el wagneriano (a mí me suena a Wagner, pero que alguien que lo haya escuchado y que sepa más de clásica que yo me corrija si me equivoco, que será lo más normal, please) y poderoso “One-Winged Angel”, que nos acompaña en la penúltima parte de la laaaaaarga batalla contra Sephiroth. Dos notas sobre ella: los coros, reales, por cierto, están “intertextualizados” de Carmina Burana, y es imprescindible escuchar el arreglo orquestal que se le hizo para el álbum FFVII: Reunion Tracks para poder escuchar esta pieza con el cuerpo sonoro que merece. Pero, volviendo a la banda sonora, y reiterando lo escrito en el anterior párrafo, es una lástima que se hallen rodeadas de tanta mediocridad, algo que hace tres años parecía desterrado del apartado sonoro de la saga. Y, desgraciadamente, es algo a lo que nos tendríamos que acostumbrar en esta fase de los Final Fantasy en consolas de Sony: momentos brillantes, pero en conjunto, poca consistencia. Tal vez sea eso cierto de que FFVI sea la gran obra de Uematsu, y su cima antes de su lento declive, pero que el negativismo de una parte de mis palabras no os reprima para escuchar este cuádruple disco: hay fallos, sí, y la calidad sonora es bastante mejorable, pero los aciertos compensan una gran, gran parte de los errores, y convierten a esta obra en un buen, aunque demasiado irregular, álbum.

Mis favoritos:

  • CD 1: Anxious Heart, Tifa's Theme, Still More Fighting, Crazy Motorcycle

    CD 2: Main Theme of FFVII, Ahead On Our Way, Farm Boy, Cinco de Chocobo, J-E-N-O-V-A

  • CD 3: Cosmo Canyon, You Can Hear The Cry Of The Planet, Aerith's Theme, Buried In The Snow

  • CD 4: Jenova Absolute, One-Winged Angel, World Crisis

Mi nota: 6.5